¿Las élites son imbatibles?

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Melitón Guevara Castillo.-

El día 27 Ernesto Casas presentó su libro “Democracia de élites en México”. Ahí postula que, esas elites gobiernan olvidándose del pueblo, que lo hacen únicamente pensando en sus intereses, que van desde la familia, los amigos y la camarilla en el poder. Y uno se pregunta: ¿es posible derrotar a una elite gobernante? Creo que la respuesta la tenemos en el gobierno actual: AMLO enfrentó a una mafia del poder y les ganó.

En fin, el caso es que Casas propone que, para enfrentar a las elites que nos gobiernan, se requiere de una sociedad civil organizada. La cuestión es que, en casi 80 años en que gobernó el PRI, esa sociedad organizada nunca apareció: el PRI murió por sus propios errores y, además, por la terquedad, persistencia, de un líder natural, AMLO, que logró lo imposible, arrasar en una elección.

 

INDIVIDUALISMO

¿Cómo es el mexicano? Se han escrito varios libros al respecto, pero en esta ocasión quiero mencionar solo uno, el de Alan Riding, un corresponsal gringo en México, titulado “Vecinos distantes”. El, después de vivir varios años en México, afirma que los mexicanos somos individualistas, que no sabemos jugar en equipo. Y estoy de acuerdo, por una sencilla razón: no tenemos interés en resolver los problemas en común, aquellos que están a nuestro alrededor.

Hace tiempo en las encuestas de Cultura Política se hacía notar que el 64 por ciento de los mexicanos no tiene interés en los asuntos de la comunidad, los de interés público. Y quizá por eso, en los procesos electorales, encontramos que alrededor del 50 por ciento de los inscritos en el padrón electoral no vota. Por eso, nada más por eso, como quien dice, todos los gobernantes han sido electos por una gran minoría… y eso, sin más, beneficia a las elites.

 

CLASES DE CIVISMO

En más de una ocasión he escuchado respecto a las clases de civismo. Yo aún las alcancé en la secundaria; pero otras generaciones, las que me siguieron, no. Por eso, entendible, no saben de sus derechos cívicos y políticos, desconocen, vaya pues, los valores que cimentan una identidad. No conocen la historia, hacen puentes –descansos educativos– y los alumnos no saben explicar, decir, porqué es libre. Desconocen lo más elemental que sirve para generar una conciencia cívica, social, educativa y política.

La sociedad no tiene puntos de cohesión. Porque los gobiernos, en su propia dinámica, solo han creado una sociedad sumisa; los centros educativos siguen sin formar, vamos pues, mentes críticas, analíticas; da miedo, pero creo que siguen aún imperando la educación bancaria, la que deposita conocimientos, más y más, pero no proporciona herramientas para el análisis político y la cuestión electoral.

 

APATÍA CÍVICA

Ya pronto inician las campañas electorales. Ya los partidos políticos están en su lucha interna para decidir las candidaturas en tanto, el IETAM está sudando la gota gorda. En aras de dar legalidad, transparencia, justicia y equidad, entre otras cosas, el proceso electoral requiere de la participación de “Observadores Electorales”. Es la figura de cómo, el ciudadano interesado, puede participar, poner su granito de arena, en aras de la democracia.

Así, el IETAM, lanzó la convocatoria, para que los ciudadanos interesados participen. Obvio, entre los requisitos básicos, además de ser ciudadano con los derechos políticos vigentes, deben cumplir dos: no haber sido líder partidista o candidato en un periodo de tres años a la fecha de la elección. El problema es que, cada Consejo Municipal, debe promover la participación… y, la verdad, no encuentran la forma de convencer, de impactar, para que vayan y se registren. ¡No quieren participar!

 

¿CIUDADANOS APÁTICOS?

¿Dónde están, si, aquellos hombres y mujeres que se quejan del fraude electoral? ¿Qué se quejan de que los órganos electorales no cumplen fehacientemente con su trabajo? ¿Dónde están, vaya pues, los líderes de organizaciones, asociaciones, clubs o grupos de amigos que discuten, analizan y hacen reclamos? En situaciones como esta, obvio, es cuando hay que darle sabor al caldo: participando para que no le cuenten, para que no sea víctima de una noticia falsa, para que pueda presumir que fue parte de un proceso electoral digno de una fiesta democrática. Es la forma de combatir a las Elites que nos gobiernan.

 

 

 

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