90 aniversario del PRI

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Tito Reséndez Treviño.-

Hoy se celebra el 90 Aniversario de la fundación del PRI, por este motivo consideramos pertinente recordar este acontecimiento político de gran trascendencia nacional.

1°- PARTIDO NACIONAL REVOLUCIONARIO (1928-1938).- En 1928 el presidente Plutarco Elías Calles propuso la creación del Partido Nacional Revolucionario (PNR), que se fundó en marzo del año siguiente.

El 22 de noviembre de ese año, un pequeño grupo de políticos, afines a Plutarco Elías Calles, se reunieron en la casa de Luis L. León, en Londres 156 de la Ciudad de México, para iniciar los trabajos de organización del PNR. Algunos políticos del grupo fueron: Gonzalo N. Santos, Emilio Portes Gil, José Manuel Puig Causaranc, Manuel Pérez Treviño, Manlio Fabio Altamirano, David Orozco y Aarón Sáenz.

El cinco de enero de 1929 se convocó a una convención, que se llevaría a cabo el cuatro de marzo de ese mismo año en la ciudad de Querétaro, para formalizar los estatutos de la nueva organización y presentar al candidato presidencial del Partido Nacional Revolucionario.

El Partido Nacional Revolucionario (PNR) surgió en 1929 como un partido de corrientes, de fuerzas políticas distintas, pero afines, provenientes del movimiento de 1910.

Así pudo auspiciar relevos de gobierno por medio de elecciones y en condiciones de estabilidad social.

Concebido como un partido de masas y con la intención autodeclarada de proteger los derechos de los trabajadores, promovió un creciente ascenso en la participación política por medio de movilizaciones populares, reclamando una mayor participación en los asuntos del Estado y la más equitativa distribución de la riqueza, con carácter netamente socialista.

En 1936 se creó como aglutinante del movimiento obrero la Confederación de Trabajadores de México (CTM) y, dos años después, para el ala ejidal, la Confederación Nacional Campesina (CNC).

Más adelante, en 1943, se constituiría la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP) que incluiría a los demás grupos que no era posible encuadrar en los otros organismos.

2°- PARTIDO DE LA REVOLUCIÓN MEXICANA.- Nueve años después, en 1938, luego de la ruptura entre el general Plutarco Elias Calles y el entonces presidente Lázaro Cárdenas, en la cual participaron varios miembros distinguidos del partido, como el expresidente Emilio Portes Gil, se realizó un cambio en las directivas del partido a nivel nacional, y en sus filas se incluyó a varias centrales obreras del país que hasta entonces estaban oficialmente fuera del partido y se cambió el nombre de la institución por el de Partido de la Revolución Mexicana (PRM).

Conforme iba quedando atrás la época de guerras constantes, y con la construcción de una amplia red de carreteras, se facilitó el abaratamiento de los alimentos y el suministro de productos diversos; la organización sindical, el reconocimiento de los derechos obreros, el estatus jurídico para los empleados y la institución de pensiones civiles de retiro, dio una seguridad laboral que hasta entonces no se conocía. Por otro lado, el auge de la educación permitió aumentar la base de posibilidades de la que podía contar la población.

3°-PARTIDO REVOLUCIONARIO INSTITUCIONAL.- El 18 de enero de 1946 tuvo lugar la Segunda Gran Convención del Partido de la Revolución Mexicana, que dio lugar a su transformación como Partido Revolucionario Institucional, designándose como primer presidente del Comité Central Ejecutivo a Rafael Pascasio Gamboa.

Con el PRI en el gobierno y por su compromiso con el destino democrático del país, fue posible superar las tentaciones hacia los autoritarismos de izquierda y de derecha, que aparecieron en el entorno de la Segunda Guerra Mundial y de la Guerra Fría.

Con el PRI se realizaría una transformación de gran profundidad, al dejar atrás la tradición de los gobiernos presididos por militares, para arribar a los de carácter civil, en un proceso sin fracturas ni enfrentamientos.

En lo sucesivo, los gobiernos emanados de la Revolución derivaron su legitimidad en el consenso de las distintas fuerzas políticas y en la continuidad de los programas de gobierno, sustentados en principios tales como el desarrollo económico; la justicia social; la reforma agraria; la protección de los derechos de los trabajadores; la educación gratuita para todos; la disciplina de las fuerzas armadas al poder civil; el continuo ensanchamiento de las libertades políticas y, entre otras, la afirmación de la independencia de la nación frente al exterior.

Y termino este artículo citando las sabias palabras del malogrado candidato priista Luis Donaldo Colosio Murrieta, que pareciera que lamentablemente hoy se visualizan en el horizonte mexicano

“Veo un México con hambre y con sed de justicia. Un México de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla. De mujeres y hombres afligidos por abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales”.

Buen día.

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