El mañana, el hoy y el ayer

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Alicia Caballero Galindo.-

“¿Por qué no lo hice ayer?” “¡Mañana será otro día!” “Debo hacerlo, pero; mejor mañana”. “Tiempos pasados fueron mejores”. “Hay más tiempo que vida, luego lo hago”… El tiempo pasa haciendo, o sin hacer nada, es importante entenderlo.

 

Cuántas veces se lamenta el no haber realizado determinada acción el día de ayer pero el momento pasó y se afrontan las consecuencias, el tiempo el juez implacable per cada día es una nueva esperanza para reescribir la historia. El tiempo se dimensiona de acuerdo a la edad; para los niños un día es una eternidad, los adolescentes se creen dueños del tiempo y la vida pero a medida que los seres humanos van madurando y aprendiendo  por medio de la reflexión, la experiencia y la observación, se aprende que la vida, como un reloj, camina sin detenerse, la diferencia es que al reloj le damos cuerda cuando se para y lo podemos dejar sin marcar el tiempo si así nos conviene, pero la rotación y traslación de la tierra y el transcurso de los tiempos vitales, no se detienen y cada etapa de la vida tiene, o debe tener objetivos específicos de acuerdo a su cronología. Ser niño es una maravilla porque los adultos toman decisiones que, a veces no les son gratas, pero al final de cuentas, por su propia naturaleza se dejan llevar. Aquí debo hacer un paréntesis para puntualizar que los adultos deben tener conciencia de esa dependencia natural, y brindar el respeto y la atención que los menores merecen; un niño y un joven son seres respetables dueños de su espacio y el tiempo necesario para madurar sanamente y ser útiles a la sociedad, no son propiedad de los adultos, es un gran compromiso participar en la formación de nuevas conciencias, es un privilegio que se debe apreciar y aprovechar para formar seres positivos y saludables.

Es importante recordar que la palabra cunde, pero el ejemplo, arrasa. Una acción vale más que mil palabras. Los niños y jóvenes inconscientemente imitan lo que ven. Dependiendo de la educación recibida en la infancia y la adolescencia, se valorará el ayer, el hoy y el mañana.

Cuando se piensa en hacer una carrera profesional, una maestría u otra empresa intelectual,  es necesario  analizar si hay la vocación para tal o cuál camino; si se tiene la convicción se debe actuar de inmediato porque el tiempo es un río que transcurre y no camina jamás a contracorriente, por lo tanto, las excusas para no emprender algo, deben borrarse de la mente y actuar, porque al pasar el tiempo, vienen los lamentos; hubiera hecho, ¿por qué no estudié? Ya no es tiempo…y la vista se vuelve en busca de un culpable.

Es definitivo entender que, si se quiere hacer algo, se intente; con voluntad, todo lo que se comienza, debe terminarse, meditar muy bien antes de emprender un camino y continuar hasta el final. La excusa de mañana lo hago, no es válida. La raíz del conformismo radica en la autoestima baja; es necesario tener conciencia que cualquier tiempo es el indicado para estudiar, aprender, crecer como ser humano; jamás ha sido “la edad” limitante para realizar acciones de carácter intelectual, en cuanto a las acciones físicas, un cuerpo entrenado, puede hacer maravillas, en China, mujeres de mas de 90 años, se siguen transportando en bicicleta sin problemas, es su medio de transporte natural que nunca han dejado de utilizar. Todo está en la actitud y el entrenamiento, sin embargo, el ejercitarse físicamente, en cualquier edad puede empezarse de acuerdo a las facultades de cada quien, poco a poco irán mejorando si se practica con constancia. Se ven gimnastas, maratonistas, nadadores con más de 80 años.

El ayer, debe ser historia para aprender sin culpa y hoy para construir mejor mañana. El HOY el mayor de los regalos que permite meditar acciones y buscar la perfección.

Mientras hay vida, existe la oportunidad de aprender y crecer pero es indispensable entender que no se debe perder el tiempo; olvidar las lamentaciones no postergar las cosas a mañana y hacer en todo momento lo correcto. Aprender del ayer, disfrutar al máximo del hoy y ver con optimismo el mañana. Entender que el mejor momento de la vida es el que se vive en el momento.

Les comparto un poema que pertenece Persiguiendo sueños; el poemario que presenté el seis de diciembre pasado en la Pinacoteca de Ciudad Victoria.

 

EL HOY

 

El hoy

mató al ayer con la aurora

irrumpió impasible, inexorable

empuñando la daga del tiempo

que cegó su vida.

Quedó el acero

escurriendo de minutos

de horas inútiles

de recuerdos perdidos

de silencios que duelen

de esperanzas que esperan…

salpicó las nubes

que reposaban

en las cumbres de recuerdos

de deseos cumplidos

oportunidades perdidas.

La luz de ese hoy agónico

se fue apagando

en las horas que cabalgan al ayer

sin detenerse

para perderse en las tinieblas

de ese hoy que agoniza.

Breve es el hoy…

pero en mi hoy

estoy vivo, estoy aquí

viéndolo morir una y otra vez

y viéndolo nacer con el levante.

Y yo, sigo en mi “hoy”

Y espero…

Sin saber qué, pero espero

 

 

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