El dios Quetzalcóatl-Ehécatl aun presente en las tierras huastecas de Tamaulipas

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Octavio Herrera Pérez.-

Cuando estamos a punto de que se cumpla el 500 aniversario del inicio de la Conquista de México por las huestes de Hernán Cortés (lo que ocurrirá el próximo año 2019), episodio histórico que implicó la destrucción del mundo religioso mesoamericano, hoy en día y gracias a los trabajos de la moderna arqueología, parece emerger nuevamente y de manera fulgurante la figura de la deidad por antonomasia del pasado prehispánico mexicano: Quetzalcóatl. Y lo más destacado en cuanto se refiere a la cultura tamaulipeca, es que tales hallazgos fueron efectuados en un importantísimo sitio arqueológico ubicado en el actual municipio de Nuevo Morelos, casi en el lindero con el vecino estado de San Luis Potosí. Hagamos un breve repaso a la importancia que tiene esta noticia, que se ha hecho presente nada menos que en un impresionante volumen editorial, el segundo de un magno esfuerzo científico dedicada a este lugar, y presentado al público en la recién efectuada Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Dicha obra se titula “Vista Hermosa. Nobles, artesanos y mercaderes en los confines del Mundo Huasteco”, volumen dos.

Las tareas de un célebre arqueólogo, etnólogo y humanista francés

Guy Stresser Péan nació en París en 1913, en el seno de una familia de orígenes nobiliarios. Precoz en su interés por las humanidades, durante su formación profesional como antropólogo tuvo a grandes maestros como Marcel Mauss, Paul Rivet, Robert Ricard y Jacques Soustelle. De estas enseñanzas surgió la inquietud por estudiar en campo las costumbres ancestrales de las comunidades indígenas en México. Y ya en el país, debió elegir una zona para iniciar sus actividades, decidiéndose por la Huasteca, una región de la que no apartaría su vista el resto de su vida. Tras el paso de la Segunda Guerra Mundial en la que debió enlistarse, volvió nuevamente a visitar México en tareas de investigación, al tiempo que crecía su prestigio profesional, que lo llevó a lograr que el gobierno de Francia fundara en 1962, con él como director, la Misión Arqueológica y Etnológica Francesa en México (institución actualmente llamada Centro de Estudios de México y Centro América, CEMCA). A partir de ese momento pasó la mayor parte de su tiempo en nuestro país, realizando múltiples proyectos de trabajo, que abarcaban el campo de la etnología, la etnohistoria y la arqueología. Entre muchos de sus resultados fue el encontrar el origen del palo volador en la Huasteca, los usos comunitarios indígenas de esa región antes de ser perturbadas por la sociedad mestiza, de lo que dejó testimonios editoriales y fílmicos, convirtiéndose así en uno de los primeros documentalistas en el campo de la antropología mexicana. También fue autor del descubrimiento y estudio de los códices de la antigüedad, destacando su descubrimiento en una apartada comunidad indígena serrana del estado de Hidalgo del lienzo de Acaxochitlán. Y como estudioso de corte enciclopedista, desarrolló igualmente la técnica científica de la arqueología, revalorando la importancia del imponente asentamiento de la ciudad huasteca de Tamtok (Tamuín, SLP), donde más tarde se realizarían espectaculares descubrimientos de esculturas prehispánicas.

