Es parte de la historia

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Humberto Gutiérrez.-

Es esta la última colaboración de 2018. ¡¡¡¡Me voy de vacaciones!!!!

La verdad las necesito, ha sido un año de mucho trabajo y satisfacciones recibidas.

Este último tercio me sirvió para darme cuenta de que los 50 años de vida profesional han sido de aprendizaje frente a los nuevos tiempos.

Renovarse para progresar, implica la saludable necesidad de avivar cambios, superarse no basta con presumirlo.

Me parece bien que se fomenten reformas y contrarreformas con la cuarta transformación del país, porque esto siempre fortalece, da vida, genera diálogo y disentimiento que también es sano.

Se fortalece al estado y a la opinión pública que debe ser enraizada en la verdad, no medias verdades ni medias mentiras, la asertividad debe ser la constante de la opinión publicada.

Discernir oyéndonos todos, es la mejor manera de sentar luz en la gobernanza para todos no para unos cuantos.

Ya no se puede pensar en gobernar sin comunicar.

La historia es que hace 14 años recibí el impacto de un ACV –accidente cardiovascular cerebral– en plata limpia, una embolia.

Debo reconocer que hace 14 años, me preparé para morir, es una historia muy pocas veces platicada.

Eran los tiempos con 52 años a cuestas, sentía que la vida la conquistaba.

Me dijeron los médicos, a los cuales guarda mi corazón un lugar especial, doctor ALBERTO RHI SAUCI y doctor JORGE SALINAS TREVIÑO que a partir del 17 de octubre de hace 14 años, tenía un periodo de seis meses, periodo en el cual si me daba otra embolia, no es garantía de vida.

Me dio tiempo a pensar en lo que debía hacer. Mis tres hijos estudiando en Estados Unidos, mi esposa siempre al cuidado de los hijos y – porque no decirlo- de mí.

Es fecha que tenemos 20 años de convivir solos, sin los hijos a los que vemos de cuando en cuando.

Entendiendo la vida; me siento a gusto cuando están bien de salud, en la enfermedad me lleno de angustia, porque prefiero que el enfermo sea yo,  y no mis hijos y nietos. Amor de padre y amor de abuelo.

Pero dado el caso de que no me morí, aprendí a morir.

Luego de pasar el período de prueba, me dijo el doctor RHI SAUCI, “a partir de hoy tenemos el mismo riesgo de una embolia”.

En ese tiempo contraté los servicios de un amigo abogado, arreglé mis asuntos patrimoniales.

Mi amigo el abogado conoció mis finanzas, cuentas por cobrar y cuentas por pagar.

Con un objetivo, a los que les debía aceptaran un pago de 60 centavos por cada peso, y a los que me debían lo mismo.

A los que me debían, me ajusté conforme a sus posibilidades. Aún guardo muchos pagarés, olvidados, como recuerdo de cuando hacia vivienda y financiaba el enganche.

Al pasar los seis meses y no recibir otro accidente cerebrovascular, estaba sin ocupación formal, hasta del SAT me di de baja.

Hablé con el doctor RHI SAUCI, recuerdo mis dificultades para comunicarme, no podía hablar de seguidito. Tardé tres años.

Esta situación me provocó, naturalmente, primero una negación, segundo una resignación a que no podría ser mi vida como lo era antes de la embolia de octubre 17 del 2004.

Después entré en una etapa de depresión, en la cual –ooootra vez– el doctor RHI SAUCI, en Ciudad Victoria, me sacó adelante.

En ese tiempo me dediqué a escribir comentarios que tienen que ver con el ambiente socioeconómicopolítico de nuestro país, de nuestro estado y de los municipios.

Tengo el hibrido en mi curriculum de haber trabajado 55 años, para el Gobierno federal, estatal y municipal siempre en responsabilidades de decisión por 20 años, el resto son para la iniciativa privada, dueño de un despacho de servicios contables, emprendedor y empresario de varios giros y periodista (opinador) por accidente desde 1997, por aquella embolia me hizo publicar la columna diaria.

Presumo: Es CARTELERA la columna más publicada y más leída. Hay quien dice que no….a las pruebas me remito.

Creo que la actividad con la cual me siento a gusto es la de opinador que me hizo estudiar las materias de la Maestría en Comunicación, en Ciudad Victoria, en mi Alma Mater, UAT.

En ese tiempo conocí a personas jóvenes y maestros maravillosos.

Al tiempo me tocaron las fibras del corazón.

¡¡¡Ser abuelo!!!

Condición que disfruto al máximo.

Después de 15 años, disfrutando la libertad soñada y nunca lograda,  olvidado de la contabilidad y asesoría en materia administrativa y fiscal, me encuentro con un amigo tradicional de secundaria muy desesperado porque las condiciones no le favorecían.

Le prometí y cumplí dirigir el equipo de administración para sacar la cresta, la cara, sentir que estamos vivos.

Me dio mucho gusto ver a mi amigo con otro semblante. Creo que Dios me mandó con él, y a mí me mando los argumentos necesarios y oportunos.

Estoy firmemente convencido de que hay un Ser Superior a nuestras fuerzas individuales, creo que sin EL no hay nada.

Con Dios –el que usted crea– creer en él, he encontrado la paz, he visto la vida a mis 66 años. Me siento que puedo recorrer diez años más rodeado de mi amor: LA FAMILIA .

Con esta colaboración de información íntima, que le transmito a usted lector por la confianza a lo largo de tanto tiempo.

Me despido hoy, merecidas o no, por mi edad y los compromisos con mis nietos este amigo de ustedes va a descansar, haciendo adobes.

Les deseo una muy Feliz Navidad, y que el año próximo le sea mejor.

Con nostalgia, soy Humberto Gutiérrez, mis respetos.

Espero verlos el día ocho de enero. (Ya entro a los 67)

Mi correo: [email protected] en twiter @cartelera1997

 

 

 

 

 

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