El teatro en Ciudad Victoria (1885-1902)

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Quien también fue víctima del “embrujo” de Chucha fue el Cronista de Victoria, Francisco Ramos Aguirre; nos reveló que también le tocaron besos y abrazos de este personaje entrañable de la Capital.
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Francisco Ramos Aguirre.-

En noviembre de 1760 el coronel José de Escandón gobernador de la Provincia del Nuevo Santander, envió al virrey un minucioso informe sobre la organización de los primeros actos culturales en este territorio. Aquel otoño, los habitantes congregados en la plaza de la Villa de Santander -hoy Jiménez- disfrutaron de comedias, danzas, música, mojigangas y coloquios. En atención a la convocatoria, las autoridades de la Villa de Aguayo -hoy Ciudad Victoria- enviaron una cuadrilla de moros y cristianos: “…y sus relaciones en que se portaron con destreza.”

Lo anterior demuestra que el teatro y otros espectáculos artísticos, estaban integrados a la vida cultural de los victorenses. Sobre los escasos vestigios sobre tragedias y comedias, vale referirse al folleto Trabajo Histórico y Literario de Ciudad Victoria magnífica crónica del profesor José del Carmen Tirado. Sus recuerdos se remontan a principios de la década de los setenta del siglo XIX cuando se presentaron atractivas actuaciones de los cómicos de la legua. Sobre el mismo asunto el periódico La Reconstrucción de 1871, documenta actividades de la Compañía de Acróbatas a beneficio de la instrucción de la juventud victorense: “…un aplauso a ese desprendimiento, a ese acto patriótico.”

De igual manera, consigna en sus páginas la despedida de una empresa artística de Aficionados que sorprendieron a los pobladores con sus escenas teatrales: “En nuestra población es la primera diversión que atrae la curiosidad pública. Hemos visto concurrir con gusto a nuestra población victorense a esos espectáculos instructivos. Se comprenden las ideas de una sociedad ilustrada”. Llama la atención que en esa época existían en Victoria sociedades literarias y culturales entre la aristocracia. Una de ellas estaba dedicada al poeta colonial Fray Manuel Navarrete. (La Industria Nacional/diciembre 11 de 1879)

Durante la mayor parte del siglo XIX las caravanas de artistas, compañías de zarzuela, maromeros, acróbatas y circos que transitaban por los caminos escabrosos de la Sierra Madre Oriental, al llegar a Ciudad Victoria sufrían la ausencia de edificios o espacios adecuados para ofrecer sus funciones. Ante esta situación al menos en el caso de los circos y cómicos de la legua, se veían obligados a realizar sus actuaciones en plazas públicas y solares baldíos donde instalaban las carpas.

Como parte de las facilidades que recibían de las autoridades municipales, las Compañías Dramáticas actuaban en beneficio de obras materiales de la comunidad. De acuerdo al periódico El Tiempo en agosto de 1885 se presentó una obra de teatro, dentro de su gira por el noreste mexicano. En el mismo sentido, se organizaban la Capital tamaulipeca sociedades dramáticas infantiles: “…pertenecientes a distinguidas familias de la población”, para obtener recursos destinados a la educación. En este sentido se infiere que en esa época existían, directores y actores teatrales que se habilitaban como maestros en arte dramático.

Definitivamente a finales del siglo XIX las ciudades Monterrey y Tampico, representaban para los empresarios artísticos mejores plazas que Victoria. Sin embargo, el tránsito obligado por esta población los motivaba a integrarla en sus giras. Por ejemplo a finales de noviembre de 1899, luego de su paso por Linares se anunció la presencia de la Agencia Teatral Artística de Inocencio Arriola, con la puesta en escena de las obras infantiles de Austri Palacios: Fiesta de San Antón, Gran Vía y Cocineros.

Vale decir que la inauguración del ferrocarril en 1890, no sólo activó la economía de los victorenses, sino también generó un ambiente de diversión del cual estuvo privada la Capital tamaulipeca durante muchos años. En este contexto influyó notablemente el surgimiento del Teatro Casino que después se llamó Teatro Juárez y el Salón Minerva “…un jacalón de material y lámina”, construido por el obispo Eduardo Sánchez Camacho enfrente de la Plaza del Mercado donde se realizaban actividades educativas y culturales.

Como resultado de la búsqueda de evidencias sobre la historia del teatro en Ciudad Victoria, destacan algunas noticias publicadas  en periódicos de la capital del país durante el siglo XX. Sus páginas informan la presencia de compañías extranjeras de zarzuela, opera y teatro dramático que se convirtieron en una delicia para los pobladores. Por ejemplo la Compañía Teatral de Manuel Castro de origen ibérico -autor de Charros Tamaulipecos-, asociada a un grupo de actores españoles que recorrían el país.

Compañía de la Maza.- “Sigue trabajando con buen éxito en el Teatro de Ciudad Victoria, Tamaulipas, la Compañía Dramática en que figura la primera actriz Elisa de la Maza y el primer tenor señor Antonio Sánchez Pozo. Ambos artistas en todas las obras que han desempeñado, han sido muy aplaudidos. La Compañía Maza pasará después a trabajar a los teatros de Monterrey, Saltillo y San Luis Potosí.” (El Popular/25 de mayo de 1900).

Agencia Teatral de Manuel Castro y Compañía en Combinación con la Sociedad de Actores Españoles.- “Se encuentra en Ciudad Victoria el tenor Benito Goríbar -originario de Saltillo, Coahuila-, que proyecta dar ahí un concierto. La Compañía Cervantes se halla en malas condiciones en Ciudad Victoria, y es posible que ahí se disuelva.” (El Diario del Hogar/junio de 1902).

 

 

 

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