Científicos mexicanos Abraham Claudio Sánchez

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Rodolfo A. Echavarría Solís.-

Abraham Claudio Sánchez nació el 16 de marzo de 1960, en Valle Hermoso, Tamaulipas. Sus padres emigraron a este poblado procedentes de San Felipe Guanajuato, donde se establecieron y nacieron sus siete hijos, tres mujeres y cuatro hombres. El matrimonio Claudio Sánchez era originario de las rancherías San Antonio del Maguey y San Pedro de Almoloyan, dedicados a las labores agrícolas, por lo que no tuvieron oportunidad de estudiar, ni siquiera de aprender a leer y escribir.

A pesar de no contar con los estudios básicos –o quizás precisamente por esa razón–, los padres de Abraham les educaron a él y a todos sus hermanos el amor al estudio, y que entendieran que era un medio para mejorar su nivel de vida. Inició su formación en una primaria de Valle Hermoso, pero posteriormente la familia se trasladó a El Mante, Tamaulipas, atraídos por la bonanza del algodón de esos años.

En 1969 se mudan a Torreón, Coahuila, donde se establecen y pasa la mayor parte de su infancia y juventud. Sus padres entendían la importancia no solo de la escuela, sino también del trabajo digno, como un medio para su formación y para contribuir a solventar los gastos de la familia. El pequeño Abraham, junto con sus amigos y hermanos, se hace de unos cajones para bolear zapatos con los que recorrían las colonias adineradas de la ciudad para ofrecer sus servicios de lustrado. Además, su madre les preparaba gorditas que vendían por las mañanas para asistir a la escuela en el turno vespertino.

En esa época La Comarca Lagunera –de la que forma parte Torreón– era una zona netamente beisbolera, así que Abraham se aficiona a este deporte. En compañía de sus amigos buscaba colarse a los partidos del equipo de la ciudad, el Unión Laguna, con el fin de ver jugar a sus ídolos. Además del beisbol, practica basquetbol, frontón, squash y natación (todo aprendido de forma empírica y con la ayuda de sus amigos, ya que no tenía los medios para tomar clases).

Su interés inicial en la niñez es hacia la mecánica, debido a que donde vivía había una planta despepitadora de algodón, por lo que tenía acceso a materiales metal mecánicos de desecho que les servían a él y a sus amigos para fabricar carros de baleros, con los cuales jugaban carreras empujándolos o en pendientes. Sin embargo, en la secundaria fue asignado al taller de electricidad y electrónica, y entonces le llamó la atención todo lo relacionado con estas disciplinas.

 

ESTUDIOS SUPERIORES

En 1976 finaliza sus estudios en la Escuela Secundaria y se inscribe a una Preparatoria Nocturna –continuaba con sus trabajos, ya fuera en el negocio de comida de su mamá o en algunos talleres–, que concluye en 1979. Con el fin de aprobar el examen de ingreso al Tecnológico de La Laguna, toma clases extra junto con varios compañeros. Sin embargo, solamente él y un amigo consiguen su ingreso, aunque deben llevar un curso remedial de matemáticas.

Abraham inicia sus estudios de Ingeniería con la idea de cursar todas las carreras que ofrecía el Tecnológico –cuatro en total–; aunque no pudo cumplir su sueño original, logra terminar los créditos correspondientes a Ingeniería Eléctrica e Ingeniería Electrónica, en 1983. Sin embargo, le informan que la misma institución no le puede dar dos títulos en paralelo, por lo que se decide por la primera y recibe una constancia por sus estudios de electrónica. Para agregar valor a este gran logro podemos comentar que durante sus estudios profesionales continuó con sus trabajos (mesero en una discoteca, entre otros) para ayudar a sostenerse.

 

POSGRADO

Después de trabajar un tiempo en la industria, en 1985 ingresa a la Maestría en Ingeniería Eléctrica en el Tecnológico de La Laguna, que concluye en menos de dos años. Al finalizar necesitaba conseguir un buen trabajo, ya que se había casado y su esposa estaba a punto de dar a luz. Fue contratado en Cenidet, de Cuernavaca, Morelos, para integrarse al grupo de investigación en electrónica.

