Tamaulipecos en el 68

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Mauricio Zapata.-

Hoy se conmemora el 50 aniversario de la masacre en Tlatelolco que culminó con el movimiento estudiantil previo a los Juegos Olímpicos.

Han pasado 50 años de aquel momento que marcó un antes y un después en la historia de los movimientos sociales en México.

En medio siglo se han escrito miles y miles de páginas. Se han escuchado miles de voces y se han visto decenas de imágenes y análisis de aquella tarde en la Plaza de las Tres Culturas.

Un movimiento que inició en el verano de aquel inolvidable 1968.

Pero, ¿qué papel jugó Tamaulipas en ese movimiento?

Fue casi nula su participación. Escasas manifestaciones de apoyo en la entidad.

Los que sí sobresalen fueron dos tamaulipecos pilares en lo que fue ese año.

Uno de ellos fue Emilio Martínez Manatou, entonces Jefe de la Oficina de la Presidencia de Gustavo Díaz Ordaz.

El político tamaulipeco era entonces uno de los principales prospectos para suceder en el cargo al entonces mandatario de la nación.

Su papel en aquel conflicto que puso en jaque al Gobierno mexicano, si bien, no fue determinante, sí influyó mucho para que a la postre no fuera nominado a la candidatura presidencial.

El Doctor Martínez fue uno de los que se opuso a la represión del movimiento durante todo el tiempo que duró el conflicto.

De acuerdo con testimonios publicados en diversos libros y documentos, para este problema al presidente Díaz Ordaz lo aconsejaban dos tipos de bloques: uno era el que quería mano dura y el otro, el que pugnaba por el diálogo.

Se cuenta que en las reuniones de gabinete para establecer las estrategias, el tamaulipeco siempre aconsejó el diálogo. Siempre se pronunció por una salida pacífica.

Sin embargo, el presidente Díaz Ordaz se sentía agraviado con el movimiento y las causas estudiantiles, tan es así, que prefirió escuchar los consejos de quienes le planteaban usar al Ejército en las labores para disolver las manifestaciones.

Incluso, Martínez Manautou invitó a docentes de la UNAM y el Poli a Los Pinos para dialogar, para que el Presidente los escuchara y llegaran a una solución.

La víspera del dos de octubre, previo a la manifestación de Tlatelolco, fue el principal impulsor de un diálogo que se dio en la casa del rector Javier Barros Sierra teniendo como interlocutores a Jorge de la Vega Domínguez y Andrés Caso Lombardo por parte del gobierno; y a Sócrates Campos, Gilberto Guevara Niebla, Anselmo Muñoz y Luis González de Alba del CNH.

Desde una noche antes, el tamaulipeco se oponía a usar la fuerza para terminar con el conflicto. Al final, no influyó en la decisión presidencial.

Incluso, posterior a la masacre, se reunió con los principales asesores del Presidente, en donde les pidió delinear los diez principales errores de Tlatelolco y presentárselos Díaz Ordaz.

Al final, eso fue lo que contó para que el mandatario decidiera que Emilio Martínez Manautou no fuera el candidato a la presidencia del país.

El otro tamaulipeco destacado en 1968 fue don Marte R. Gómez. Él no tuvo nada que ver con el conflicto estudiantil, sin embargo, fue el principal impulsor y gestor para que el Comité Olímpico Internacional otorgara la sede a México para organizar los Juegos Olímpicos de aquel año. Sin la intervención de este tamaulipeco no hubiera sido posible ese logro.

Estos son los dos tamaulipecos que aparecen en la historia en aquel 1968. Los dos fueron gobernadores. A Martínez lo conocen muy poco y al segundo con más méritos para ser uno de los tamaulipecos más destacados en la historia de esta entidad.

EN CINCO PALABRAS.- Nadie se acuerda de ellos.

PUNTO FINAL.- Millennials diciendo “dos de octubre no se olvida”, ¡no mamen!

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