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La tierra está bajo ataque constantemente. Un rayo de partículas de alta energía nos llega cada día y cada noche desde el Sol, cuyas llamaradas solares y eyecciones de masa coronal son impredecibles pero comunes. En su mayoría, el campo magnético de la Tierra nos protege y muestra una hermosa aurora alrededor de los círculos ártico y antártico, pero tal vez esto no sea suficiente.

En el pasado, una enorme tormenta solar alcanzo nuestro planeta, pero sin incidentes, pero ahora podría destruir la red eléctrica, los sistemas de comunicación y los satélites. ¿Y qué tan comunes son las peligrosas tormentas solares? Pues en realidad los científicos saben muy poco. El más famoso es el “Evento Carrington” de finales de agosto y principios de septiembre de 1859, cuando el astrónomo Richard C. Carrington observó la tormenta geomagnética más poderosa conocida hasta la fecha. Hoy en día, una tormenta de intensidad similar podría tener efectos catastróficos. Tormentas solares en Quebec, Canadá, en 1989, y en Malmö, Suecia, en 2003, provocaron serios problemas en las redes eléctricas. El problema es que los gobiernos no se toman muy en serio este problema, por lo que han dedicado muchos esfuerzos en monitorear la actividad solar.

Pero ahora, un nuevo estudio publicado en la revista científica “Proceedings of the National Academy of Sciences” ha revelado que una poderosa alcanzó la Tierra hace unos 2.600 años, siendo aproximadamente 10 veces más fuerte que cualquier tormenta solar registrada en la historia moderna. Y lo peor de todo es que podría ocurrir en cualquier momento.

Geólogos de la Universidad de Lund en Suecia han descubierto más evidencias de una tormenta solar masiva en el pasado. Usando muestras perforadas de núcleos de hielo de Groenlandia formados durante más de 100.000 años, han detectado evidencia de una tormenta solar muy poderosa que ocurrió en el año 660 antes de Cristo.

“Si esa tormenta solar hubiera ocurrido hoy, podría haber tenido efectos graves en nuestra sociedad de alta tecnología”, dice Raimund Muscheler, profesor de geología en la Universidad de Lund.

EL profesor Muscheler dice que la investigación demuestra que las tormentas solares masivas son raras, pero podría volver a ocurrir en cualquier momento. Muscheler insiste en que somos más vulnerables de lo que pensamos.

“Es por eso que debemos aumentar la protección de la sociedad nuevamente ante las tormentas solares”, dice Muscheler en el estudio. “Nuestra investigación sugiere que los riesgos están actualmente subestimados. Necesitamos estar mejor preparados.”

Según los investigadores que participaron en este estudio, esta gigantesca tormenta solar es el tercer evento masivo de protones solares (SPE), y los otros ocurrieron hace mil 245 y mil 025 años. Después de hacer este descubrimiento, los investigadores revelaron que este tipo de tormentas solares masivas solían golpear la Tierra con más frecuencia de lo que se pensaba. Sin embargo, se necesitan más datos para predecir estimaciones más confiables con respecto a las SPEs.

Los científicos revelaron que una tormenta solar tan potente en la época moderna además de dañar la infraestructura tecnológica, los eventos de protones solares también podrían provocar daños irreparables en la capa de ozono que protege a la tierra de las peligrosas radiaciones ultravioletas. A medida que la capa de ozono se agotase, los seres vivos en el planeta se enfrentarán a efectos realmente catastróficos, pudiendo provocar un evento de extinción masiva. Por no decir que una tormenta solar de este tipo supondrá varios riesgos para la salud de los astronautas que trabajan en la Estación Espacial Internacional (ISS). Los astronautas en la ISS no están protegidos por la atmósfera terrestre y, como resultado, serán más propensos a desarrollar efectos nocivos causados ​​por radiaciones solares peligrosas.

Pero lo que muchos no saben es que el estudio de los geólogos sucesos coincide con la predicción de los analistas de Saxo Bank, quienes el pasado año dijeron que en este año una potente llamarada solar clase X, que son las más potentes, provocará una catástrofe sin precedentes en todo el mundo.

“En 2019, cuando se ponga en marcha el Ciclo Solar 25, la Tierra no tendrá tanta suerte y una tormenta solar golpeará el hemisferio occidental, derribando a la mayoría de los satélites en el lado equivocado de la Tierra en ese momento y desatando un caos incalculable en los GPS, infraestructura de viajes, logística, energía eléctrica y aire”, predijeron los analistas de Saxo Bank.

¿Cómo afectará la tormenta solar a la sociedad?

La verdad es que los científicos son incapaces de predecir los efectos de una tormenta apocalíptica en la actualidad. Pero somos una sociedad depende en gran medida de las comunicaciones de radio y electricidad. Aproximadamente el 80 por ciento de las personas en la Tierra dependen de la electricidad de una forma u otra, lo que haría que una tormenta solar de este tamaño sea globalmente devastadora.

Cuando ocurra, en áreas densamente pobladas, una falta de electricidad podría provocar una multitud de problemas, pero lo más importante será el agua potable. Las plantas de tratamiento de agua, así como los sistemas de comunicación y transporte fallarán, dificultando el transporte de alimentos y suministros médicos. Las agencias gubernamentales y los sistemas bancarios dejarán de funcionar. Estamos hablando del caos absoluto, sin comunicación, sin información, sin seguridad, las grandes ciudades serán una bomba de relojería con una violencia desatada sin precedentes. Entonces, conoceremos el verdadero Apocalipsis en la Tierra.

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