¿De cinco o de dos años?

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Mauricio Zapata.-

En el Congreso local de Tamaulipas parecen no tener mucha prisa para establecer los mecanismos para reformar la Ley Electoral y determinar si el próximo mandatario será de dos o de cinco años.

Habrá que analizar cuál de los dos esquemas le conviene al panismo en estos momentos.

La lucha electoral se ve pareja, y me parece que debe ser esta legislatura la que lo determine.

Se tiene hasta antes de septiembre del 2021 para decidir por cuál de las dos vías se inclinan, sin embargo, todo haría indicar que la de cinco años es la mejor.

Y no sólo por el ambiente político. Eso es grilla, al final de cuentas.

El asunto va más allá de eso, que si bien, también implica tomar cartas en el asunto, lo primordial es ver la gobernabilidad y el futuro del estado.

El hacer una administración de transición de dos años es muy complejo.

Ya lo vimos en Puebla y Veracruz, cuyos legisladores, en el 2015, decidieron que fuera de dos, en lo que creían sería más bien una ampliación a ocho años del entonces gobierno.

En Puebla le atinaron. Rafael Moreno Valle tenía la sartén por el mango y garantizó el triunfo, no sólo en ese 2016 sino en el 2018 con su esposa y de esa forma su idea se iba a trasladar en un gobierno de 14 años.

El destino lo dejó en ocho solamente.

En Veracruz cambiaron radicalmente las cosas. La soberbia de Duarte no le permitió ver más allá. Creyó ciegamente que tenía controlada la entidad políticamente hablando, y al final, le salió el tiro por la culata: ganó el PAN y se le vino el mundo encima.

Yunes, el ganador en el 2016, no le dio tiempo de hacer gran cosa. Intentó controlar el estado, a tal grado de poner a su hijo como candidato a sucederlo y de esa forma extender su cacicazgo en ocho años. No le resultó.

Pero en medio de todo eso, tanto en Puebla como en Veracruz, hubo dos años de ingobernabilidad. Es muy poco tiempo para asumir un liderazgo. Realmente sólo tuvieron un año para establecerlo y no les alcanzó.

Se detuvieron programas y algunos proyectos se vieron truncados.

En ese sentido, a Tamaulipas le conviene que el siguiente mandatario tenga un periodo de cinco años.

Así lo entendió el PRI y por eso fue el primero ya en subir a la Tribuna y presentar su iniciativa.

Cierto, son minoría y son oposición; el que manda en el parlamento estatal es el PAN, y al PAN lo manda el gobernador Cabeza de Vaca. De tal forma que él será quien tenga la última palabra.

Hasta ahora ningún legislador de ese partido ha dado una opinión al respecto y no se sabe si será esta legislatura (que termina el 30 de septiembre) quien lo disponga o será la entrante.

Todo indica que el PAN no tendría una mayoría absoluta que le permita hacer y deshacer a su antojo. Morena viene fuerte y si bien, no ganará todo, le dejará poco margen a los azules para maniobrar como ellos quieran.

Por eso, esta decisión la deberán tomar este año.

Este último periodo ordinario de sesiones concluye el 30 de junio. Sin embargo, tendrán tres meses más para convocar a sesiones extraordinarias y sacará adelante ése y otros temas.

El asunto no es menor. Deben analizarlo, pero deben hacerlo ya.

En la anterior gestión parlamentaria, Ramiro Ramos, entonces Presidente de la Junta de Coordinación Política consultó con alcaldes, gobernadores, ex gobernadores, líderes de bancadas estatales y líderes de bancadas federales. Lo hizo con dirigente partidistas tanto estatales como nacionales y al final, se lavaron las manos.

Sin embargo, la mayoría de ellos les dijo que no era conveniente una elección estatal empatada con una en la que también se elige presidente.

Este asunto debe ya estarse trabajando, queda poco tiempo y ese tiempo vale oro.

Insisto en que lo mejor es que sea de cinco años… por el bien de todos.

EN CINCO PALABRAS.- Les podría ganar el tiempo.

PUNTO FINAL.- “El tiempo no borra, ubica”.

Twitter: @Mauri_Zapata

 

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