La Casa del Obrero Mundial en Tampico y Doña Cecilia

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Samantha Rodríguez Elizalde.-

En México las agrupaciones de trabajadores se desarrollaron a partir de 1860, los obreros de las diferentes regiones y ramas del trabajo comenzaron a cobrar conciencia de su fuerza como colectividad, a organizarse y a establecer relaciones entre sí y frente a otros actores políticos y sociales.

En Tampico y la vecina Ciudad Madero los trabajadores se organizaron bajo la forma de gremios y mutualidades entre las que se encontraban los de tarjadores, alijadores, carpinteros, obreros marítimos, constructores de fierro laminado, dependientes de tiendas y comercios, bancos, los empleados del estado y el municipio y desde luego, los petroleros.

Algunas de las primeras organizaciones registradas en Tampico fueron los “Obreros de Tampico” de 1867, la “Sociedad Mutualista de Artesanos Benito Juárez” de 1885, la “Unión y Concordia”, “Hidalgo” y en 1901 la “Sociedad Mutualista Hermanos del Trabajo” y “Apoyo Mutuo” que funcionaba como sociedad cooperativa, mientras que en Doña Cecilia se encontraban la “Sociedad Mutualista de Construcción de Fierro Laminado” la asociación llamada “Regeneración” y “Unión y Progreso”.

Entre sus objetivos estaban el proporcionar ayuda entre los socios y trabajar por el mejoramiento económico y moral de sus agremiados, con su creación inició una etapa en la organización laboral en la zona, logrando unificar los intereses de un sector y dirigiéndolos hacia un objetivo común.

Otras organizaciones que se fundaron fueron la Gran Liga Mexicana de empleados de ferrocarriles en 1910, integrada por ferrocarrileros y oficinistas; en 1911, pequeños grupos de estibadores se organizaron y un año más tarde lo hicieron los marineros, los trabajadores de a bordo de los barcos, los de los muelles y los de los almacenes de la aduana.

Para 1911 se fundó el Gremio Unido de Alijadores, cuya creación es el resultado de un proceso en el que los trabajadores cobraron conciencia de su importancia como colectividad e introdujeron demandas tendientes a la mejora de sus condiciones de vida más allá del ámbito laboral. A través de sus acciones, el Gremio trascendió las barreras del mutualismo y se constituyó sobre preceptos propios del sindicalismo y el cooperativismo.

En 1914 surgieron nuevas agrupaciones, entre las que se encontraban las de los trabajadores de láminas de hierro, los empleados de bancos y de casas comerciales, también lo hicieron la Sociedad Mutualista Unión y Progreso, la Sociedad Reforma y progreso, La Sociedad Cooperativa Obrera, Apoyo Mutuo y desde luego el Gremio Unido de Alijadores.

Paralelamente, la primera década del siglo XX fue testigo del auge del anarquismo y el anarcosindicalismo en Europa, particularmente en España que destacó como difusor de La Idea, (como se conoce al conjunto de ideas y preceptos del anarquismo) en este contexto México y otros países como Chile y Argentina escribieron sus propias páginas en la historia del anarquismo en América y en la cual Tampico y la entonces Doña Cecilia, hoy Ciudad Madero jugaron un pequeño, pero significativo papel.

En este periodo, los trabajadores locales hicieron de la zona un receptor de La Idea, que arribó al centro del país proveniente de España gracias a los propagandistas de la Casa del Obrero Mundial en la Ciudad de México. Estos hechos se encuentran enmarcados por una intensa ola de agitación obrera en la que la Casa (fundada en 1912 bajo los preceptos del anarcosindicalismo) y sus agremiados lograron la realización de numerosas huelgas.

En este contexto, se estableció una relación entre el poder político en turno y los obreros, al firmarse el pacto entre la Revolución Constitucionalista y la Casa del Obrero Mundial en 1915, gracias a esta acción los trabajadores de 23 sindicatos se conformaron bajo el nombre de Batallones Rojos, mientras que en sus puntos  seis, siete y nueve se estableció la creación del Comité de propaganda con 80 personas en grupos de seis que se dedicarían a hacer proselitismo a favor de su causa.

Estos llegaron a la zona de Tampico en marzo de 1915 e iniciaron de inmediato las labores de organización, convocando a los obreros a asistir a sus mítines y asambleas a la par que propiciaron la creación de nuevos sindicatos entre los que estaban los de los albañiles, carpinteros, paileros y jornaleros, así como los de navegación interior, de alijadores, de carretoneros, de electricistas, de motoristas y anexos, dependientes de restaurantes, mecánicos, de artes gráficas, de peluqueros, de herreros, de pintores, de carpinteros y de sastres.

La Comisión de propaganda estuvo encabezada por el español Casimiro del Valle y los mexicanos Leonardo Hernández, Daniel Estrada, Moisés Prieto, Alejo Fernández, Julio Quintero, Reynalda González Parra y Adrián del Valle, otros miembros activos, fueron Ricardo Treviño, J. Lozano, Román Delgado, J. Jesús Ortega y J.A. Hernández, quienes además fungieron como secretarios generales de la COM.

En octubre se logró la fundación de la Federación de Sindicatos de Tampico y el grupo Casa del Obrero Mundial, logrando la afiliación de 16 sindicatos entre los que se encontraban los de jornaleros, las tripulaciones de botes de puerto, los barberos, los electricistas, los obreros metalúrgicos, carpinteros, sastres y tipógrafos.

Mientras tanto en la Ciudad de México las numerosas huelgas auspiciadas por la COM y el peligro de la huelga general detonaron la represión, el allanamiento de las oficinas, la disolución de la central y el encarcelamiento de sus líderes quienes fueron enjuiciados por el tribunal de guerra.

Con la represión, la agitación se trasladó a la zona de Tampico y Doña Cecilia donde la COM ya contaba con prestigio entre los trabajadores y comenzaba a preocupar a las autoridades locales, quienes para 1917 desconocieron a esta organización y prohibieron sus reuniones, así como las de más de 19 individuos en esquinas, expendios de bebidas alcohólicas, la estación de ferrocarril y el muelle aduanal.

De igual manera, las autoridades trataron de minar el capital político de los obreros, encausando los conflictos legalmente y desprestigiando a los líderes, a ello se sumó el envío de 500 soldados, el arresto de los instigadores, la expulsión de los extranjeros y la orden de reanudación en las actividades.

Para noviembre, la amenaza de una nueva huelga general sirvió una vez más para intimidar a los obreros por medio de nuevas detenciones y expulsiones de los elementos españoles y americanos vinculados con la COM, finalmente la agrupación fue clausurada el seis de mayo de 1920, encabezando la clausura el coronel Carlos S. Orozco. Los archivos fueron destruidos y el grupo disuelto, integrándose algunos de sus militantes a la naciente Confederación General de Trabajadores.

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