¿Quo vadis, México?

0
29
Tiempo aproximado de lectura: 2 minutos

Pérez Ávila.-

El excepcional literato polaco, Enrique Sienkiewicz, quien fuera galardonado con el nobel de literatura en 1905, en su novela cumbre donde mezcla historia y ficción, reconocida por los críticos a la manera de Aristarco, justifica el título de su obra con el relato de la aparición de Cristo a Pedro, cuando este se resolvió abandonar Roma ante la inminencia de su detención: “¿Quo vadis, Pedro?”.

Muy lejos de la figura del Redentor y, sobre todo, de su esencia inmaculada, me arrogo la facultad de cuestionar a todos y cuestionarme a mí al mismo tiempo: ¿Quo vadis, México?

¿A dónde va nuestro país con los nuevos conscriptos de la patria?

Otra pregunta revolotea en mis sienes, como aureola agitada por la inquietud y las dudas:

¿Habrá algún modo de asegurar que las elecciones favorecieron al país? USTED LEYÓ HOY, LO QUE ESCRIBÍ HACE QUINCE AÑOS.

Yo me temo que nó. Un nó enfático, rotundo, recalcado: Nó. Nó vamos a salir favorecidos en forma alguna.

El cambio será de 360 grados. Es decir, todo quedará como estaba antes. FUE UN AUGURIO. SE CUMPLIÓ FATALMENTE, COMO SI FUERA DESTINO GRIEGO.

La agotadora jornada de hace tres años, dejó traumatizada a la población electoral que, salió de la comodidad del hogar, para ir en busca de la transformación y el cambio prometidos.

Hoy, la frustración es la imagen inalterable de un México que perdió la fe en los partidos políticos, a quienes se entregaron apoyos económicos desorbitantes para ser tirados, prácticamente, en campañas grises, huérfanas de brillo, y congestionadas de mediocridad.

Como si se hubiesen puesto de acuerdo, todos los candidatos fueron por lo mismo a la liza electoral a cambio del mismo ofrecimiento: Si me dan su voto, les aseguro que habrá tranquilidad, trabajo bien remunerado, y capeará en el país la seguridad, la justicia y la razón.

Ofrecieron lo que no está a su alcance realizar.

Equivocaron las leyendas: Quítale el freno al cambio…¿Por fín? Si progresamos y vamos mucho muy bien, según el presidente, eso significa que no hay freno…

Un partido cerca de tí…¿No ha sido así siempre? Antes nó. Ahora sí.

El peor: El partido de la esperanza…Sólo que, en vez de virtud teologal, sea el nombre de una muchacha bonita.

A mí, en lo particular, la elección me deja una lección:

Tamaulipas tenía cinco diputados priístas, ahora tiene seis, lo cual consolida el proyecto político del gobernador Tomás Yarrington Ruvalcaba.

La gente no confía en los partidos políticos, ni en los ofrecimientos de los candidatos. SE LO JURO, HASTA A MÍ ME ABRUMA EL GATOPARDISMO AMLOISTA.

Fox nos pide a las y los mexicanos, “escuchar a los ciudadanos que no se expresaron en las urnas”. En otras palabras, nos solicita que nos metamos en el laberinto inescrutable de las mentes de quienes decidieron disfrutar del domingo, con la familia, mejor que salir a cumplir con un deber cívico que es, a la vez, un privilegio: la potestad de decir quiénes son los que se merecen nuestra confianza. Si de cada diez, seis decidieron no hacerlo, para mí solo tiene un significado: no les agradaron las propuestas, ni los candidatos postulados por los partidos políticos…HOY, ESTAMOS COMO HACE TRES LUSTROS.

Culmino mi intervención de hoy, advirtiéndoles a los representantes populares electos: si no reforman las reglas, los partidos seguirán secuestrando las candidaturas…….

 

Comentarios