El poder de la palabra

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César Reyna.-

Cd. Victoria, Tam.- Según la Real Academia de la Lengua Española, el significado de la palabra oratoria corresponde al arte de hablar con elocuencia o al género literario que se concreta en distintas formas, como el discurso, la disertación, la conferencia, el sermón, etc.

Esa palabra ha estado presente en la vida de Jaime Arturo Báez Guerrero, quien desde hace más de dos décadas se ha dedicado a la instrucción de la oratoria, 13 de ellos impartiendo cursos a través de un lugar icónico en la Ciudad, como lo es la Casa del Arte.

Nacido en el municipio de Xicoténcatl, Tamaulipas, pero asentado desde hace 35 años en Ciudad Victoria, el maestro Jaime Arturo Báez tuvo a bien hablar acerca de la oratoria, misma de la que tiene su propia definición.

“Es una técnica, porque hay una manera de hacer las cosas, hay una técnica de vocalización, de escenario, de subir y bajar, hay que guardar posturas, guardar las manos, por ellas refuerzan las palabras; se puede decir que es técnica, ciencia y arte”, indicó.

“La oratoria es muy útil, yo celebro que aquí en Tamaulipas se lleven a cabo concursos de oratoria desde nivel básico, porque van formando a nuestra juventud, a nuestra niñez y alcanzan un grado de perfección en el dominio de la palabra, además de que desarrollan habilidades, destrezas, capacidades que les serán útiles en su vida futura”, mencionó quien tuvo su primer encuentro directo con la oratoria desde pequeño.

Luego de su definición, el maestro Báez dio su opinión al cuestionársele cuáles son las bases de un buen orador, a lo que respondió: “Un buen orador debe tener, además del dominio del tema, el dominio del escenario y de sí mismo, debe ser una persona que además de convencer llegue a persuadir al público, debe tener un buen manejo de la retórica, de la elocuencia, porque además de convencer tiene que agradar al público, porque el mensaje se envía a través del gesto, las manos y la voz, porque el auditorio lo recibe a través de dos canales, que es lo que escucha y lo que ve, la ciencia en la oratoria nos lleva a manejar hipótesis, a presentar tesis y llega al entendimiento, pero tiene que ver mucho la emoción, que es la que nos va a ayudar a persuadir al público”, explicó.

Ya en su juventud tuvo la oportunidad de ser parte de los escasos eventos de oratoria, lo cual no fue fácil ya que en su tierra natal era casi nula.

“En mi pueblo no había talleres, entonces, así como yo iba concibiendo la idea, iba participando, me dieron muchas ‘revolcadas’ eso sí, me acuerdo que mis primeros libros de oratoria fueron unos libros de España, y mis primeras guías eran provenientes de Sudamérica; aquí en México podemos hablar José Muñoz Cota, un hombre a quien yo admiro, respeto y siempre lo pongo de ejemplo para la juventud, y en el ámbito local, el maestro García Arellano tenía ese enlace para poder comunicar”.

 

HERENCIA FAMILIAR

Con nostalgia recuerda que gracias a su padre le nació el gusto por la oratoria, ya que lo observaba cuando realizaba discursos, “yo creo que es a raíz que lo observaba hablar en público en su trabajo, en cuestiones de la masonería, porque él ocupó cargos a nivel estatal y a mí me entró ese gusto”, recordó.

A pesar de que en su niñez y su juventud no había lugares para aprender las bases de este arte, asegura que la práctica diaria fue perfeccionando su estilo, “aunque yo no tuve la oportunidad de formarme en talleres como ahora, se fue haciendo uno sobre el campo”, mencionó el egresado del Tecnológico de Ciudad Madero.

En su recuento de la forma en que se impregnó del gusto por la oratoria, Jaime Arturo se llena de orgullo al recordar que ya como hombre de familia pudo heredarlo con sus hijos desde hace más de 20 años.

 

FORMANDO GENERACIONES

Debido a su empleo en la Secretaría de Educación Pública, el maestro Báez ha podido ayudar a muchas generaciones a formarse, de las cuales ha podido tener alumnos interesados por la oratoria.

“Trabajo en el nivel medio superior y desde entonces tengo contacto con jóvenes, y a través de la oratoria con niños, tengo la fortuna de tener ahorita una joven que estudia la universidad que desde nivel preescolar ha estado conmigo y ahora coincidimos como jurados calificadores, gracias al Señor he tenido muchachos que ahora son profesionistas”, recuerda con una sonrisa en el rostro.

“Me lleno de satisfacción y orgullo decir que mis hijos varones han sido campeones de oratoria, y que con mis alumnos, también hemos alcanzado conquistar la gloria del triunfo. Experiencias únicas son los concursos, recordarlas, son volverlas a vivir”, agrega, orgulloso de dejar un legado en su familia y la sociedad.

 

SU ETAPA EN LA CASA DEL ARTE

Terminaba la época de los 90 y Jaime Arturo Báez llegaría a un lugar icónico para todos los victorenses, como lo es la Casa del Arte, en donde fue el pionero en impartir talleres de oratoria, hecho que lo ayudó a ganar reconocimiento a nivel estatal en competencias de la especialidad e impartición de talleres.

“Yo llegué ahí en el año de 1999 y quise separarme después de diciembre del 2012, cuando llegamos ahí no había instructor de oratoria, nos quedamos nosotros y empezamos a trabajar, eso me ayudó para darnos a conocer, fui a trabajar a diferentes municipios a través de convenios”, recordó quien estuvo en el inmueble del Siete y Ocho Matamoros durante 13 años.

Además, contó acerca de sus ponencias, “durante mis años en la Casa del Arte impartí un curso para maestros de educación básica, asesores en el concurso Sentimiento Juarista; y tal vez si hubiera existido algún convenio con la Secretaría, se hubiese multiplicado”, sin embargo, recuerda que solo se ofreció de manera abierta y por ocasión única.

Por medio de convenios con presidencias municipales, tuvo la oportunidad de impartir talleres de oratoria en municipios como Altamira, San Fernando y Soto la Marina; en este último de manera coordinada con otros oradores de la época, eso fue el inicio de muchas experiencias como maestro y jurado de eventos de oratoria.

“Fuimos asesores a nivel de preescolar, primaria y secundaria en diferentes años, en el nivel medio superior y profesional en pocas ocasiones, estuvimos como jurado a niveles de zona y sector, también nivel municipal, regional y estatal, son experiencias muy buenas”, dijo quien en su juventud compitió en distintos concursos de la especialidad.

Para finalizar, el maestro Jaime Arturo Báez Guerrero subrayó que “la oratoria tiene que vivirse, tiene que sentirse, da seguridad y confianza, pero también da una agilidad mental, da valor, ayuda a enfrentarse a la crítica, el que practique la oratoria siempre estará activo, y por supuesto que se fomentan los valores, porque se tiene que ser una persona de honor, digna y respetuosa y tiene que ser un ejemplo para la comunidad, ya que la oratoria contagia”, puntualizó.