El liberalismo en México

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Alicia Caballero Galindo.-

A partir del movimiento independentista en 1810, surgieron dos corrientes ideológicas perfectamente definidas; los liberales, quienes tuvieron un papel relevante en el movimiento de emancipación y los conservadores que pugnaban por mantener la hegemonía de los poderosos sobre las clases económicamente desprotegidas.

 

Los conceptos “LIBERALISMO Y LIBERAL”, surgieron en el siglo XVIII, cuando la burguesía tomó  fuerza en lo político y lo económico, pugnaba por la defensa de sus derechos y la terminación del régimen feudal que se  volvió inoperante con el nuevo matiz que estaba tomando el mundo económico e ideológico de la época. Ya en Francia el 14 de julio de 1789, se realizó un movimiento importante; la toma de La Bastilla, que era una prisión donde el Cardenal Richelieu mantenía privados de la libertad, a un gran número de individuos, cuyo único pecado era el amor a la libertad y diferir de sus pensamientos. Justamente el lema de este movimiento fue “libertad, igualdad y fraternidad.” En La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (Juan J Rousseau), se señalaban como inviolables los principios de igualdad, libertad, fraternidad, así como el derecho a la propiedad. Los hombres por naturaleza nacen libres de ser y de hacer. La influencia del pensamiento medieval, donde prevalecía el escolasticismo generaba grandes conflictos con la naciente corriente de la ilustración, que significaba abrir las puertas al pensamiento, rompiendo el yugo de los dogmas. En Gran Bretaña, surgieron precursores de este movimiento   como Hume y Locke, así como Barsati en Francia.

La religión, siempre ha sido arma de los gobiernos de todo el mundo, para conducir a los pueblos por los caminos que a los intereses políticos de cada nación convenían; el racionalismo y el liberalismo, debilitaban la autoridad de la Iglesia como arma represiva del pensamiento. El individuo libre, en una sociedad moderna, debería convertirse en un ciudadano cuya lealtad primordial sea para sí mismo y la nación; no siempre la lealtad a la nación representa lealtad a su gobierno; ¡ojo!. En México, durante el siglo  XIX, la influencia del movimiento libertario francés, fue paradigma para que en las conciencias liberales se cristalizara el deseo de tener una patria independiente rompiendo la dependencia de España. Con el movimiento independentista, México inicia la marcha hacia su crecimiento ideológico.

José María Morelos y Pavón, en su proyecto de ley Sentimientos de la nación, empezaba a vislumbrar el derecho de cada individuo, sin embargo, hablaba de la religión católica como única en la nación.

Fue  hasta la Constitución de 1857 promulgada a instancias del gran Benemérito de las Américas, Benito Juárez, que se asentara el derecho a la libertad de cada ciudadano, sin distinción de etnias, ni credos políticos o religiosos. También esta joya del liberalismo, decreta la nacionalización de los Bienes del Clero y cancela la participación de éste en cuestiones políticas de la nación; parte de la libertad, es suprimir la autoridad moral de una religión, abriéndose a la pluralidad. De esta manera, los ciudadanos mexicanos, quedaban en libertad de ejercer su derecho ciudadano mediante el voto, para la elección de sus gobernantes sin el cohecho de fuerzas externas y poderosas, así mismo, se reforzaba la libertad a los inicios de la pluralidad política; en esos tiempos sólo existían dos fuerzas: liberales y conservadores. Al inicio del siglo pasado, para ser precisos en 1910, surge el último movimiento armado nacional; la Revolución Mexicana, que como producto arrojó nuevas modificaciones a la Constitución, para incluir la no reelección y el sufragio efectivo de todos los mexicanos, además en los primeros 29 Artículos Constitucionales, de la Carta Magna, donde están contenidas las Garantías Individuales, dentro de las cuales se reafirma la libertad a pertenecer a distintas vertientes políticas.  También se incluyó  el artículo 123 que protege los derechos de los trabajadores. Hasta ese tiempo, la mujer mexicana, era eximida del derecho al voto; fue hasta mediados del siglo XX que México involucra al sexo femenino en las decisiones políticas de la nación.

Es indudable que desde el siglo XVIII que empieza a utilizarse el concepto de LIBERALISMO, las cosas han cambiado y los ciudadanos modernos, como dijera el gran pensador mexicano, Octavio Paz, son considerados ciudadanos universales, por ende, el pensamiento que debe prevalecer en las conciencias  que estructuran el mundo del hoy con proyecciones al mañana,  debiera ser de carácter más universal, más respetuoso y tolerante de la pluralidad de pensamiento. Cada individuo y cada nación deberá ser auténtica y fiel a la ideología que los ha caracterizado. Los partidos políticos, en la actualidad, están evitando el radicalismo y se mantienen prudentemente en el centro salvo algunas excepciones! México requiere al final de cuentas ciudadanos que se comprometan individualmente a escribir la parte que les corresponde de la historia con dignidad, eficiencia, honestidad, autenticidad y plena conciencia del compromiso consigo mismos, sus familias y la patria. La historia del hoy la escribimos nosotros ¡aquí! ¿Cómo lo está haciendo usted?

 

 

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