Científicos mexicanos

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Jesús Arce Landa.-

Rodolfo A. Echavarría Solís

INFANCIA

Jesús Arce Landa nació en San Gregorio, Guerrero, el 25 de diciembre de 1964. Fue el cuarto de los seis hijos –cuatro mujeres y dos hombres– del matrimonio formado por Alfredo Arce y Rosario Landa. Su padre era campesino, con estudios hasta segundo año de primaria, y tuvo que emigrar a los Estados Unidos con el fin de poder mantener a su familia. Su madre, además de ama de casa, acompañaba a su esposo en las labores de agricultura y ganadería, y durante el tiempo que pasó fuera del país cumplió con el rol de papá y mamá.

El mayor anhelo de los padres de Jesús fue darles a sus hijos una mejor calidad de vida, motivándolos a estudiar y a luchar por su superación, inculcándoles siempre los buenos principios. Vivió hasta los once años en su pueblo natal, a 20 kilómetros de Taxco. El poblado no contaba con ningún tipo de servicios básicos, como salud, transporte, comunicaciones o energía eléctrica. La única iluminación nocturna que tenían era la del cielo en las noches despejadas.

Su infancia fue muy breve, ya que tuvo que abandonar su hogar a muy temprana edad. En casa jugaba con su hermano a las canicas, al trompo y algunas veces a los carritos; cuando se reunía con sus primos jugaban a los encantados, en la plaza del pueblo. Considera que en su niñez su mundo era muy pequeño. Durante los periodos vacacionales del colegio ayudaba en las tareas del pastoreo de ganado y en algunas actividades de agricultura. Hasta ese momento, la Ciencia era un concepto completamente desconocido para él.

 

ESTUDIOS BÁSICOS

Estudió la Primaria en su pueblo –afortunadamente ya se contaba hasta el sexto grado–, sin embargo, tuvo que emigrar a Taxco para poder continuar con sus estudios en la Secundaria. Cada semana recorría la mitad de los veinte kilómetros a pie y el resto en autobús, y en los días de escuela vivía en la casa de otra familia. Además del cambio de ambiente, lo que más le impresionó fueron sus primeros contactos con la electricidad y la electrónica, ya que hasta esa edad pudo ver los radios, los televisores, los teléfonos y los focos incandescentes. No se podía imaginar cómo era que funcionaban, y hasta pensaba que debía haber alguien o algo ahí dentro.

Su primer acercamiento a la ciencia y la tecnología lo tuvo en el taller de electricidad, cuando armó un circuito para encender un foco con una batería. Posteriormente, en segundo año de secundaria armó un radio de bulbos, el cual sigue funcionando hasta el día de hoy. Estos trabajos lo motivaron a estudiar sobre los descubrimientos de Edison, Maxwell, Tesla, Hertz y Marconi, entre otros grandes científicos.

Al terminar, decidió estudiar una carrera corta en el CETIS 12 de Cuernavaca, con el fin de poder trabajar y ayudar a su familia. Se graduó como Técnico Industrial en Instrumentos de Control, en 1983, y trabajó varios años en la industria. Unos años después, motivado por la convivencia con ingenieros, optó por seguir ese camino y estudió el bachillerato para poder acceder a los estudios profesionales.

 

ESTUDIOS SUPERIORES

Ingresó al Instituto Tecnológico de Zacatepec para estudiar la carrera de Ingeniería Electromecánica, en la que se graduó en 1998. Recuerda que siempre buscó cursar las materias con los profesores de mejor nivel y más exigentes, aunque eso afectara su promedio. Su intención era realizar las prácticas profesionales en la industria con el fin de continuar en ese campo, pero el M.C. Rosember Ovando Castelar –a quién recuerda como uno de los profesores que más influyeron en su formación– le asignó un proyecto de tesis para desarrollar en el Cenidet, en Cuernavaca. Es aquí donde se da cuenta que su futuro no estaba en la industria, sino en el mundo académico y de investigación.

Después de obtener su título de ingeniero, cursó la Maestría en Ingeniería Mecánica en el Cenidet, de 2000 a 2002. Al terminar, fue contratado como profesor de tiempo parcial ahí mismo, con el compromiso de cursar estudios de doctorado afines a las líneas de investigación del área de sistemas térmicos. En 2004 ingresó al programa de Doctorado de Ingeniería en Energía de la UNAM, con un proyecto vinculado con el Cenidet-México y el Ciemat (Centro de Investigaciones Energéticas Medioambientales y Tecnológicas) de España.

