La vocación

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Melitón Guevara Castillo.-

No me sorprendió que Magdalena Moreno Ortiz, la subsecretaria de educación básica en el Estado, dé a conocer que hay aulas sin maestro en virtud de que, quienes ganaron en el concurso, no aceptan irse al medio rural. Es un fenómeno que, la verdad, ya es casi cotidiano en el medio educativo. Y, obvio, de inmediato sale a colación el tema de la vocación, no tiene, dice la servidora pública.

La educación, al igual que otras actividades laborales, demanda que el trabajo se realice en el campo. Es el caso, por decir, de agrónomos, de médicos veterinarios, de médicos, entre otros. Pero ha sido, de siempre, el maestro quien se ha convertido –en el campo–, en el guía, en el conductor, de las gentes de ese lugar. Por eso es lamentable que hoy en día escuelas del campo –yo aprendí a leer y escribir en una de ellas, en Campoamor–, no cuenten con profesores.

 

VOCACIÓN E INTERÉS

Conocí el término de “orientación vocacional” en la escuela secundaria. Ahí, de vez en cuando, nos hacían exámenes y luego nos daban un diagnóstico. La verdad no recuerdo que me recomendaban estudiar; pero de lo que sí tengo certeza, no es lo que estudié. Yo quería estudiar periodismo, literatura o filosofía, pero de eso no había nada en Victoria y estudie Administración Pública. Esa es la cuestión: a veces la vocación no va con la realidad.

Siendo coordinador de la carrera de Ciencias de la Comunicación llegó una joven, venía de Ciencias de la Educación, quería cambiarse de carrera. Me explicó, mi mamá es maestra y quiere que yo también, para dejarme la plaza. Pero, me explicó, esa no es la vocación que yo tengo, no quiero ser maestra. Y se cambió, tenía en su cardex dieces y dieces. El interés de su mamá no coincidía con su vocación.

 

INCONGRUENCIAS VOCACIONALES

Hace tiempo, por ejemplo, una ex alumna me dijo: creo que erré la carrera, debí estudiar para maestra. Tienen muchos puentes, vacaciones a cada rato. Esa es la cuestión: tuve una alumna, de esas que se quemaban las pestañas para sacar dieces; estudió dos carreras, Comunicación y en la UPN, en ambas se graduó con altas calificaciones y honores. Y, desde que salió, da clases en una escuela de Secundaria. ¿Es necesario estudiar dos carreras a la vez?

Pero también tengo ejemplos, digamos al revés: maestras de educación primaria, enfermeras, por decir, que estudiaron al momento de ejercer su primera profesión. Y así continuaron hasta que se jubilaron: en la práctica, la segunda licenciatura nunca la han ejercido formalmente. Un caso excepcional: estudió agronomía, luego comunicación, y al final se dedica a desarrollar una actividad distinta y así es un exitoso profesionista.

 

¿QUIÉNES SON LOS CULPABLES?

La consecuencia de que haya grupos de educación primaria en el campo sin maestros es solo una consecuencia, lamentable, pero es una realidad. Y si, como dice la subsecretaria Moreno Ortiz, es porque no tienen vocación para ser maestros. ¿Será esa la realidad? He conocido casos de que, habiendo concursado, ganan la plaza, y resulta que –como les toca fuera, incluso lejos–, lo que van a ganar no es suficiente para vivir. Ante esa situación, prefieren no aceptar. ¿Será el caso que nos ocupa?

Trabajo y salario no siempre van de la mano, digamos de manera lógica. Y eso es lo que sucede, al menos en educación, cuando las plazas son en horas y son tan pocas, que el salario que les corresponde no sirve al lugar que se les adscribe. La contraparte, archisabido, es como líderes, junior, recomendados de políticos, reciben de inmediato hasta la plaza completa… y lo malo, si, lo malo, es que a veces ni siquiera la devengan. Así es el sistema; que, además, a veces no les paga a los maestros por trabas burocráticas.

 

PROTAGONISTAS

FRANCISCO RAMOS AGUIRRE. Es un escritor ampliamente conocido en la Capital tamaulipeca; con textos publicados sobre costumbres, historias y sucesos de la región. Fue nombrado cronista de la capital y desempeño con acierto, responsabilidad y seriedad su cargo, hasta que el nuevo gobierno municipal –sin avisar–, acordó una convocatoria para suplirlo. Convocatoria que se publicó el siete de noviembre. Leímos los requisitos y, la verdad, será difícil –no imposible–, encontrar un sustituto que valide, que supere, las credenciales de Ramos Aguirre. Quienes vivimos en Victoria conocemos a quienes hacen historia y, la verdad, no se me ocurre quién pueda ser mejor que Paco.

 

 

 

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