¿Realmente conocemos la historia de México?

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Alicia Caballero Galindo.-

La historia de México se estudia por épocas, son tratadas como células independientes y no como una secuencia de acontecimientos hilvanados. Con este sistema,se pierde el sentido lógico de acontecimientos.

 

Hace unos días escribí un ensayo con la figura central del Benemérito de las Américas; su infancia, su lucha, la forma en cómo fue cincelado su carácter golpe a golpe por las adversidades de la vida y la férrea voluntad que lo hizo alcanzar tan altos vuelos en su estado natal y en el gobierno republicano. Estamos acostumbrados a hablar de este personaje y su lucha, como un episodio independiente de la vida de este país y no reflexionamos en el hecho que en 1810, que estalló el movimiento independentista de Hidalgo, en el pueblo de Dolores, Benito Juárez tenía cuatro años; nació el 21 de marzo de 1806, es decir, a este indio zapoteca, le tocó vivir la segregación étnica de los españoles en contra de su pueblo; su carácter se templó en una época convulsionada por los encuentros armados constantes de las fuerzas insurgentes y realistas en pos de la independencia. En 1821 que fue consumado el movimiento, y que Guerrero combatía contra los realistas en el sur del país, Juárez era un joven de 17 años que luchaba a brazo partido por su superación personal teniendo como objetivo, poner su erudición y su inquebrantable carácter al servicio de su pueblo en un escenario de luchas, injusticias y el despertar de una joven nación.

¿Cuántos mexicanos sabrán que el dictador Porfirio Díaz, fue un valiente militar que tuvo una destacada participación en la toma de los cerros de Loreto y Guadalupe aquel glorioso cinco de mayo de 1862 en la ciudad de Puebla? ¿Qué lo hizo cambiar y convertirse en un megalómano que actuó en contra de los valores por los que arriesgara la vida tiempo atrás? ¿Por qué Hidalgo, después de la gran victoria lograda en Guanajuato, no marchó directamente a la capital del país? El éxito hubiera sido total y tal vez se hubieran acortado los tiempos de lucha, derramado menos sangre. ¿Cuántos mexicanos saben que el nombre de México fue impuesto al  país y oficializado en agosto de 1821 en los tratados de Córdova, que fueron posteriores al Plan de Iguala? ¿Cuántos saben que Agustín de Iturbide, se unió a la conspiración del clero por lograr la independencia de España participando en las Juntas de la Profesa, con el secreto anhelo de llegar a ser emperador de México? ¿Quién ha reflexionado en el hecho de que Hernán Cortez no hubiera logrado una victoria sobre el pueblo mexica, si no se le hubieran unido las demás tribus nahuas que odiaban a los aztecas por su dominio a base de sangre y tiranía? ¿Quiénes saben, que en la Constitución (Sentimientos de la Nación) de Morelos, está asentada la división del gobierno en tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicativo, además de legalizar la abolición de la esclavitud? ¿Algunos conocen que Ignacio López Rayón, quien era secretario de Hidalgo y custodio de los dineros, escribió antes que Morelos un proyecto de ley a la muerte de don Miguel Hidalgo? ¿Qué impulsó a Francisco I. Madero, siendo un rico hacendado educado en Francia y EU a luchar por el pueblo hasta el sacrificio de su vida?¿Sabemos que sus  padres fueron Francisco Madero y Mercedes González?

Las preguntas que podríamos plantearnos en este sentido serían interminables; la historia de México, está llena de sorpresas, epopeyas gloriosas, héroes anónimos, decisiones trascendentales que se desconocen o no se analizan, y que han marcado el rumbo de la historia. Cómo era el temperamento y carácter de quienes han dejado huella en la historia, etc.

Tradicionalmente los planes y programas de estudio que rigen el conocimiento del pasado a nivel nacional, plantean las diversas etapas de la historia patria como acciones independientes que no se tocan unas con otras; época prehispánica, la colonización, la conquista, la guerra de independencia, México independiente, Imperio de Maximiliano, La Reforma Juarista, las diversas intervenciones extranjeras, El Porfiriato, La Revolución y la historia de nuestros días, pero cuando se habla de cada época, no se hilvana como una secuencia cronológica y congruente de acontecimientos que van ligados intrínsecamente unos con otros. Es común que un joven preparatoriano, confunda la cronología de los acontecimientos históricos y ver a los héroes nacionales como símbolos y no como seres humanos con sentimientos, decisiones independientes, dudas, aciertos, errores. Cómo fue la infancia y la formación de cada uno, qué los impulsó a ser quienes fueron, cuál era su conducta como seres humanos, esposos, hijos, padres.

Es necesario que volvamos los ojos al pasado con una mirada más crítica y analítica; hagamos un recorrido por los acontecimientos que sustentan a la patria de hoy; ¡qué interesante sería analizar los contextos sociales en que se desenvolvieron los héroes representativos que marcaron la historia y entender cómo se templó su carácter para que fueran capaces de labrarse un lugar en el tiempo.  Hay que verlos como seres “de carne y hueso” susceptibles al miedo, al cansancio, a la indecisión a la tristeza, ¡a la soberbia! Y al final de cuentas, los detonadores que los impulsaron a vencer sus propios miedos y egoísmos y armados de valor emprendieron misiones en las que les fue la vida, en aras de un futuro mejor para las generaciones venideras. Cómo los acontecimientos históricos nacionales son una secuencia lógica y bien relacionada, para entender que la historia futura es página en blanco que habrá de escribirse por los mexicanos de hoy.

México atraviesa por tiempos de grandes cambios políticos e ideológicos, es determinante para la formación de los ciudadanos de hoy, un conocimiento desmitificado de la historia y la natural secuencia de acontecimientos para entender el pasado de nuestra nación y con conocimiento de causa, seamos capaces de escribir una historia de superación y logros en el futuro. México requiere de ciudadanos comprometidos, con su familia su entono y su Patria.

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