Importantes mejoras para la frontera norte de México

0
31
Tiempo aproximado de lectura: 4 minutos

Ciriaco Navarrete Rodríguez.-

El presidente electo, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), en reciente reunión sostenida con los gobernadores de las entidades federativas limítrofes con los Estados Unidos (EU), que las Californias Sur y Norte, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, logró un consenso sobre su acuerdo de modificar la franja fronteriza para dejarla con una anchura de 30 kilómetros.

Sin embargo, prevalece la excepción de ambas Californias, porque las dos entidades federativas, desde hace muchos años, sus respectivos territorios han sido zonas francas, y por eso sus habitantes podrán disfrutar de las innovadoras políticas fiscales del gobierno del licenciado Andrés Manuel López Obrador, quien asegura que a partir del día uno de diciembre del presente año 2018, en materia impositiva, los habitantes de esa zona franca solamente pagarán el ocho por ciento del Impuesto al Valor Agregado (IVA), y el 22 por ciento del Impuesto Sobre la Renta (ISR).

Al respecto, el gobernador de Tamaulipas, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, notoriamente emocionado, declaró ante los medios masivos de comunicación su personal satisfacción porque más del 52 por ciento de los tamaulipecos serán beneficiados por los acuerdos anunciados por el futuro presidente de México.

Y al abundar en sus declaraciones, dijo que en materia comercial se avizora un futuro promisorio, tanto para la economía de las familias como para los empresarios, y particularmente los comerciantes de la región fronteriza, porque por una parte se fortalecerá el poder adquisitivo de los habitantes y, además, esa zona franca será muy atractiva para la clientela norteamericana.

En lo personal, conozco la dinámica de la vida fronteriza desde el día uno del mes de diciembre del año de 1963, de lo cual ya ha transcurrido más de medio siglo, porque en aquella fecha, venturosamente, me declaré tamaulipeco por adopción, con residencia inicial en Nuevo Laredo, ciudad fronteriza donde ejercí la docencia en los niveles de educación básica, Secundaria, Normal Básica, Normal Superior, y además participé como cofundador de nueve escuelas, y finalmente, en 1979 y 1980,  fui el fundador oficial de la Universidad Pedagógica Nacional, en Tamaulipas.

En aquellos años, y hasta la actualidad, la franja fronteriza de Nuevo Laredo ha sido de 26 kilómetros, y en cambio en los demás municipios fronterizos de Tamaulipas esa jurisdicción era de 22 kilómetros, y durante mucho tiempo había libre circulación de los vehículos automotores, tanto americanos como mexicanos.

Por otra parte, no era necesario contar con pasaporte para viajar al lado americano, bastaba con presentar una credencial para pasar de compras en el área franca, y sin dificultad se nos concedía permiso para internarnos a otras ciudades de la Unión Americana.

Todavía me tocó disfrutar el tipo de cambio del dólar a 12.50 pesos, pero eso duró hasta el último año del sexenio del expresidente Luis Echeverría, quien, debido a su ambición por alcanzar el liderato de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y por su aferrada ideología abiertamente marxista, provocó el enojo del gobierno norteamericano y, en represalia, el gobierno gringo nos dejó caer la terrible bomba de la devaluación del peso mexicano.

La primera devaluación fue de 25 pesos por un dólar, y ya en el régimen presidencial de José López Portillo, las devaluaciones se sucedieron en cascada, a tal grado de que la economía gubernamental se volvió caótica, tanto, que se prolongó hasta el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, quien convirtió el billete de mil pesos en un peso.

Pero esa problemática devaluatoria sigue vigente, y mientras no contemos con un gobierno sustentado en una Constitución y en un Estado de Derecho, garantes de democracia verdadera, la riqueza popular y gubernamental de México no crecerá, y por eso mismo, la devaluación del peso seguirá su marcha destructora de la economía nacional.

Eso significa que hay necesidad de que, especialmente los gobernadores de los estados, convenzan al futuro presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, para que a su vez convoque a un congreso constituyente para que redacte una nueva Constitución, pero con base en el modelo agrario de la pequeña propiedad de la tierra, a efecto de que se le devuelva la solidez jurídica a ese derecho, y la nación deje de ser propiedad absoluta del presidente en turno.

Solamente de esa manera se podrán cumplir a cabalidad todas las promesas de bienestar nacional, que nos ha venido haciendo López Obrador, pues, de lo contrario, será imposible que pasemos, sus palabras se las habrá de llevar el viento, y lo peor del caso es que la pobreza en México seguirá creciendo exponencialmente, y sus consecuencias también crecerán de manera espantosa.

Eso ha venido sucediendo a lo largo de más de 60 años, insisto, a partir del régimen del general Lázaro Cárdenas, que fue el creador de la maldición gubernamental llamada presidencialismo, que está debidamente amparado en el Artículo 27 constitucional.

Por eso, el presidente es el legítimo propietario de todo el país, y el pueblo no tiene en propiedad ni el aire que respiramos, porque la atmósfera también es propiedad absoluta del Presidente de la República.

Email: [email protected]

Facebook: Ciriaco Navarrete Rodríguez

 

 

Comentarios