El petate del muerto

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José Inés Figueroa Vitela.-

Los presuntos expriistas hechos a MORENA no son quienes definirán el destino del voto tamaulipeco en las elecciones del dos de junio.

En principio, porque no es un hecho que serán candidatos y, en seguida, porque la marca está indisolublemente asociada a la imagen de su líder, el hoy presidente de la República, ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR, y a eso también le apuestan quienes, sin rubor, andan cambiando de camiseta para sostener sus personalísimos proyectos y aspiraciones.

LUEBBERT, URIBE, MONTEMAYOR, REY, ELISEO, RODRÍGUEZ y su retoño, RICARDO, JAVO, FELIPE, HERRERA, PRIETO, BOCHO, LIBBY, LALO, ESTEBAN, ANWAR, todos tienen una intención y pasaron por una decisión para apersonarse en el encuentro morenista del fin de semana.

La integración de priistas a las filas de MORENA no es algo que deba sorprender a alguien; el PRD, de cuya escisión nació, igual se fundó con una mezcla de militantes de la izquierda y priistas “insatisfechos”, empezando por CUAUHTÉMOC CÁRDENAS y PORFIRIO MUÑOZ LEDO, a quienes luego se sumó ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR, la “conciencia” moderna de la izquierda nacional.

Por ahí transitó el chilango ALEJANDRO ROJAS DÍAZ DURÁN, quien vino a alborotar el avispero, proclamando que no tiene nombramiento alguno, pero todos los fines de semana estará aquí, organizando las estructuras y preparando “la defensa del voto” morenista.

Dice que su partido trae una ventaja de dos a uno sobre su más cercano competidor, el partido en el gobierno estatal, PAN, y que esa diferencia se acrecentará hasta llegar al tres por uno el día de la elección, para empezar a gobernar desde junio a Tamaulipas.

Pretendió sembrar el blanco y el negro, en ese discurso maniqueo de las bondades propias y las maldades del de enfrente.

MORENA y el Presidente de la República emanado de sus filas -o viceversa-, ciertamente conservan las simpatías de un grueso social impresionante que podría conservarse hasta la próxima elección local, como para constituirse en factor de decisión.

Aun por sobre los endebles cimientos, significados por habladas hechas para endulzar el oído colectivo, los planes y programas inasequibles, los compromisos con la transparencia, la honestidad, la legalidad y el privilegio de las aptitudes, que van cayendo como mitos, uno a uno conforme avanza el sexenio.

No son solo las ofertas incumplidas las que pesan en el horizonte electoral doméstico para MORENA.

La modorra y la ambición son su principal sino.

El enviado ROJAS DÍAZ DURÁN presentó una larga plataforma electoral para aplicar en Tamaulipas desde la próxima legislatura, que no es sino una copia del rosario de promesas hechas en campaña por el hoy Presidente de la República.

Incluyen el cerrar la Casa de Gobierno como residencia del Ejecutivo, para convertirla en un espacio público de corte cultural -como se hizo con Los Pinos-; bajarle el salario a los funcionarios de los tres poderes para que nadie gane más que el Presidente -cancelado por el Poder Judicial federal- y vender la flotilla aérea del Gobierno estatal, lo que sale de las facultades del Congreso.

Esos son solo algunos botones de muestra de lo que, estando en las propuestas recicladas de la pasada campaña presidencial, demuestran que de lo que se trata es de hacer propaganda… remitidos a la cultura del menor esfuerzo.

A ello se remite la ausencia de una estructura propia, con comités distritales, municipales, seccionales, de manzana y cuadra incluso, por donde acomodarían las artes de los expriistas recién incorporados, pero no les tienen confianza para soltarles las coordinaciones… menos los presupuestos.

No se lo han confiado ni a DOLORES PADIERNA y su viejo, RENÉ BEJARANO, a quien viven acotando, por las estructuras propias que anda desplegando con su “Movimiento Nacional de la Esperanza”.

Y la ausencia de RENATO MOLINA, en el accidentado encuentro del sábado en Victoria, mandando decir desde el sur que él sigue siendo el Delegado nacional del partido, muestra otra de las debilidades del movimiento morenista, manifiesta ahí mismo, cuando militantes y llegados de fuera, pelearon a voz en cuello el derecho a las candidaturas.

Sí, sí cuenta el partido con inercias que le dan ventajas en la competencia electoral, pero para capitalizarlas debe sortear una serie de escollos que ellos mismos se han formado, acentuado y multiplicado.

Eso, antes de ponerse en la contienda constitucional, donde, por supuesto, los adversarios traen sus propios haberes y estrategias para “comerles el mandado”.

Para bien o para mal, ya nadie se asusta con el petate del muerto.

El PAN también dejó ver sus bemoles, cuando el fin de semana también al tenor de su registro como candidato a la diputación federal por el VI Distrito reynosense, el titular estatal de los programas sociales, GERARDO PEÑA, mandó un mensaje a la alcaldesa MAKI ORTIZ, cuyo hijo CARLOS PEÑA, pretende disputarle la nominación azul.

Ayer tarde se registraba el subsecretario de Ingresos, ARTURO SOTO, para el XV Distrito victorense.

En la demanda laboral, que cuatro de los ocho servidores públicos despedidos presentaron contra el Tribunal Electoral de Tamaulipas, hay muchas lógicas.

De entrada, es tradición y si me apura, hasta lógico, que cada que hay cambio en la titularidad de cualquier empresa privada, dependencia pública, ente descentralizado o autónomo, en cualquier figura que implique estructuras, jerarquías, se produzcan cambios.

En el TRIELTAM, donde por definición legal de origen, todos los empleados son “de confianza”, es decir, sin base sindical, no ha habido nuevo titular que, por lo menos, no llegue con un staff de colaboradores de sus mayores confianzas, aprecios o como quiera definírsele.

La presidenta BLANCA HERNÁNDEZ ROJAS se tomó más de un mes, desde su arribo al cargo el año pasado, para decidir los cambios que consideró convenientes, e instruyó para que, conforme al tabulador de ley, cada uno recibiera la liquidación correspondiente.

Que a la mitad de los despedidos sus abogados les dijeron que tenían derecho a una indemnización mayor y recurrieron a la demanda laboral, es un derecho -demandar- que les asiste y cae en el campo aquel de las lógicas para cada uno de los actores.

La fracción VII del artículo 86 de la Ley de Medios de Impugnación establece, respecto de los conflictos laborales en el Tribunal, que la indemnización por despido será el equivalente a tres meses de salario más doce días por cada año trabajado.

Es la Ley Federal del Trabajo la que establece otros tabuladores aludidos en los juicios que deberá resolver el pleno del propio Tribunal.

Entre los demandantes, el licenciado CONSTANCIO RAMÓN RODRÍGUEZ GALVÁN me contactó para compartir el malestar que le generó el hecho de que, en este mismo espacio, la semana pasada aludiéramos a que el despido se dio tras un proceso de evaluación.

En su sentir, él cumplió a cabalidad la responsabilidad como Jefe de Actuarios y no puede presumirse lo contrario, como motivo del despido.

Dice no estar en la intención de buscar la reinstalación, remitido a la resolución de las instancias jurisdiccionales, sobre el reclamo al complemento de su liquidación y como buen profesor jubilado, que también es, solo aclama a la limpieza de su expediente, en cuanto al empeño que ha puesto en las comisiones asignadas.

Ahí está la aclaración.

Y la seguridad que, por sobre las lógicas que asisten a las partes, el imperio estricto de la ley aplicada, dirimirá esos pretendidos diferendos.

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