El gobierno de Platón

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Melitón Guevara Castillo.-

Cada que inicia un nuevo gobierno la expectativa sobre sus resultados son grandes. Los ciudadanos siempre, en una elección, son receptores de mensajes que anuncian la conclusión de ineficiencias, error o improvisación. Incluso, también, se habla de promesas que tienen que ver con la conclusión de la corrupción. Específicamente, afirman: yo si les voy a cumplir.

Platón, el filósofo, siempre pregono que a los pueblos deben de gobernarlos los mejores, los más sabios. Tesis que contrasta, vaya pues, con la democracia; puesto que, en esta, todos los ciudadanos al ser iguales, todos tienen derecho a votar y ser votados. De esa manera, en algunas constituciones se pide, únicamente, cumplir el requisito de “poseer suficiente instrucción”.

 

DOMINACIÓN DE EXPERTOS

En la mitad del siglo pasado, o un poco antes, se conoció la teoría de un líder norteamericano que pregonaba exactamente lo mismo: que en los Estados Unidos se debían de formar a los expertos, a quienes siendo los más preparados, podían ocupar los cargos de dirección estatal. Así es como, vamos pues, los mexicanos ricos, con recursos, se fueron a estudiar a los Estados Unidos en universidades de prestigio, obteniendo más y más doctorados en ciencia política, economía, políticas públicas, entre otros.

Y efectivamente, así, por el conocimiento y la técnica, México ha sido gobernado sexenio tras sexenio: a partir del sexenio de Carlos Salinas de Gortari, esencialmente, fue cuando los técnicos se adueñaron del gobierno: técnicos porque no tenían la sensibilidad del político, manejaban, esos sí, teorías y modelos tanto políticos como económicos que aprendieron en las universidades del extranjero: son los que llevaron a México al desastre económico.

 

NO SÉ, PERO SOY HONESTO

Uno de los rasgos del nuevo gobierno, de la 4T, de AMLO pues, es que en determinadas áreas los nombramientos han causado sorpresa y temor. Como es el caso de PEMEX, cuyo director es ingeniero agrónomo. No tiene, pues, el perfil, quizá ni la experiencia ni el conocimiento. En el CONACYT, por ejemplo, causó revuelo que un estudiante de Comunicación recibiera nombramiento como responsable del área de Comunicación Social y también que una diseñadora de moda en una dirección especializada de investigación. AMLO tomó cartas en el asunto.

Significativo lo que sucedió con las entrevistas para nombrar a los miembros, Comisionados, de un órgano autónomo: las entrevistas fueron públicas y fue notorio, demasiado, que carecen de los conocimientos mínimos para estar en el cargo. Uno de ellos, en su defensa exclamó: “No sé, pero soy honesto”. La cuestión, simple, sencilla, es eso suficiente para ser responsable de tomar decisiones claves para un sector de inversiones y acciones claves para el desarrollo económico del país.

 

LA SENADORA QUE VA A INVESTIGAR

En días pasados se hizo viral el caso de la senadora Guadalupe Covarrubias. Profesora, tampiqueña, que participó en un foro de energía. Al ser cuestionada, nos recordó a Cantinflas; no sabía que responder, decía que todo lo que sea bueno para Tamaulipas y al fin reconoció que no conoce los temas del desarrollo energético: “Ahorita me voy a enterar y ahorita voy a investigar bien”. En fin, medio mundo se enteró que no sabe, pero que ya se va a enterar.

Y en las redes sociales, por culpa de la senadora Covarrubias, que no debe haber más legisladores de ese tipo; que no saben, que solo responden a –digamos–, las decisiones de sus líderes, pero que no tienen capacidad para debatir, polemizar, o tan simple, como analizar y reflexionar para tomar una decisión. Quizá, por eso, mucho se repite que son los problemas de la democracia.

 

EL RETO DE AMLO

Críticas van y vienen a la 4T, pero el optimismo de AMLO es contagioso. Por eso, sin la menor duda, creo que el mayor reto del Gobierno federal es, ir poco a poco, confirmando en los hechos que están en lo correcto: que habrá crecimiento económico, que se está combatiendo a la corrupción y, sobre todo, que los resultados puedan ser observados en los bolsillos de los mexicanos, es decir, sentir que efectivamente hay más bienestar social.

 

 

 

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