Optimismo y felicidad

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Hazel Valdez Blackmore.-

En mi juventud leíel cuento “El pájaro azul”, que trataba de una niña que buscaba la felicidad y la encontraría cuando viera un pájaro azul. Recorrió muchos lugares sin encontrarlo. Resignada decidió volver a casa y cuando iba a entrar, un pájaro azul cantaba en la ventana de su cuarto… ¡¡La felicidad estaba en su casa y no la había percibido!!

No es fácil encontrar la felicidad en nosotros mismos o en algún lugar, pero es nuestra responsabilidad buscarla, y para alcanzarla, la ayuda más grande es el optimismo.

El doctor Martín Seligann en su libro “Optimismo aprendido” expresa que no es difícil aprender a ser optimista.

De acuerdo con él, el optimismo aprendido se basa en que somos capaces de escoger la manera en que vemos nuestros fracasos o desgracias y que podemos ejercer algún control sobre sus consecuencias.

Por ejemplo; si tenemos dos o tres semanas de estar a dieta y nos invitan a una cena donde comemos más de lo permitido, al llegar a casa estaremos tristes y desalentados.

El pesimista buscará más que comer y seguirá comiendo reprochándose por su debilidad de carácter, por su falta de firmeza y porque ya perdió todo lo que había ganado.

El optimista se sentirá igualmente triste y desolado pero hará cuentas y sabrá que no se excedió tanto en calorías y que aunque comió de más, al día siguiente se limitará un poco y continuará su dieta.

No hay que ser negativos. Si tenemos una actitud pesimista, hay que descartarla y distrayéndonos, pensando en otra cosa, poniéndole un “alto” a esta actitud. Solo así se puede cambiar la reacción de fracaso y derrota por una de energía y esperanza.

También no ayuda nada el tener opiniones pobres de nosotros mismos. Es totalmente equivocado y perjudica nuestra autoestima.

El optimismo eleva las funciones inmunizadoras del cuerpo, mientras que el pesimismo las reduce.

El optimismo eleva las funciones inmunizadoras del cuerpo, mientras que el pesimismo las reduce.

En la tercera edad es más probable que un pesimista padezca una enfermedad crónica, que un optimista. Este por lo general cultiva buenos hábitos de salud. El optimista, por lo general tiene hábitos de salud mientras que el pesimista se rinde a tener control sobre su salud, y se deja llevar por sus hábitos de fumar, de beber, de no cuidarse del colesterol alto y otros problemas.

Algunas frases del doctor Seligman sobre el optimismo:

  • Procura hablar de salud, felicidad, prosperidad.
  • Haz que los demás sientan siempre que hay algo bueno en ellos.
  • Piensa siempre en lo mejor y espera solo lo mejor.
  • Sonríe siempre y que tu sonrisa sea para todos.

Y tengamos presente que el bienestar llega no por obtener lo que deseamos, sino por disfrutar lo que tenemos.

¡Eso hará el realista!

 

 

 

 

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