¿Melón o sandía?

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Juan Carlos López Aceves.-

Antenoche cené con dos buenos amigos. Los dos interesados en la política y en el futuro de los partidos opositores en el imperio de MORENA. Particularmente el porvenir del PRI en Tamaulipas, considerando la moreniza de votos que recibió en las urnas en los comicios de 2018. Checando de vez en cuando en el chat, el resultado de la mid-term election, que anticiparon un coscorrón para el mandato de DONALD TRUMP, se fue construyendo una interrogante en la sobremesa.

¿Tiene el PRI de Tamaulipas la suficiente fortaleza para ganar en uno de los 22 Distritos Electorales en los comicios de 2019? Dependiendo de la respuesta, se ataron otras incógnitas que serán despejadas por el CEN y el CDE tricolor en las próximas semanas. El tema surgió porque el próximo año, renovaremos las 36 curules del Congreso del Estado, estrenando el principio de reelección, aditivo que potenciará la efectividad del sufragio, premiando o castigando a quienes se animen a buscar su permanencia en la función legislativa.

La veo difícil para el PRI, dijo uno de mis amigos. Coincido, remató el otro, por lo que la única oportunidad que tiene es pactar una alianza con otro partido, añadió para cerrar su pronóstico. ¿Con cuál partido?, le reviró el primero. Tomando en cuenta los resultados de la elección federal y de los 43 ayuntamientos 2018, dijo el segundo, nada más veo dos sopas si pretender tener presencia en la próxima LXIV Legislatura local: MORENA o el PAN.

Conforme avanzaba la noche, se confirmaba el triunfo de los Demócratas en la Cámara de Representantes, surgiendo como contrapeso para la presidencia de DONALD TRUMP, quien no lo tuvo en sus primeros dos años de gobierno. Casi natural surgió el parangón con el futuro de México: ¿Qué pasará en la elección intermedia de 2021? ¿Mantendrá LÓPEZ OBRADOR y su partido el control de la Cámara de Diputados? La respuesta se escribirá a partir del uno de diciembre.

Una primera conclusión de la sobremesa llegó rápido: para ser competitivo en el 2019, el PRI tiene que pactar una alianza con MORENA o con el PAN, que son los partidos que habrán de disputarse el control del Poder Legislativo.

¿Por dónde jalarán los priistas?, les pregunté. Muchos ya están en pláticas con MORENA, dijo uno de mis amigos. Sobre todo los que no se sienten a gusto con la nueva dirigencia del CDE. Pero hay quienes consideran que la alianza con el PAN local, es la mejor opción, sostuvo el otro. ¿Qué le parece la candidatura de RICARDO RODRÍGUEZ MARTÍNEZ, vistiendo la casaca del equipo de LÓPEZ OBRADOR, por uno de los dos Distritos Electorales de Victoria? Ya ve que su papá es muy amigo de MONREAL, argumentó.

Pero las coaliciones las autoriza el CEN de RUÍZ MASSIEU, replicó el primero, y seguramente si el PRI va en alianza será con MORENA, replicó el otro, mientras pedía otra botella de cerveza artesanal hecha en Victoria. Necesita cuadros que puedan ganar una elección en Tamaulipas. Es el talón de Aquiles que tiene el partido del Presidente Electo y es el capital que el PRI puede aportar, concluyó.

Toma en cuenta que la marca PRI perdió seguidores, reviró su interlocutor, y al ser tercera fuerza en el estado y en elección intermedia, veremos el tamaño del voto anti PAN, agregó. Sí, pero MORENA también se desgastará a partir del uno de diciembre, en que ANDRÉS MANUEL inicie su presidencia, respondió el otro participante en la charla de sobremesa.

Vino el remate final: al CEN del PRI le preocupa más el control de los CDE que los resultados de la próxima elección. Los grupos anti PEÑA van por el control de la dirigencia nacional. Primero el partido y luego las urnas.

Rayando la medianoche nos despedimos. Una pregunta me acompañó camino a la casa: ¿con quién jalará el PRI, con melón o con sandía? Ya veremos.

 

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