El egoísmo

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Mariano Báez Aguilar.-

Una fuerza de la que debe cuidarse es la falsa acusación de egoísmo. Es posible que algunas personas de naturaleza envidiosa o celosa lo acusen de haberse vuelto egocéntrico o absolutamente egoísta, a causa de su nuevo estilo de vida. Si resulta víctima de semejante acusación generalmente se debe a que usted lo ha permitido. Sus acusadores, por lo regular, no comprenden verdaderamente lo que significa el egoísmo. Consideran que la palabra implica cierta culpabilidad, porque confunden el egoísmo con la codicia. Hasta cierto punto, ser egoísta significa preocuparse por los intereses personales. La codicia es el deseo o el hecho voraz de tomar más de lo que se necesita y se relaciona muy cercanamente con la avaricia. Para aclarar mejor la diferencia entre ambos vocablos, conteste las siguientes preguntas:

– ¿Es egoísmo preocuparse por sus intereses personales?

– ¿Es egoísmo rehusarse a aceptar una responsabilidad que carece de significado para usted?

– ¿Es egoísmo negarse a llevar las cargas de otros cuando estas le impiden alcanzar el éxito en las cosas que usted quiere hacer?

– ¿Es egoísmo rehusarse a permitir que otros dominen su vida?

– ¿Es egoísmo querer triunfar y hacer todo lo que pueda para lograr ese fin?

Estas preguntas son retóricas. Medítelas y respóndase usted mismo.

Escoja usted mismo el camino que desea seguir. Resulta sensato pedir consejo a quienes estén capacitados para darlo, pero no permita que nadie le diga cómo debe vivir y manejar sus asuntos personales. Usted mismo debe hacer sus elecciones por su propia voluntad. ¿Eso es ser egoísta? ¡Es posible que algunas personas piensen que sí! Pero aun cuando así sea, ciertamente es una fuerza bienhechora.

Su responsabilidad básica es usted mismo; y si cumple con esa responsabilidad, cualquier persona involucrada es su vida se sentirá feliz. Si algunos de sus conocidos, no se alegran de que usted haya alcanzado el éxito o la autorización, ellos son los egoístas, no usted. En cualquier situación donde pudiera surgir la cuestión del egoísmo, pregúntese a sí mismo: ¿Esto perjudicará, ayudará o no tendrá ningún efecto sobre mi progreso o estilo de vida? Y luego actúe de acuerdo con sus conclusiones. Recuerde esto: Lo que las personas califican de egoísmo generalmente es egoísmo de ellos, no de usted.

Es muy grande la diferencia entre un cambio necesario, razonable y constructivo y otro que represente un suicidio económico. No todos los cambios son para bien y algunos hasta pueden ser peligrosos. En ocasiones, el perfeccionamiento de sí mismo es una forma disfrazada de autodestrucción. Es por ello que resulta absolutamente esencial que usted pueda distinguir la diferencia entre los cambios constructivos y destructivos.

Los temblores provocan cambios… pero también ocasionan muerte y destrucción. La guerra, el vandalismo, las pérdidas personales, las enfermedades y las decisiones equivocadas suscitan cambios destructivos o indeseables. Los intereses de usted se encuentran en dirección opuesta y los cambios que desea realizar son deseables o constructivos. Para conocer la diferencia entre los cambios de un tipo y otro, memorice y aplique la siguiente definición a las situaciones que necesiten ser aclarados: UN CAMBIO CONSTRUCTIVO es AQUEL QUE LE ACERCA AL ÉXITO O MEJORA SU VIDA, Y QUE ES COMPATIBLE CON SU PERSONALIDAD Y SUS CAPACIDADES.

Es tan sencillo como esto. Siempre que considere la posibilidad de un cambio, aplique el principio anterior y este le dirá si la modificación resultará provechosa o no. Para que un cambio sea constructivo, debe concordar con todas las partes del principio citado. ¡Todas! Por ejemplo, si un cambio específico que usted esté considerando, va de acuerdo a su personalidad y capacidades, pero también retrasaría su avance hacia sus metas, no podría calificarse como un cambio constructivo. E igualmente, si usted cree que un cambio determinado lo acercaría a su objetivo, pero no va de acuerdo con su personalidad o capacidades, el mismo resultaría peligroso.

Sin embargo, si le ofrecen un nuevo trabajo con mayor sueldo y tiene usted que trasladarse a otra área, y si estos dos factores (el nuevo trabajo y el nuevo lugar de residencia) se adaptan a su personalidad y a sus capacidades, representan una mejoría en su vida y lo aproximan a sus metas, el cambio ciertamente podría calificarse de constructivo, ya que concuerda con todas las partes de nuestra definición.

Al realizar un cambio, apéguese a la realidad o podría encontrarse en un serio conflicto que tardaría años en resolver. Los pequeños problemas en el trabajo no son razón suficiente para llevar a cabo cambios tan drásticos como renunciar. Tampoco son motivo para el divorcio las diferencias de opinión con su cónyuge. Estos serían cambios dramáticos e innecesarios que no podrían calificarse como destructivos. Usted puede modificar a menudo estas situaciones triviales mediante soluciones razonables, dejando que se arreglen con el tiempo o, simplemente, ignorándolas.

Acentúe sus puntos fuertes, pero no olvide sus debilidades. No espere hacer lo que no puede. No actúe de una manera incompatible con su personalidad o capacidades. Si lo hace, estará efectuando cambios destructivos. No podrá hacer las cosas que desea, sin realizar cambios constructivos. Piense que ellos implican crecimiento, desarrollo y progreso.

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