Cuando con la voz basta

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Mauricio Zapata.-

Cd. Victoria, Tam.- Caminan por un estrecho pasillo. A lo largo de este se ven tres puertas con sus ventanas. Está prácticamente oscuro. Abre una de ellas, se trata de un cuarto de tres por tres; perfectamente cuadrado. Hay una silla, una enorme consola de audio y una computadora. Se pone los audífonos, oprime un botón y empieza su trabajo.

Es el oficio del locutor. Un oficio que no cualquiera puede emprender.

Sin embargo, para los locutores de la vieja guardia, los que se forjaron en la radio, en aquellos tiempos en donde se les conocía por su voz, coinciden en que ese seguirá siendo la esencia de los locutores: que solo los conozcan y por su voz.

Antes para ser locutor se requería tener un conocimiento exacto sobre todos los temas: historia, geografía, política, pero sobre todo de música.

Hoy en día, muchas empresas contratan a una voz carismática aunque solo sepa hablar de lo que lea en la revista más popular.

Los verdaderos locutores hablan al respecto y piden más respeto para este noble oficio que en México lleva más de 80 años y en Tamaulipas al menos 70.

“Hoy en día cualquiera que diga la hora frente a un micrófono ya se siente locutor”, dice con cierto recelo José Macías de León, quien lleva trabajando en la radio al menos 20 años.

En México este 14 de septiembre se celebra el Día del Locutor, un oficio que va más allá de estar frente a un micrófono.

“Atrás quedaron aquellos exámenes para obtener la licencia de locutor, en donde tenías que dominar todo, y cuando hablo de todo, me refiero a todo”, dice uno de los locutores más populares de la zona centro de Tamaulipas, Jorge Enrique Hernández.

“Para pasar el examen te preguntaban capitales de países de todo el mundo; te preguntaban de historia, fechas exactas de pasajes de la historia, pero de eventos no tan comunes”, comenta.

Y añade: “Yo lo tuve que presentar dos veces. El primero no lo había pasado”.

Y Pepe Macías, en entrevistas por separado, coincide.

“No te preguntan el nombre de los niños héroes o cuando se levantó en armas Francisco I. Madero, ¡no!, te preguntaban sobre aspectos como quién fue Miguel Miramón, cómo se llamó la esposa de Nicolás Bravo o quienes fueron los padres de Sebastián Lerdo de Tejada”.

Y es que hoy en día, el obtener una licencia de locutor es como ir a tramitar licencia de manejo. Debes reunir ciertos requisitos administrativos y te la dan.

“La voz debe estar educada. Cada locutor debe tener su estilo. No solo es sentarte a decir el título de una canción y dar la hora. No, hay que platicar con el público, transmitirle el buen humor y hacerle pasar un rato agradable”, dice en plática informal una de las leyendas de la locución en Tamaulipas: don Eleno Vogel Silva.

“Hoy en día, cualquiera que hable como Charo Fernández o el Burro Van Ranquin ya le dan chamba de locutor y ese tonito ya hasta le cae gordo a la gente”, dice Macías.

En Tamaulipas hay al menos mil 500 locutores, de los cuales, solo unos 700 cuentan con licencia de locutor.

En la entidad hay leyendas como Carlos Adrián Avilés, Eleno Vogel, Andrés García, Herón Sánchez, entre otros que impusieron, no solo su voz sino un estilo de vida.

“Mucha gente no salía de casa sino hasta que escuchar a don Carlos (Avilés), y eso es imponer un estilo de vida”, dice Jorge Enrique Hernández.

Señaló que para ser locutor hay que estar preparándose todos los días. Estudiar lo que sucede en nuestro entorno; la música, el estado de ánimo de la gente para poder transmitirle un buen panorama”, señala.

“Somos voz y oído de la comunidad, es el oficio más importante de cualquier ciudad”, dice Eleno.

“Hay quienes no saben la responsabilidad que significa un micrófono. El micrófono no es un juguete y pocos entienden este precepto”, dice Jorge Enrique.

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