Es importante forjar un criterio propio

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Héctor F. Saldívar Garza.-

En estos tiempos, cuando la cercanía de los momentos políticos están determinando la selección de candidatos a las diputaciones locales, es común que en los grupos humanos de partidos, organizaciones diversas e incluso con las amistades se trate el tema, argumentando generalmente lo publicado en los medios, o las acciones realizadas por las personas que abiertamente han declarado a la comunidad su interés en participar. Sin embargo, no es habitual que al ventilar el tema de los partidos políticos y sus candidatos, se revise la ideología que profesan.

Las razones por las que esto sucede pueden ser múltiples, pero la experiencia en ocasiones enseña, que esto tiene relación estrecha con la importancia que el Estado, como sistema, le ha conferido en los últimos decenios. Así, se observa que es más probable hablar de ideología, únicamente con las personas que fueron formadas en una época y lugar donde ese término era considerado sustancial.

En el caso de la nación mexicana, de acuerdo con experiencia propia, puede citarse que en la formación de las personas, se trató el tema de la ideología en el gobierno de Lázaro Cárdenas, quien asumió la responsabilidad de aplicar principios constitucionales en sus acciones, procurando mejorar la vida de obreros y campesinos. En este tiempo era común afirmar que el Estado manejaba una ideología socialista.

A mayores detalles, incluso puede afirmarse que el término era aplicado de manera incorrecta, porque se sustentaba básicamente en el interés manifiesto del gobierno por los sectores más endebles de la sociedad y no por pretender directamente aplicar un sistema socialista como sucedió posteriormente en la vecina Cuba.

Se toma como tema del presente artículo la ideología, porque es algo tan ajeno a las nuevas generaciones, que en los mensajes de whatsap que se envían, es común leer que la palabra la escriben con i latina (idiología), porque probablemente carecen de la información que afirma como correcto respetar completo el término idea, que es la raíz etimológica de donde proviene.

Si la afectación sufrida por la sociedad sobre esta palabra, solo fuese el escribirla indebidamente, no sería de gran trascendencia; pero el asunto tiene un fondo lamentable, lo cual se comentará a continuación.

Desde el arribo del neoliberalismo y la globalización, para cualquier observador social fue notorio que varias cuestiones empezaron a cambiar. Una de ellas, fue la agrupación de países en tratados comerciales internacionales, los cuales ya existían, pero en ese momento esta acción era valorada a un nivel de exigencia, argumentándose que tener presencia en el fenómeno de la globalización era indispensable para avanzar. Por lo cual, todas las naciones debían atender ese llamado de la modernidad, so pena de alejarse del sector desarrollado del mundo.

Esta tendencia gubernamental se inició en el sexenio de Carlos Salinas De Gortari, y se manifestó realzada con una gran campaña de “concientización”, que se realizó mediante actividades diversas, concretadas principalmente en las universidades y centros culturales, para convencer a la sociedad sobre lo conveniente de firmarlo. En Ciudad Victoria se tuvo la asistencia del doctor Bustamante, que fungía como dirigente del Colegio de la Frontera Norte, y un subsecretario de Comercio, quienes impartieron sendas conferencias.

 

.El movimiento comercial, por supuesto que no era idea nacional, sino de los Estados Unidos, con quienes obviamente no se estaba en condiciones de competir en los mercados; pero él como país hegemónico si pretendía la superación de sus grandes empresas uniendo en un solo mercado a Canadá, Estados Unidos y México. Sin embargo se difundió la versión que el presidente de México había logrado convencer a Estados Unidos de firmar el tratado comercial, con lo cual se aseguraba avanzaría la nación rápidamente al desarrollo.

Con esta acción, de manera colateral se fueron manifestando otros hechos como la apertura de múltiples negocios que tenían su central en la Unión Americana; una mayor penetración de las costumbres norteamericanas a través de películas y series de televisión y posteriormente la iniciación de nuevos medios de comunicación como Internet.

Mediante esta labor fue penetrando otra ideologización del Estado, pero esta con el objetivo de aceptar de mejor manera la vida norteamericana, para que al discurso del tiempo los Estados Unidos fueran el ejemplo ideal a seguir para las nuevas generaciones de mexicanos.

Esto se facilitó como consecuencia de que un alto porcentaje de los dirigentes políticos en este país eran personas admiradoras de la cultura del vecino del norte y habían realizado estudios principalmente de posgrado en esa localidad. Pero debe afirmarse que no todo ha sido tan sencillo para los aduladores y defensores de este proyecto, ya que si bien los que lo ensalzan han convencido a un porcentaje de la sociedad, otros critican abiertamente este proceder y se muestran opositores reacios.

El trabajo que han realizado los primeros consiste en ocultar las acciones de los Estados Unidos que afecten su imagen, y a la vez fomentan un pensamiento social en la nación mexicana que rompe con el nacionalismo postrevolucionario, para que se muestre más accesible a permitir medidas de penetración comercial a marcas extranjeras y otras ideas de cooptación que pudiesen surgir a favor de la nación referida.

Por su parte los contrarios, de una conducta soterrada están transitando a una actividad que puede ser plena, aprovechando el pensamiento del Gobierno federal actual. Este momento invita a reforzar el principio de prevenir a la sociedad mexicana de ser invadida por una mentalidad básicamente neoliberal, porque este modelo ha rendido frutos negativos en múltiples países, siendo exitoso solo para las naciones grandes o hegemónicas.

Entonces, para proteger adecuadamente al pueblo de México, es importante que las autoridades estén atentas a buscar formas de evitar que continúe la penetración de la ideología neoliberal, y en cambio, proceder a forjar la nacionalista; reforzando paulatinamente los bienes y desarrollo nacionales.

Por otra parte, en virtud de la profunda inserción de los principios neoliberales que se ha logrado a través de los medios, se requiere una campaña de desideologización similar en intensidad, por conducto de la escuela y los medios, hasta ubicar a la sociedad en un plano neutral que le facilite manejar un criterio propio.

Se considera correcto no apartarse de la comunidad mundial, pero entre esto y aceptar sin reflexionar todo lo que procede de los Estados Unidos, debe existir una distancia prudente.

 

 

 

 

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