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TAPANATEPEC, México (AP) – Varios miles de migrantes centroamericanos planeaban resumir su recorrido por el sur de México mientras las autoridades en ese país y en Guatemala intentaban esclarecer la muerte de un migrante el domingo en la frontera entre ambos.

Mientras la caravana de migrantes descansaba y se reorganizaba en Tepanatepec, en el estado de Oaxaca, varios cientos más derribaron las vallas fronterizas en el poblado guatemalteco de Tecún Umán de la misma forma que lo hicieron los miembros de la caravana hace más de una semana, y se enfrentaron con las autoridades mexicanas, las cuales estaban determinadas a no permitir que la caravana crezca o a que haya otra.

El nuevo grupo de migrantes, que dicen ser una segunda caravana, se reunieron en el puente internacional sobre el río Suchiate. Los bomberos guatemaltecos confirmaron que Henry Díaz, un migrante hondureño de 26 años, falleció por una herida de bala de goma en la cabeza.

“El migrante fue atendido por bomberos pero la herida era muy grande”, dijo César Quiñonez, bombero en Tecún Umán.

En una conferencia de prensa el domingo por la noche, el secretario de Gobernación mexicano Alfonso Navarrete Prida dijo que la policía federal mexicana y los agentes de inmigración fueron agredidos con piedras, botellas de vidrio y fuegos de artificio cuando los migrantes derribaron una puerta del lado mexicano de la frontera. Indicó que ninguno de los agentes mexicanos estaba armado con pistolas, ni siquiera un arma que disparara balas de goma.

Algunos de los atacantes también portaban armas de fuego y bombas incendiarias, dijo Navarrete.