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Anna Dovgaliug, una bloguera y activista rusa, comenzó una campaña contra el “manspreading”, habitó que acostumbran hacer los hombres cuando viajan con las piernas abiertas, ocupando más de un asiento.

En un video grabado en el metro de San Petesburgo, se puede ver a la mujer aventándole una sustancia seis veces más potente que el cloro, en un acto de violencia de género y de falta de respeto a las mujeres cercanas.

Esto se lo realizó a 70 hombres que viajaban en el Metro, los cuales reaccionaron violentamente en su mayoría. Antes de que acabará el video escribió que esto se lo haría a personas de otras ciudades: “Moscú, Kazán, son los siguientes”, refiriéndose al transporte público de esas ciudades.

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