Transmisión de poderes

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Alicia Caballero Galindo.-

SI BIEN ES NECESARIO UN ESPACIO RAZONABLE PARA LA REALIZACIÓN DEL CAMBIO DE PODERES A NIVEL NACIONAL, ¿POR QUÉ DAR TANTO ESPACIO ENTRE LAS ELECCIONES Y EL INICIO DEL NUEVO GOBBIERNO? SE GENERAN GRANDES PROBLEMAS QUE PODRÍAN EVITARSE.

El primero de julio de 2018, después de una elección histórica por el número de votantes que emitieron su decisión ante las urnas y una arrasadora mayoría de Morena, está clara la inconformidad de las mayorías con los últimos gobiernos federales y la decisión de darle la oportunidad a una tercera opción. Sin embargo, el romance con el recién electo presidente empieza a enfriarse al revirar en algunas de las promesas de campaña que, por su improbabilidad de ser cumplidas, al tener el triunfo electoral en sus manos, empieza a flaquear. Una muestra de ello, es no tomar, en apariencia, decisiones sin antes realizar sus “encuestas” algunas de ellas absurdas; en el caso del aeropuerto, por ejemplo, para verter una opinión calificada en el citado caso, se requieren conocimientos de aeronáutica, de ecología, mecánica de suelos, impacto ambiental, entre otras y… los ciudadanos comunes no estamos capacitados para emitir un juicio con conocimiento de causa respecto al mejor lugar para dicha obra. Antes de tomar tan importante decisión, debieron hacerse muchos estudios de diversa índole para decidir el lugar preciso del puerto aéreo. Por otra parte, si se suspendieran los trabajos, sería más cara esta acción, que continuar con el proyecto, ¿qué pasaría con todo lo invertido y la preparación que hasta hoy se ha hecho de esas tierras? De abortar este proyecto, el daño ecológico y urbano sería mayor. No se puede revertir lo ya hecho y regresar las tierras, así como estaban. La encuesta tal vez sea “aplaca conciencias” y solo es una pantalla para escudarse y “respetar la voz de las mayorías”, en vez de reconocer que habló sin conocimiento de causa al respecto y continuar con una obra que ya no puede detenerse por la incosteabilidad que implica tal decisión. Imaginemos que a pesar de todo se suspende; ¿qué pasaría con ese elefante blanco? ¿acaso no estaría haciendo lo que critica?… tirar por la borda miles de millones del erario público, o sea nuestras aportaciones como ciudadanos. También, sería el caso del avión presidencial y otras cosas que declaró sin un sustento viable y hoy tiene que reconsiderar.

Cuando se elige a un ciudadano para que ejerza una función pública es porque la población votante considera que está capacitado para tomar decisiones, junto con sus colaboradores, inherentes al cargo que desempeña; la realización de encuestas en forma reiterada implica hasta cierto punto, inseguridad a la hora de ejercer el poder que le fue conferido.

Por otra parte, el lapso de tiempo entre las elecciones y toma de protesta del nuevo presidente, se presta a un vacío de autoridad y se complica con la divergencia de criterios del presidente saliente y el entrante, complicando esta acción tan trascendente.

En EEUU por ejemplo, cuando se convocan elecciones, los funcionarios tienen ya preparados sus cierres y solo transcurren dos meses y medio desde el triunfo electoral hasta la toma de posesión del nuevo presidente. Las elecciones se realizan el primer martes de noviembre y la toma de protesta es el 20 de enero. En Venezuela el lapso entre las elecciones y el cambio de presidente es de tres meses.

En la Constitución Mexicana, se estipula que el presidente electo empezará a ejercer su cargo el día primero de diciembre del año electoral y durará en el cargo seis años. El Instituto Nacional Electoral es la institución que define la fecha exacta para la Ceremonia de transmisión del Poder Ejecutivo Federal de los Estados Unidos Mexicanos.

Aquí la conjetura de la ciudadanía; en México, desde que recibe su constancia de mayoría el presidente electo, hasta que asume el poder, transcurren ¡cinco meses! En los cuales, se forma un vacío de autoridad en cuanto a los destinos de las obras inconclusas y los nuevos planes, casi siempre en contraposición. El período de transición de poderes es muy largo, se presta a especulaciones de todo tipo, problemáticas que pudiesen evitarse si se legislara en razón a acortar los plazos de transición. Programar las obras de todo tipo para ser concluidas al mismo tiempo que el mandato presidencial para evitar controversias.

En un país democrático, se da por hecho que los plazos y términos de un período gubernamental a nivel federal o estatal son sistemáticos; si hay consciencia de tal situación ¿por qué no prever el cambio con tiempo y acortar la transición? ¿por qué dejar obras controversiales a medias, provocando que no sean concluidas?

Deben entender los funcionarios públicos que el presupuesto del que disponen para la obra pública, pertenece a todos los mexicanos que pagamos impuestos y estos, son producto de nuestro trabajo y debe manejarse con responsabilidad honestidad y buen juicio para beneficio de todos.

Es imperativo que se legisle para evitar que las obras queden inconclusas al terminar un sexenio. Si el presidente electo pretende evitar corruptelas y ahorrar dinero que es una magnífica idea, debiera empezar por terminar lo que está a medias para evitar despilfarro en obras que se abandonen.

Es inimaginable la pérdida económica y los daños colaterales, en el caso de dejar inconcluso el aeropuerto y erogar miles de millones en habilitar el que existe que es inoperante para los próximos años.

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