Doctor Jaime Jacobo Arriaga Gracia

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Quien también fue víctima del “embrujo” de Chucha fue el Cronista de Victoria, Francisco Ramos Aguirre; nos reveló que también le tocaron besos y abrazos de este personaje entrañable de la Capital.
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Francisco Ramos Aguirre.-

Durante su infancia, en los atardeceres mientras caía el sol, Jaime Jacobo Arriaga Gracia (Ciudad Victoria/1939) jugaba beisbol con sus amigos en los campos del Embarcadero, cerca de la estación del ferrocarril. Uno de ellos era Pedro Treto Cisneros, quien al paso de los años sería Presidente de la Liga Mexicana de Beisbol. En esa época, Jaime era un alumno distinguido de educación primaria en los colegios Antonio Repiso y Justo Sierra.

Arriaga pertenece a una brillante generación de jóvenes, egresados de la Escuela Secundaria Normal y Preparatoria de Tamaulipas, donde se forjó bajo la influencia de célebres maestros, quienes decididamente marcaron el futuro de sus alumnos. En 1956, en una memorable ceremonia en el auditorio del centro educativo, recibió el certificado de bachillerato ante la presencia de sus padres: José Jacobo Arriaga Orta -ferrocarrilero- y Cointa Gracia Lara. En aquel emotivo acontecimiento, jamás imaginó que al paso del tiempo, se convertiría en uno de los profesionistas más destacados de la ciencia médica.

Vale decir que El Tigre, como le apodaban sus compañeros por la formidable velocidad cuando corría cien metros planos en el Estadio Olímpico Marte R. Gómez, conserva entre sus recuerdos una fotografía de la Revista Educación Física,  mientras realiza el juramento deportivo a nombre de todos los atletas del país, durante los III Juegos Juveniles.

Una vez elegida su vocación y después de presentar examen, ese mismo año recibió en su domicilio un telegrama de Monterrey, donde le confirmaban su ingreso a la Facultad de Medicina de la Universidad de Nuevo León. Ante la agradable noticia, se despidió de sus amigos del Barrio de los Ferrocarrileros y preparó un par de maletas para iniciar un largo viaje por la vida. Entre recomendaciones, rezos y muestras de cariño, sus familiares le dijeron adiós en una terminal de autobuses ubicada en el centro de la ciudad.

En 1962, bajo el juramento hipocrático, después de muchos desvelos, sacrificios, prácticas y estudio recibió el título de Médico Cirujano y pasó al internado en el Hospital Universitario de Monterrey. Ávido de más conocimientos sobre la ciencia médica, inició una larga carrera en  varias especialidades. En 1963 ingresó al Instituto Nacional de Nutrición Salvador Zubirán, donde obtuvo la especialidad de Medicina Interna. Durante el mes de octubre en pleno movimiento estudiantil y los Juegos Olímpicos de 1968, concluyó su residencia en el Instituto Nacional de Cardiología Doctor Ignacio Chávez de la Ciudad de México, donde fue Jefe de Residentes.

En 1970 viajó a Philadelphia y cursó estudios en el Hahnemann Medigal College y un hospital de esa ciudad. Retornó a la capital del país y desempeñó los cargos de Cardiólogo de Base, Jefe del Departamento de Cardiología y de la Clínica de Hipertensión Arterial (1972-1995) del Instituto Nacional de Nutrición Salvador Zubirán. A finales de la pasada centuria, fundó con el doctor Misael Uribe y otros colegas el Hospital Médica Sur de la capital del país, donde ha ocupado altos cargos.

Durante más de sesenta años, a partir de su ingreso a la Escuela de Medicina en Monterrey, jamás ha descuidado su formación académica y actualización profesional. Gracias a esa disciplina, a lo largo de su vida ha recibido numerosas distinciones de organismos nacionales e internacionales, que lo convierten en uno de los médicos tamaulipecos de mayor prestigio y presencia entre los galenos. El doctor Jaime Arriaga, pertenece y ha ocupado importantes puestos en asociaciones médicas de enorme prestigio mundial. Por ejemplo: Sociedad Mexicana de Cardiología, American College of Cardiology, Asociación de Médicos del Instituto Nacional de Nutrición Salvador Zubirán y Sociedad de Hipertensión Arterial en México. Permanentemente asiste a congresos, coloquios y seminarios. Entre sus publicaciones destacan más de cuarenta artículos en revistas especializadas y diversos capítulos en libros. De igual manera, en el Hospital General de Ciudad Victoria, una de las salas lleva su nombre.

Durante su ejercicio profesional en la capital del país, donde confluyen grandes personalidades relacionadas con la política, deporte, cultura, arte y medio artístico, el cardiólogo Jaime Arriaga ha recibido en su consultorio a pacientes de renombre, por ejemplo: Cuquita Pacheco de López Portillo, madre del presidente José López Portillo, Luis Donaldo Colosio, Antonio Aguilar,  Fernando Gutiérrez Barrios y María Antonieta de las Nieves, mejor conocida como La Chilindrina, quienes lo designaron médico de cabecera. En los años ochenta, por invitación de José Sulaimán, se integró a la Comisión de Box del Distrito Federal.

Su larga trayectoria y perfil biográfico, nos revela un profesionista inteligente y comprometido con su vocación y entrega a la medicina. Debemos entender que su prolongada estancia en la capital del país, terminó por alejarlo gradualmente del terruño natal. Hace tiempo visitaba dos veces al año a su madre y hermanos: Emma, Alicia, Angélica, Graciela, Irma y Conchita; luego regresaba a cumplir compromisos médicos en el Distrito Federal.

Jaime Arriaga, es admirador de hueso colorado al beisbol y futbol. Desde su juventud ha permanecido fiel a los Yankees de Nueva York y Chivas de Guadalajara. Hace varios años contrajo matrimonio con Concha Lupe Ruiloba Madero. De esa unión nacieron: Concha Lupe, Ana Gabriela, Patricia, Cristina y Jaime.

 

 

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