Gómez Palacio, Durango.- Gerardo Rosales Cabral, ha vivido cosas inimaginables como propietario de una funeraria, cosas extrañas que pasan al momento en que brinda sus y quizá no tengan alguna explicación.

“La quinceañera que se puso su vestido dos veces; una en vida y la otra ya muerta”, comentó en un tono ecuánime y firme, pues por más extraño que se escuche, es algo que le sucede a diario.

Rosales explicó que la jovencita de 15 años, llamada “Rosen” como cualquier niña ilusionada por su fiesta, se puso su vestido y esa noche fue estupenda y llena de alegría en compañía de su familia.

Sus familiares mencionaron que en la fiesta se le veía feliz, soñada, ilusionada y que rio a carcajadas como nunca, portaba un hermoso vestido con colores pastel, pegado al cuerpo y descubierto de la espalda, un diseño de moda acorde a su edad.

La fiesta finalizó con bien, pero al día siguiente, Rosen comenzó con una tos, por lo que sus familiares la llevaron con el doctor, el cual le diagnosticó un “cuadro gripal” ocasionado por la influenza, por lo que era necesario internarla.

En siete días su salud se deterioró y a los ocho días de su fiesta murió en la cama de un hospital.

La adolescente fue velada y sus familiares decidieron ponerle de nueva cuenta su vestido de quince años, como si se tratase de una película dramática, Rosen portaba su vestido radiante y una semana después ese vestido se volvió opaco.

“Fue impactante saber que una adolescente llena de ilusiones y de sueños se haya puesto dos veces su vestido de quinceañera”, dijo.

“Tengo entendido que esos vestidos de quince años y de bodas se ponen solamente una vez, porque es único ese momento de la vida”, expuso pensativo.

Dijo que la muerte es extraña, no respeta a nadie, “te mueres porque te mueres”, pero lamentablemente o afortunadamente para algunos, es el fin de la vida.

Con Información de: Multimedios

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