En cuanto a las aportaciones de Stresser Péan a Tamaulipas, podemos afirmar que fueron de la mayor trascendencia. De ello dan cuenta sus excavaciones en el sitio de San Antonio Nogalar (municipio de González), donde de entrada, desmintió la afirmación del historiador Joaquín Meade de que ése era el sitio del pueblo de Tamaholipa, sino que era un antiquísimo asentamiento de la Mesoamérica marginal. Y como complemento a estos trabajos, en la década de 1970 hizo un exhaustivos análisis etnohistóricos sobre los grupos indígenas identificados por los conquistadores novohispanos, del siglo XVI al XVIII, elaborando una tipificación histórica y cultural de los principales grupos indígenas de la última época del Tamaulipas meridional indígena. Enseguida se enfocó precisamente a Vista Hermosa, una antigua villa huasteca situada en las faldas de la Sierra de la Colmena, donde se experimentó el bullicio de un pequeño esplendor de una comunidad perfectamente definida, con una casta nobiliaria y una amplia base de artesanos y comerciantes. Y aunque situada en la frontera chichimeca, este pueblo pudo sacar ventaja de su posición a lo largo del período del Posclásico mesoamericano, es decir, alrededor del año mil de nuestra Era. Como investigador acucioso, los resultados de estas investigaciones de campo le llevaron años de análisis en gabinete, por lo que sus libros son un portento en términos editoriales y de resultados científicos. Esto no le impedía abordar incluso las curiosidades etnohistóricas, como la noticia de Mariquita, “la última indígena” de la Sierra de Tamaulipas, encontrada en el monte a mediados del siglo XIX. Y también, por la amistad que compartimos y de la que guardo inapreciables testimonios epistolares, hizo un excelente prólogo al testimonio que impulsamos desde la Universidad Autónoma de Tamaulipas, sobre las ruinas del Balcón de Montezuma, de Toribio de la Torre y Coautores.

 

Una compañera de vida y de espíritu por el conocimiento

Al morir el profesor Stresser Péan, los resultados de su obra sobre Vista Hermosa no quedaron inconclusos, debido al empeño de su infatigable compañera y esposa Claude, con quien había contraído matrimonio en nuestro país en 1959, cuando ella había sido apoyada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia para hacerse cargo de la dirección de la Alianza Francesa en Oaxaca, cuyos estudios originarios los había realizado en París en el campo de la literatura y la psicología, habiendo ella nacido en Rabat, Marruecos en 1929. No obstante su avanzada edad, se ha revelado como una tenaz investigadora, que además de dar continuidad a la obra de su célebre esposo, ella misma se ha especializado como antropóloga en el estudio de los trajes indígenas y de los tejidos en general presentes en múltiples comunidades indígenas de nuestro país, de lo que es una de las mayores expertas en estos temas. Igualmente, Claude Stresser Péan, ha sido una apasionada del cine, y en especial en la realización de documentales cinematográficos de corte antropológico. Y como colaboradora directa de su esposo, estuvo presente en todas las campañas de trabajo de campo realizadas en diversos sitios de la geografía de la Huasteca, por lo que es un testigo viviente de la fascinante experiencia de esta disciplina científica en una región que atañe tan íntimamente a Tamaulipas.  De ella, mi esposa Orfa Esther y un  servidor, así como mi pequeño (entonces) hijo Octavio, tuvimos el privilegio de ser recibidos en su casa-santuario antropológico ubicado en las Lomas de Chapultepec, donde nos mostraron sus extraordinarias colecciones etnográficas y el gigantesco universo de fichas catalográficas sobre los temas de su interés, elaborados increíblemente a mano por la pluma del profesor Stresser Péan. E igualmente nos maravillamos en ver los primeros esbozos y dibujos que sobre todas y cada una de las piezas que habían sido encontradas en Vista Hermosa estaba elaborando artísticamente un colaborador de ellos, el alemán Andy Seuffert, que ahora las podemos admirar plenamente en la obra ya citada.

 

LA OBRA SOBRE VISTA HERMOSA

La obra a que me referí al inicio de estas líneas es el complemento de un volumen que lo antecede, en el que se hace un repaso general a la ubicación e historia del sitio. En esta nueva entrega se hace un recuento detallado del análisis de los materiales encontrados durante la excavación, en las que destacó una extraordinaria colección de alfarería, mucha de ella asociada a enterramientos rituales, y en las que la figura antropomorfa o simbólica del dios Quetzalcóatl, en su versión del dios del viento, Ehécatl, es recurrente. Eso nos habla de la profunda religiosidad en la que estaban imbuidos estos huastecos prehispánicos. Y como en todos los libros de Stressee Péan, éste impulsado por su esposa, a la profundidad científica se une la belleza del arte editorial, que hace de la obra un objeto memorable del conocimiento. Muy bien para Tamaulipas, un magnífico regalo con sabor a Francia.

 

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