La Plaza del Genio (Primero de Mayo)

0
111
Quien también fue víctima del “embrujo” de Chucha fue el Cronista de Victoria, Francisco Ramos Aguirre; nos reveló que también le tocaron besos y abrazos de este personaje entrañable de la Capital.
Tiempo aproximado de lectura: 2 minutos

Francisco Ramos Aguirre.-

Probablemente, el origen de su nombre se debe a la presencia del periódico El Genio (1851) ubicado en alguna de las calles aledañas de la manzana 19 y 20 Bravo y Guerrero del Barrio del Pitayal. El semanario era dirigido por Rufino Rodríguez, quien posteriormente fue diputado local. Bajo esta óptica, hablamos de un punto de referencia urbana entre los pobladores de aquella época. Vale mencionar que los planos de 1871 y 1889 de Ciudad Victoria, consignan desde entonces su existencia con esa denominación. En los mismos documentos, se aprecia la Acequia de la Cruz, para irrigación de árboles y suministro de agua a solares, huertas y casas de ese sector. Por eso también se le llamó entre los vecinos: Placita de La Cruz.

A principios del siglo XX, la señora Georgina Fleury Buffontt de Monoire, habitó una residencia ubicada en la acera poniente de la plaza. Ella era esposa del empresario ferrocarrilero Francisco E. Monoire. Probablemente ambos de origen francés. En 1910 con motivo de su divorcio, Georgina se trasladó a la capital del país. Regresó a Ciudad Victoria, donde falleció en la década de los cuarenta aproximadamente. Durante su enfermedad y sin familia que la acompañara en su lecho de muerte, fue atendida por el señor Ignacio Martínez, integrante de la banda de música del estado y su esposa María Sáenz.

En 1914 por decisión del cabildo municipal, pasó a denominarse: Plaza Fermín Legorreta, en recuerdo al abogado y político victorense que falleció en 1912 en circunstancias extrañas, cuando era candidato a la gubernatura de Tamaulipas. Legorreta fue benefactor de ese barrio y promovió mejoras a la plaza. En la década de los treinta cambió a su nomenclatura final como: Plaza Primero de Mayo, con motivo de la celebración del Día Internacional del Trabajo. Formaba parte de su entorno, un pequeño obelisco debidamente acordonado por un pequeño barandal de concreto y cuatro escalinatas.

La historia nos dice que la Plaza Primero de Mayo, también fue conocida popularmente bajo el nombre: Plaza del Mercadito. Ahí operaron largo tiempo, varios comercios o casillas de madera dedicados a la venta de carne, tortillas abarrotes y frutería, atendidos por Manuel y Blas García. En tiempos anteriores, aparecía un vendedor de turrones y charamuscas que ofrecía al público a manera de pregón: “Hay turrón americano, que se corta con una hacha, y se come con la mano.” También son recordados los negocios: El Resbalón del profesor Andrés Pérez -”comprando a cuatro y vendiendo a tres”, El Esfuerzo de Francisco C. Castro, El chino Luis y la Farmacia Primero de Mayo.

En la década de los ochenta del siglo pasado, durante la administración municipal de Jaime Rodríguez Inurrigarro, se realizaron trabajos de remodelación de la placita. Por ejemplo, se dotó de alumbrado, piso de adoquín en aquel tiempo de moda y una fuente que ahora no funciona. En cuanto a los modestos espacios mercantiles donde se surtían las amas de casa, fueron reubicados en otro sitio.

De acuerdo a la información proporcionada por la profesora Alejandrina Raquel Castro Pizaña, entre los apellidos más conocidos de los fundadores del barrio de la Plaza Primero de Mayo destacan: José y Francisco Marroquín, célebres integrantes de una familia dedicada desde 1930 al oficio de carpintería y ebanistería. Además: Beatriz Lugo de Govea, Aurora González y las familias: Velázquez, Ramos, Monoire, Castro, Cárdenas, de la Fuente, Turrubiates, Pérez y otras más.

 

Cronista de Victoria

 

Comentarios