Calidad y amor, su secreto

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Shalma Castillo.-

Sabor y frescura, los hace únicos en la ciudad…

Los famosos licuados del mercado Argüelles ya son emblemáticos de la Capital.

Y es que quién no recuerda su niñez, al probar ese licuado de plátano con chocomilk y hielo, servido en la copa de vidrio…

“Los Abanicos”, a sus 35 años de servicio, siguen consintiendo a niños y grandes con su gran variedad de licuados y jugos.

Calidad y amor son la receta secreta para que los clientes regresen, incluso hasta del extranjero…

Nora Galván nos comparte el trayecto de este negocio, que es ícono de Victoria.

CÓMO Y CUÁNDO NACE ‘LOS ABANICOS’

Un cuatro de noviembre de 1983 comienza la historia de este negocio, y, a sus 35 años, sigue siendo el preferido de los capitalinos.

“Se llama ‘Los Abanicos’ porque no tenía nombre y como tiene muchos abanicos, todo mundo decía: ‘Vamos a los licuados de los abanicos, y así es como se le queda el nombre’”.

Pero la idea de abrir un negocio y vender licuados y jugos es inspirada en los vendedores que encuentras en cada esquina en la Ciudad de México, vendiendo estos productos como desayuno…

“Allá, en cada esquina hay un negocio de licuados o jugos, la gente está acostumbrada a este tipo de desayuno y en ese tiempo se nos da la oportunidad de tener un local aquí, no sabíamos qué ponemos y dijimos vamos a vender licuados”, menciona.

Aunque en esos años en el mercado ya había un negocio de licuados, pero solo vendían de plátano y chocomilk, decidieron ofrecer algo más a los comensales para poder ser competencia.

Así que la variedad es lo que los hace únicos, y por ello decidieron vender licuados de diferentes frutas.

Empezaron con licuados de mango, fresa, plátano, plátano con chocomilk, que es el más vendido y muchas frutas más.

Nora dice que las mamás se enojan con sus hijos cuando piden licuado de chocomilk, “le dicen, ese te lo hago en la casa y no te gusta, y el hijo le dice: es que aquí sabe diferente”.

El negocio lo inicia con quien era su compañero de trabajo, “Chevo el estilista”, Nora estudiaba en la Facultad de Derecho en Relaciones Públicas y lo atendía por la mañana y él en la tarde.

“Iniciamos el negocio con un solo local, y con el tiempo nos fuimos haciendo de otros hasta completar los tres que tenemos, pero empezamos con una licuadora de casa, unos letreros de papel y comprando poquita fruta”.

 

¿CÓMO HA EVOLUCIONADO EL NEGOCIO ‘LOS ABANICOS’?

Con el tiempo fueron todo un éxito los deliciosos licuados, pero, por qué no agregar más variedad de productos, y ahí es cuando entran los jugos…

“Después de los licuados, agregamos los jugos, que no curan, pero previenen y estabilizan la salud, porque luego buscamos tomar jugos cuando ya estamos enfermos de algo”.

Y ahora cuentan con una diversidad de jugos; está el jugo verde, “el vampiro”, que lleva betabel, zanahoria y apio; otro que se llama “Nora” que es con naranja, alfalfa, piña, manzana, espinacas y miel, entre muchos otros más…

El nombre del jugo “Nora”, nace porque la gente pedía un jugo que dé energía, y a veces llegaban en el momento que Nora tomaba su jugo y le preguntaban de qué es, y ella decía los ingredientes, lo pedían y les gustaba, pero los clientes preguntaban y “¿cómo se llama ese jugo?”, y como no tenía nombre, decidió decirles “cuando no esté yo, pidan el jugo de Nora, y así se bautizó el jugo”.

Pero también se fueron agregando a la lista del menú la repostería y los sándwiches; hay para vegetarianos y para la dieta, de ensalada de pollo, jamón con queso, de verduras, y algo no tan light, son los bisquets con mucha mantequilla, pay de mango, de piña, queso, de crema, empanadas, pan de canasto, galletas y café.

Pero, eso sí, Nora deja claro que todo lo que se vende en “Los Abanicos” es fresco; la fruta es natural, y para el licuado de fresa no utilizan mermelada ni saborizantes, “aquí todos los licuados y jugos son naturales, la fruta la adquirimos en bodegas por mayoreo y toda es al día”.

 

ANÉCDOTAS CON LOS CLIENTES

Nora platica que licuados de “Los Abanicos” no solamente son los favoritos de los victorenses, sino que también tienen clientes que vienen desde Estados Unidos, y una parada obligatoria en la Capital es ir por un licuado.

“Han venido de Estados Unidos y hasta hemos tenido clientes de Dinamarca, y si dicen que vinieron a Victoria, pero no hubieran venido por el licuado de plátano al mercado, es como si no hubieran venido a Victoria”.

Platica que, además, en este trabajo también ha tenido que ser la psicóloga de los clientes; “mucha gente que viene con problemas de divorcio, económico, laboral, vienen y aquí te cuentan y uno los escucha, a veces no quieren que les digas nada, simplemente que los escuches o hay quienes sí piden que los aconsejes”.

Comparte que recientemente llegó una pareja como de 50 años, y dicen que tenían desde que andaban de novios que no iban al negocio. Y ese día estaban cumpliendo años de casados, y quisieron recordar su noviazgo en el negocio que se conocieron y donde se hicieron novios.

También un cliente llegó con su mamá, y pidió un licuado de plátano con chokomilk y pay de crema… “me dice la mamá, ‘él es mi hijo y vive en la Ciudad de México, desde hace cuatro años que no venía, pero hoy cumple 41 años y quiso venir aquí porque su papá siempre lo traía y tiene ese recuerdo, y desde que falleció su papá no había venido’, y el hijo me dice que su papá siempre lo traía, se tomaba un licuado con pay de crema”.

 

¿POR QUÉ SON ESPECIALES ‘LOS ABANICOS’?

“Por la atención al cliente y la calidad del producto”, expresa Nora.

Dice que a los clientes les gusta la atención, la amabilidad de las trabajadoras del negocio, y lo fresco de la fruta, que es del día y no está congelada, los jugos y licuados se elaboran en el momento, porque después de 20 minutos pierden propiedades, y los comensales a la vista, pueden observar que es un jugo natural.

“Nuestra misión es dar salud, buen servicio y tener accesibilidad económicamente, nuestros precios son variados para todo tipo de población, hay licuados desde 16 pesos hasta de 50 pesos”.

Comparte que ahora el negocio tiene una nueva cara, ya que recientemente se le hizo una remodelación y nueva imagen.

Pero este paso fue gracias a su hijo…

“En verano me fui de vacaciones, una familia de amigos me invitaron a irme con ellos un mes, pero yo le pensaba para dejar el negocio mucho tiempo, y le dije a mi hijo, y él me dice que me cuida el negocio, que me fuera, y él se queda en ese tiempo”…

“No teníamos logo, solo la gente sabía que se llama ‘Los Abanicos’, o los licuados del mercado y cuando llego del viaje, me dice mi hijo: ‘ya mandé hacer etiquetas, cambié de vasos con el logo de abanicos que hice, ya pinté, cambié y remodelé’, y le pregunto ¿y el dinero de este mes? y dice ‘no me lo gasté, lo invertí, todo está invertido’, pero me di gusto, porque le da un cambio con ideas frescas al negocio”.

Los Abanicos abre todos los días del año, desde las siete de la mañana a ocho de la noche de lunes a sábado y domingo de siete de la mañana a cuatro de la tarde, e incluso a veces los clientes ya están esperando sentados antes de abrir.