En 1991 se traslada a Francia, junto con su familia, con el fin de iniciar sus estudios de doctorado en el Instituto Politécnico de Grenoble, aunque el trabajo de investigación lo realiza en la Escuela Superior de Ingenieros de Marsella. Su tesis de doctorado trata sobre temas de modelado y caracterización de dispositivos semiconductores de potencia. Presenta su examen de grado en 1995 y regresa a México a reincorporarse a Cenidet.

Varios años después, realiza un posdoctorado en el Center for Power Electronics Systems, CPES, del Instituto Politécnico y Universidad Estatal de Virginia, en Blacksburg, Estados Unidos, de Agosto 2002 a Julio 2003.

 

TRAYECTORIA

Sus principales contribuciones a la ciencia han sido en las áreas de dispositivos semiconductores de potencia y máquinas eléctricas, las cuales se han ligado de manera muy interesante con otros campos de investigación, como lo el diagnóstico y tolerancia a fallas en convertidores de potencia, así como la recuperación y manejo de energía en transporte. Dentro de estos proyectos destaca el desarrollo del “Vehículo eléctrico utilitario con celdas de combustible a hidrógeno”, apoyado por el fondo de Conacyt-Sener, y en el cual participaron varias instituciones del país, entre ellas la UASLP, el INEEL, el IPICyT y el ITESM.

Además, el doctor Abraham Claudio ha realizado desarrollos tecnológicos para empresas mexicanas y extranjeras, como Nissan, Infineon Technologies, Enfil de México, entre otras, con lo que fomenta la vinculación con la industria. Sus investigaciones han dado lugar a la publicación de una gran cantidad de artículos en congresos y revistas, además del trámite de patentes. En la formación de recursos humanos, una de sus grandes satisfacciones es que un alto porcentaje de sus alumnos de maestría y doctorado tiene puestos de alto nivel en sus trabajos y pertenecen al Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

 

VIDA PERSONAL

Los científicos por los que siente admiración son Albert Einstein y Nikola Tesla, pero definitivamente, las personas que más admira son sus padres, ya que, a pesar de que no sabían leer ni escribir, los alentaron y apoyaron para que él y sus hermanos pudieran estudiar. Fue educado en la religión católica, aunque en la actualidad se considera poco practicante. Sus lecturas principales son sobre temas técnicos, pero también ha leído a García Márquez e Isaac Asimov, entre otros. Sus pasatiempos, además de la convivencia con amigos, son practicar futbol, beisbol, basquetbol y ping pong. Además, le gusta ir al cine con sus hijos y a pasear en algunos lugares de Morelos.

Está casado desde 1986, su esposa se dedica al hogar, y las estancias en otros países le han permitido aprender otros idiomas; también es una muy buena cocinera, tanto de platillos mexicanos como extranjeros, y le gusta practicar el baile como forma de mantenerse saludable. Tienen tres hijas y un hijo, la mayor se encuentra en la etapa final del Doctorado en Física en la UNAM, su hijo es Ingeniero en Mecatrónica, la segunda estudia la Maestría en Química en Canadá, mientras que la más pequeña estudia Ingeniería Electromecánica. Además de sus carreras universitarias, todos desarrollan actividades culturales y deportivas.

 

MENSAJE

A los jóvenes les dice que el estudio es muy importante en la vida, pero se puede acompañar con otras actividades complementarias. Piensa que estudiar debe ser por gusto y motivación personal, nunca obligado. Si se quiere estudiar un posgrado debe hacerse con plena convicción.

Le gustaría ser recordado como alguien que puso todo su empeño en favor de la ciencia en México, sin importarle empezar de cero en algunos laboratorios o trabajar cualquier día y a cualquier hora. También como una persona que contribuyó en la formación de investigadores, que espera lo superen.

El doctor Abraham Claudio Sánchez es profesor del Departamento de Ingeniería Electrónica del Cenidet, en Cuernavaca, Morelos. Es miembro Nivel I del SNI. Dejemos aquí el reconocimiento para un investigador destacado nacional e internacionalmente, quien ha contribuido al desarrollo de nuestro país. También reflexionemos en lo que puede alcanzar en la vida, con estudio y trabajo, un niño que boleaba zapatos para ayudar a sus padres.

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