Ponderación en la injuria

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Pérez Ávila.-

Todas las mañanas, muy temprano, en ayunas, el señor presidente Andrés Manuel López Obrador, responde preguntas a modo, en su peculiar “conferencia de prensa”, sosteniendo siempre, con gesto enérgico, que “todo eso se acabó”, así como manifestándose, en tono moderado, sobre su imperativo de “acabar con la corrupción”. En los primeros cien días de su gobierno, se multiplicaron los elogios en las filas de sus afines en los medios, así como también retumbaron los tambores de guerra de quienes, en la televisión, la radio y la prensa, desaprueban sus arengas y sus diatribas contra quienes no están de acuerdo con él.

La pregunta, inspirada en la advertencia napoleónica, ¿Ha deslumbrado López Obrador en los primeros cien días de su gobierno?, hasta ahora no ha tenido una respuesta sensata.

Si el señor Paco Ignacio Taibo II, respetable como literato, se convierte en la resonancia de un estilo de hacer política, yo diría que entonces estamos condenados a recibir epítetos terribles, calificativos groseros, si como se ha visto ya entre algunos excelsos columnistas, le hacemos ver al inteligente lector que, si bien deseamos de todo corazón consiga López Obrador formalizar sus buenos propósitos, esto, en forma alguna nos obliga a aceptarle su extremismo verbal, ante los discrepantes.

Sí los hay. Estamos en México, no en esa Cuba, con ese régimen tan idolatrado por los zurdos trasnochados de la capital. Sí hay quien reza, por que le vaya mal al peje. Pero la mayoría no los apoya.

Es una verdad axiológica porque tiene tinte moral. López Obrador, está apoyado por una mayoría avasalladora, no hablo de las cámaras, siempre tan llenas de pedantería y tan vacías de valores tribunicios brillantes. Hablo de la masa, de la gente, del pueblo, de la sociedad civil.

Un político, con el propósito de trascender, como es el caso de López Obrador, se apoyaría en ese respaldo cívico que pasó de las urnas a lo cotidiano. Es casi una ley inexorable que, quien llega al poder con el aplauso de la gente, pierde un algo de aceptación, apenas da a conocer algunas de sus propuestas de gobierno. No ha sido así con López Obrador, pese a sus desaciertos, como es la cancelación del nuevo aeropuerto internacional de la ciudad de México, en Texcoco, su decisión de cerrar ductos y su medida extrema de retirar toda clase de subsidios, a guarderías infantiles y refugios de mujeres maltratadas. Hay quienes están de acuerdo; pero quienes rechazan determinación tan rigurosa, lo hacen con fundamentos serios, no únicamente con filosofías populistas.

¿Qué le dicen a usted los primeros cien días de gobierno de AMLO? ¿A que no se ha fijado? Ya nadie le dice, ni por equivocación, “peje”.

Volviendo al cien. Es fácil reducir a la síntesis la cuestión absorbente: A usted, ¿lo ha deslumbrado? No sonría. Esto es serio. ¿Sí o no?

Lo obligado es preguntar si, usted se llena con la esperanza de que la Guardia Civil, con la aprobación unánime de los Congresos locales le traiga, ahora sí, la tan anhelada seguridad. Por mi parte, tengo serias dudas, derivadas de una sola observación, siendo soldados y militares, no espero resultados diferentes. Si son los mismos, entonces, todo habrá de seguir igual.

En cuanto a los secuestrados, un sucesos bochornoso que nos exhibe de la peor manera en todo el mundo, es de ironía absoluta la discrepancia entre gobernador y Federación sobre un asunto erizado de interrogantes.

GIRÁNDULA SHERLOCK HOLMIANA: Síguele la pista al dinero.

 

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