Crece el muro nacional de los lamentos

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Ciriaco Navarrete Rodríguez.-

En efecto, en México sigue creciendo el muro nacional de los lamentos debido a que las voces de los compatriotas que se asumen como conocedores de la problemática nacional, desconocen y por eso pasan por alto las causas que la originaron a partir de que fue redactada y entró en vigor la regresiva Constitución de 1917.

Pero los comentaristas de los medios masivos de comunicación, en realidad, lo único que saben hacer es repetir como pericos el lenguaje de las y los políticos, así como de los gobernantes mexicanos, como si todas y todos ellos, fueran sus maestros y paradigmas de la lingüística más precisa y refinada de la comunicación humana, por medio de la cual, tanto las y los comunicadores, como todas las personas metidas en la política mexicana, se aprestan a decirnos sus mentiras, como si fueran verdades irrefutables.

Lo peor del caso, es que todos ellos se atreven a hacer comentarios comparativos con los quehaceres políticos de los norteamericanos y canadienses, pero no se evidencia que no saben, y por eso jamás toman en cuenta que esas dos naciones, son la primera y la cuarta potencias, económica y financieras del mundo, y que conjuntamente con Japón, que es la segunda, Alemania, la tercera, Francia, la quinta, Italia es la sexta, y en séptimo lugar se encuentra el Reino Unido de la Gran Bretaña integrado por Escocia, Gales, Irlanda del Norte e Inglaterra.

Esa ignorancia es muy grave porque demuestra que el desconocimiento de esas naciones que además, son las dueñas de la mayor parte del dinero del mundo, y por eso, al mismo tiempo son las acreedoras de los países que conforman la nada honrosa categoría de naciones subdesarrolladas, las cuales, en total suman 183, de las 193 que se encuentran acreditadas como miembros integrantes de la Organización de las Naciones Unidas.

Con todo y esas errores conceptuales generalizados, los mexicanos en general y particularmente los académicos y los profesionales del derecho, debemos unificar nuestras voces y esfuerzos con el sano y urgente ánimo de establecer el compromiso convencer al resto de nuestros compatriotas, y especialmente a los político y gobernantes, para que se ubiquen en la realidad conceptual de la democracia verdadera, porque es el único régimen de gobierno, que asegura el crecimiento sostenido de la riqueza.

En este caso, debo recalcar la importancia que tiene el magisterio nacional y el compromiso insoslayable de ser el sector social y profesional más comprometido para apegarse al rigor lingüístico en el que se debe sustentar la más refinada comunicación humana.

Desafortunadamente, también ha sido víctima del perverso adoctrinamiento antidemocrático que ha prevalecido a lo largo de más de 80 años, y por eso, tienen serias dificultades para desligarse del oprobioso lenguaje de las confusiones conceptuales en las cuales están atorados la gran mayoría de los mexicanos, por fortuna, es un mal que tiene remedio, y será suficiente con retomar los conocimientos que son el soporte fundamental de las inteligencias lingüísticas, porque solamente de esa manera el magisterio nacional habrá de recuperar su hegemonía alfabética e intelectual.

Por su parte, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), conjuntamente con sus homólogas estatales, todas en su conjunto, deben hacer lo necesario para apropiarse del concepto de la democracia verdadera como régimen de gobierno, a efecto de que hagan valer su prestigio humanitario ante las instancias gubernamentales, y de esa manera se sumen a los esfuerzos propios del desarrollo conceptual y lingüístico del magisterio nacional, y particularmente en materia jurídica.

Además del magisterio nacional y de las Comisiones de Derechos Humanos en comento, también las instancias gubernamentales como la Subsecretaría de Atención a los Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, y esa misma instancia federal también tiene la obligación que debería ser ineludible, de entender y promover la concepción correcta de la democracia verdadera, porque está demostrado que la senadora Olga Sánchez Cordero, quien será la titular de dicha Secretaría, tampoco conoce lo que debemos entender como democracia verdadera.

Pero es el presidente de la República actual, y el venidero, que son las voces a las que les pone más atención el pueblo mexicano, las que están más obligadas a evitar esos garrafales errores lingüísticos, y además deben sumar esfuerzos para que a la de ya, sea adoptada la democracia verdadera como régimen de gobierno.

De lo contrario, la pobreza seguirá creciendo exponencialmente en México, igual que en todas las naciones subdesarrolladas del mundo, porque todas ellas tienen gobiernos que utilizan Constituciones, y su respectivos Estados de Derecho, eminentemente centralistas y nada democráticos, al contrario, aunque dicen que el pueblo manda, esa afirmación no pasa del dicho, porque el único que manda y decide es el presidente de la Republica, tal como sucede en México desde 1917.

Sin embargo, durante el adoctrinamiento iniciado por el General Lázaro Cárdenas en el año de 1934, se inventó a ese régimen de gobierno totalitario se le impuso el falso nombre de democracia pero debido a ese invento que nos han obligado a creer como cierto, casi todos los mexicanos nacidos en los años posteriores, se niegan a aceptar que ese invento es falso, a tal grado de que el grueso de nuestros compatriotas, letrados y no letrados, usan la palabra democracia como palabra de lujo, principalmente cuando hablan en público. Es muy penoso, pero desgraciadamente es cierto.

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