Correr por la vida, la verdadera meta

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Diego López Bernal.-

Correr un maratón es un reto para cualquier persona; se requiere verdadera motivación, más allá de las cualidades físico-atléticas y el entrenamiento necesario, y por lo regular ese impulso nace de retos personales… ¿Pero correr por otros?

Rodolfo Uribe Doria hasta entonces había corrido ya 12 maratones y pasaba sus 50 años, algo encomiable para este hombre victorense que dejó la Capital de Tamaulipas a corta edad para continuar sus estudios en Monterrey; pero también dejó una estela de amistades en esta tierra.

El año pasado fue cuando se reencontró con uno de sus excompañeros, de quienes resultaba casi imposible olvidarlos, pues vivieron juntos varios años en la Escuela Secundaria Técnica Agropecuaria de Tamatán, la ETA Número 167 era un internado.

Así fue como se enteró que podía ser un corredor con causa y fue en el 2017 cuando corrió por primera vez por la asociación regiomontana CardioChavitos, buscando apoyarlos para recaudar fondos que requieren para operar a niños del corazón, como el de la hija de su amigo Guadalupe, que llevaba ya muchas cirugías.

“Gracias a Dios uno está sano y nos permite correr y hacer ejercicio, por eso cuando Guadalupe me platica de la asociación y los corredores con causa acepté con gusto; ya me había inscrito al maratón de Monterrey, solo pagamos la diferencia y corrimos por CardioChavitos el año pasado”, señala Uribe en la entrevista en esta Capital.

“Es muy gratificante saber que lo que haces puede ayudar a que los niños sean sanados de su corazón, como sucedió a la hija de Guadalupe y por eso volvimos a correr este año, con mucho gusto una vez más”, narra el victorense que rompió su récord personal en el Maratón Powerade de la capital de Nuevo León.

De hecho, la marca conseguida este año le permite calificar para la competencia de Boston del próximo año, pero por las fechas en que la ha conseguido  tendrá que volver a repetirla; pero dentro de sus planes ya está la de Chicago; en total, este corredor de 55 años lleva ya 14 maratones y no piensa dejar de correr, menos ahora que ha encontrado una motivación especial.

Rodolfo Uribe Doria es un victorense que hizo su vida en Nuevo León que invita a sumarse a las causas sociales, como la de CardioChavitos, consciente de que existen asociaciones que ayudan a personas con problemas de salud y que hay muchas maneras de apoyar, como en su caso él lo ha hecho: corriendo.