Moctezuma y la Reforma Educativa

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Jaime Elio Quintero García.-

Difícil entender la actitud asumida por el próximo secretario de Educación, Esteban Moctezuma Barragán, más entusiasmado por su regreso al gabinete presidencial, consciente de la inmensa responsabilidad que asumirá y forma en que, al parecer, lo están utilizando en el esquema estratégico del nuevo gobierno morenista.

A todos queda claro que su nominación secretarial es una concesión al grupo Salinas, concesionario de un importante paquete de franquicias en los medios electrónicos mexicanos, que por supuesto le da poder político y económico a su hasta ahora protector, el señor Ricardo Salinas Pliego. Recordemos, amigos lectores, que el señor Moctezuma fue secretario de Gobernación en el régimen de presidente Ernesto Zedillo, dependencia que regula e influye en el otorgamiento de concesiones de televisión, radio y demás medios escritos, ciertamente que todos los concesionados al señor Salinas, de gran presencia nacional y poderosa formación de opinión política.

Su poder en tal ocasión fue tanto y tan fuerte que logró influir lo suficiente para que su amigo y anterior protector en la Secretaría de Agricultura, fuera candidato a la presidencia de la República, me refiero al señor Labastida Ochoa, por el Partido Revolucionario Institucional, pasando por encima de relevantes figuras políticas de ese momento, como por ejemplo el entonces líder de la Cámara de Diputados federal, el licenciado Roque Villanueva, a la sazón ocasión primera en la que el PRI salió de Los Pinos.

Recordemos también que el presidente Zedillo le confió a su joven amigo la campaña del aludido candidato, misma que resultó desastrosa y que al final abandonó, dejándola al garete y camino a la derrota, por su misma  inexperiencia política, desconocimiento de los entreveros y fuerzas políticas internas del PRI, y el conjunto de adversarios de otros partidos que tenían pesados personajes como candidatos al mismo puesto, Vicente Fox Quezada por Acción Nacional (PAN) y Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, por parte del Partido de la Revolución Democrática.

Mucho se dijo también, en ese entonces, que otro yerro del señor Moctezuma fue haber hecho tratos con el subcomandante Marcos sin el visto bueno del presidente Zedillo, lo que ocasionó su remoción de la importante área de Gobernación, pues al no poder cumplirlos Marcos radicalizó su posición y se prolongó por más tiempo el desgaste del régimen y la pacificación de Chiapas.

Estos dos afanes y errores políticos, atribuidos al señor Moctezuma, fueron en buena medida aprovechados por el candidato Fox y Cárdenas Solórzano, quien (este último) venía de una pasada elección sexenal, considerada por grandes mayorías nacionales como fraudulenta y que ciertamente le quitó legitimidad política al gobierno del ex presidente Carlos Salinas, que como represalia provocó la salida de nueve gobernadores de los estados en que perdió la elección, a la par con esto, vale recordar, nada cuesta, que fue el mismísimo presidente Salinas, quien desincorporó a favor del señor Salinas Pliego, los activos y concesiones de medios estatales y patrimonios de la industria cinematográfica nacional.

Quién no recordará que en esa época el señor López Obrador encabezaba la toma de pozos petroleros y otras acciones antisistema, lo que lo llevó a ser considerado enemigo del Gobierno de la República y del estatal en su nativo Tabasco, entidad en la que muy a pesar de ser militante activo y directivo en el estado del PRI, le fue negada en repetidas ocasiones la candidatura a gobernador, por sus debilidades de carácter arrebatado y proclive a la ira y el desasosiego psicológico (conjunto de actitudes y conductas consideradas en el ámbito de la política y el poder público como incorrectas).

De vuelta con el señor Moctezuma, pensemos, por un momento, que desde esos entonces había permanecido al margen del poder público y la administración, vale luego entonces, preocuparse, si es que la desactualización y falta de oficio político le impiden resistir las muy fuertes presiones del conjunto del Poder Legislativo en manos de los radicales del morenismo, y por supuesto de los poderes fácticos del magisterio nacional.

Echar abajo la Reforma Educativa y hacerlo, como mal lo dice, el diputado y coordinador de la bancada morenista Mario Delgado y otros poderosos líderes de ambas cámaras legislativas, que de la Reforma Educativa no quedará ni una sola coma, es en verdad preocupante, porque es un decir y actuar surgido de las vísceras del extremismo morenista, así es como se ve, ante la ausencia de propuestas o estrategias técnicas, didácticas y pedagógicas, tan solo animados por el deber irreductible de complacer al caudillo presidente en sus compromisos de campaña.

Dijo el diputado Mario Delgado en una entrevista con la señora Adela Micha, en el canal del periódico El Financiero, sin ninguna razón de peso real, que la Reforma Educativa había que desaparecerla toda completa, porque no contaba con la aprobación de los maestros todos, y que de esa manera era imposible su aplicación. Señaló, además, que él proviene de una familia de maestros y, por tanto, le parece que para que la aludida reforma funcione es preciso entregársela a los maestros, para que sean ellos quienes la hagan y no la tomen como una imposición, debido a estos argumentos políticos, que no razones, es que los maestros, incluso los del sindicato oficialista, votaron por el ahora presidente electo López Obrador.

Lo peligroso, alentador y contradictorio a la vez, es que el conjunto de operadores políticos y administrativos lleguen a pensar en serio lo que ya se empieza a decir con insistencia, incluso propalado por los mismos defensores del entrante régimen, que las campañas se escriben y dicen en verso, y que la gobernanza se hace y aplica en prosa. Lo que en español coloquial significa que en política es una cosa la que se dice y otra diferente la que se hace.

GRACIAS POR SU TIEMPO.

 

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