Obtuvo el grado de Doctor en 2008 con la tesis “Estudio de la transferencia de calor con flujo turbulento en una chimenea solar”. El trabajo teórico se desarrolló en la UNAM, en el Cenidet y en el Ciemat-Madrid, mientras que el trabajo experimental se desarrolló en la Plataforma Solar de Almería, en el Desierto de Tabernas, España.

 

APORTACIONES

Considera que las principales aportaciones de sus estudios de posgrado tienen que ver con el diseño de sistemas de calentamiento: un calentador solar de aire, que formó parte de un proyecto para el secado de granos con fines agrícolas, el cual recibió el reconocimiento del Premio Nacional de Energía Renovable 2005, en la categoría de Innovación.

El segundo producto trata de un sistema híbrido de ventilación natural conocido como Chimenea Solar, este sistema aprovecha tanto la energía solar como la energía eólica, y de esta manera maximiza hasta cuatro veces la extracción de aire de un recinto que un sistema solar o eólico por separado pudiera generar. Actualmente, en conjunto con el Ing. Héctor García, trabaja en un proyecto muy interesante: un calentador solar de agua de uso residencial o doméstico de bajo costo, destinado principalmente para las familias de escasos recursos.

El doctor Jesús Arce ha impartido cursos y dirigido tesis a nivel maestría y doctorado, ha publicado artículos en revistas y congresos internacionales. Además, ha colaborado en proyectos internacionales, ha obtenido varios premios y reconocimientos, y cuenta con una patente en proceso. Todo esto lo ha llevado a obtener la distinción como miembro del Sistema Nacional de Investigadores del Conacyt.

 

VIDA PERSONAL

Considera que se dedicó a la Ciencia casi por accidente, pero ahora es un tema que le apasiona y al que le ha dedicado la mayor parte de su vida. Admira a varios científicos como Tesla, Edison, Galileo, Copérnico, Da Vinci. Sin embargo, las personas por quienes siente mayor admiración son sus padres, ya que a pesar de no contar con educación y siendo de origen humilde dieron todo su esfuerzo para sacar a sus hijos adelante y que pudieran acceder a un mejor nivel de vida. Cabe anotar que todos los hermanos de Jesús estudiaron también y tienen vidas plenas.

Gracias a la formación que le dieron sus padres, es una persona creyente. Le gusta leer, en especial, a los clásicos. Le gusta convivir con sus amigos, pero, debido al recuerdo de su infancia, en ocasiones le gusta estar solo contemplando el cielo estrellado. Durante su adolescencia jugó futbol, pero a partir de ahí practica el baloncesto, hasta el día de hoy.

Le gustaría ser recordado como un simple ciudadano mexicano de origen campesino que se preocupó por el avance de la ciencia en todos sus aspectos, y del deporte del baloncesto en su pueblo. Considera que sus labores en los estudios y la ciencia no le habían permitido formar una familia, pero sus expectativas por hacerlo en este año son muy altas.

 

MENSAJE

El mensaje que les da los jóvenes es que se diviertan estudiando, que lo hagan con gran entrega y entusiasmo, porque en esa medida será su recompensa. Que se fijen metas a corto, mediano y largo plazo. Que se conduzcan siempre por el camino de la verdad, teniendo siempre presentes los valores éticos y morales de nuestro quehacer humano.

Como mensaje a la población, les dice hay que luchar juntos para tener un mejor país, conseguir mejores condiciones y una mejor calidad de vida para la gente, reducir en la medida de lo posible las grandes diferencias de clases sociales y el daño al medio ambiente; que debemos esforzarnos cada día por ser mejores personas, más humanas y más sensibles, para heredar un mundo mejor a las generaciones futuras.

El doctor Jesús Arce Landa es Profesor-Investigador de tiempo completo en el Departamento de Ingeniería Mecánica del Cenidet, en Cuernavaca, Morelos. Dejemos el ejemplo de este gran investigador mexicano, y pensemos en lo que puede alcanzar, con estudio y dedicación, un niño campesino que conoció los aparatos eléctricos hasta los doce años y que tenía que caminar kilómetros para poder asistir a la escuela.

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