Alejandra una joven victorense en Canadá

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Shalma Castillo.-

Una de sus metas es llevar a México al exterior…

Ahora que estudia Creación e Innovación de Empresas, Alejandra Rodríguez tiene la firme convicción de que, al concluir su carrera, quiere dedicarse a los negocios internacionales, para poder llevar algo de nuestro país a Canadá.

No sin antes haber realizado una movilización académica, a su querido Vancouver, Canadá.

La ciudad de los lagos y las montañas la adoptaron por un período de seis meses, para que aprendiera el idioma inglés.

Y de ahí se ha proyectado regresar nuevamente, para seguir aprendiendo sobre su carrera y posteriormente poder trabajar.

Alejandra tiene 20 años de edad y es originaria de Ciudad Victoria, Tamaulipas.

Actualmente estudia en Monterrey, Nuevo León, y comparte su experiencia en el extranjero.

LA EXPERIENCIA DE SALIR DE CASA TE HACE MADURAR

Alejandra platica que al graduarse de prepa aún no estaba segura de la carrera que quería estudiar y de ahí nace la idea de aprender el idioma inglés.

Al principio no fue fácil; Alejandra recuerda perfectamente el sentimiento de no querer alejarse de su familia, ya que siempre ha sido una persona que disfruta de estar con los suyos.

Sin embargo, dice que al tomar el valor para salir de México y estar unos meses lejos de casa es la mejor experiencia, ya que esto le ayuda a crecer en todos los aspectos de su vida.

“El poder experimentar lo que es vivir sin tus cercanos y aprender nuevas cosas de tus amigos extranjeros, así como la cultura, a mí en lo personal es algo que me dio impulso para escoger mi carrera universitaria, ya que me gusta mucho analizar los negocios que frecuentan más o los que son más populares a raíz de eso la decisión de estudiar Creación e Innovación de Empresas”, menciona.

 

ADAPTARSE AL PRIMER MUNDO NO ES FÁCIL

Al llegar a Vancouver la adaptación no es nada sencilla… pues, empezando desde el idioma, clima y la cultura, son totalmente diferentes.

“El primer choque cultural estando en Canadá es cuando llegas a cualquier casa y te tienes que quitar los zapatos en la entrada, al principio lo tomo muy raro y con pena que me vean caminar en calcetines, pero con el tiempo me voy acostumbrando, después lo que más deseaba de llegar a mi casa es quitarme los zapatos y tocar el piso calientito”, expresa.

Dice que todas las personas son muy amables; en la calle, en el transporte, en la escuela, restaurantes, tiendas, a donde vayas, siempre son educados y corteses.

“Cuando me doy cuenta que todo mundo es muy amable, es utilizando el transporte público, todos te dan los buenos días; desde el chofer del camión hasta con las personas que se sientan a los lados”.

El clima… Alejandra le toca vivir tres estaciones, lo que la hace disfrutar de ese cambio de colores que se da al inicio y término de cada temporada del año.

“Llegando, disfruto de las últimas semanas del verano y mi parte favorita es ver la transición de colores del verano a otoño, en donde todos los árboles y las calles se pintaron de hojas naranjas y por último, no es muy común, pero tengo la fortuna de ver nevar durante el invierno”.

La puntualidad… y es que en Canadá no es como en México, que cada cinco minutos pasa el camión y en cualquier esquina lo puedes tomar, no, en Canadá tienen horario y paradas específicas, si no estás a la hora indicada el autobús se va.

“El bus lo debes esperar en un lugar y hora exacta, no hay tolerancia, y eso es algo que he logrado acostumbrarme, a ser muy puntual”.

Hasta para las comidas son muy puntuales, la última comida es a las seis de la tarde y algo ligero, no como nosotros mexicanos, que cenamos a cualquier hora y puede ser algo pesado.

Algo que distingue a los canadienses es su amabilidad, sin conocer te saludan, o si pasaban y apenas te rozan ya te están pidiendo disculpas.

Allá hay mucho espacio libre, usan frecuentemente como medio de transporte la bicicleta y el autobús, hay poco tráfico, las ciclovías son muy respetadas y las usan adecuadamente.

 

LAS EXPERIENCIAS QUE NO SE OLVIDAN

“Vivir con una familia canadiense hace mi experiencia aún más divertida y enriquecedora, ya que convivir diariamente con personas nativas de Canadá te hace aprender más de la cultura y el idioma, ya que ellos no hablan ni una palabra de español, eso me ayuda a practicar aún más el inglés”…

Pero una anécdota que recuerda, es casi llegando… en Canadá hacen celebraciones en grande, esa ocasión en la playa con un show de fuegos pirotécnicos impresionantes.

“Con una semana de llegar sin saber moverme ni hablar inglés, decido ir con un grupo de amigos, pero de regreso a casa, el autobús ya no pasaba, y yo sin saber cómo llegar, al ver que la hora, mis compañeros que levantan a mi familia porque no llegaba”…

“En mi momento de desesperación por no saber, me dije a mí misma ya no quiero seguir aquí, porque ni siquiera podía regresar a casa… sin embargo mi objetivo es otro, el querer aprender y debo terminarlo, no iba a tirar todo a la basura por un mal momento”.

 

LO MEJOR DE TODO, LAS AMISTADES

En Vancouver existe una gran multiculturalidad, nacionalidades de todo el mundo, y en la escuela no es la excepción.

Alejandra tiene amigos asiáticos, iraníes, latinos y de muchos otros países.

“Dentro del instituto solo hay alumnos extranjeros, y el asistir a clases es la mejor parte del día, ya que todos los días conozco a personas nuevas de todas partes del mundo, como Japón, Corea, Brasil, Francia, Italia, Turquía, Arabia Saudita, Alemania e incluso mexicanos de otros estados de la República, y al principio no todos dominamos el inglés y a medias nos entendemos, pero nos ayudamos”.

Comparte que los asiáticos no son de tener mucho contacto, como nosotros los mexicanos, que somos muy afectuosos; “son expresivos, pero no lo demuestran físicamente… los turcos son muy parecidos a nosotros, pero más llevados con bromas pesadas, y los latinos, con esos si nos parecemos mucho más en la cultura, muy unidos, fiesteros, amigables”.

 

LUCHAR POR LOS SUEÑOS

Luego de culminar su período en Canadá, y después tener que salir de casa nuevamente al estado vecino, dice que planea hacer un intercambio académico.

La movilidad sin duda quiere hacerla en Canadá, es que dice estar encantada por ese país.

Y como su carrera está enfocada con negocios, le gustaría hacer negocios internacionales; “poder sacar productos mexicanos a otro país, me gustaría llevar un poquito de Mexico a Canadá, esa es mi visión en unos años, no quedarme en México, sino también regresarme a Canadá”.

El mundo da muchas vueltas, pues dice que en prepa ella siempre tenía la visión de regresar a Victoria y trabajar en Gobierno… pero una vez saliendo, te da un panorama enorme de todo lo que se puede hacer en el mundo, y las mil oportunidades que hay allá afuera…

 

PERDER EL MIEDO, ABRE LAS PUERTAS DEL MUNDO

“Si algún día llegan a tener las ganas y los recursos para viajar a otro país a aprender otro idioma, a estudiar o simplemente a viajar, no lo piensen dos veces y aférrense a las ganas de conocer nuevas personas, otras culturas, nuevos platillos, nuevos lugares y miles de experiencias”.

“Quítense el miedo, hay muchas oportunidades de salir con beca, existen las maneras, solo hay que buscarlas, arriésguense, el miedo se quita una vez que te vas”.