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De acuerdo a un estudio de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), fingir cualquier tipo de emoción en el entorno laboral repercute en la salud y en la satisfacción de la pareja del trabajador.

En el estudio participaron las universidades de Erasmo de Rotterdam (Países Bajos) y East Anglia (Inglaterra), y fue publicado en ‘Spanish Journal of Psychology’.

La investigación contó con la participación de 800 vivencias laborales de empleados españoles y sus parejas, en donde se evaluó su simulación emocional, misma que consiste en realizar ciertas expresiones sin que su estado emocional interno cambie.

«Fingir emociones en el trabajo es una estrategia frecuente de regulación de las emociones que se utiliza para cumplir con las expectativas de la organización. Esto hace que al llegar a casa también finjan emociones en las interacciones con su pareja, lo que disminuye la satisfacción marital», ha explicado el investigador del departamento de Psicología Social, del Trabajo y Diferencial de la UCM, Alfredo Rodríguez.

Además, los efectos de las simulaciones emocionales «viajan de una persona a otra, probablemente debido al contagio emocional», ha agregado el investigador de la UCM.

El fingir emociones en el trabajo puede atraer síntomas de estrés, depresión, fatiga, problemas al dormir, ansiedad, así como aumento de los niveles de agotamiento emocional, decaimiento físico y psíquico, y disminución del interés en establecer relaciones sociales.

A juicio del experto, si los empleados aprendieran estrategias «más positivas» en el trabajo, basadas en el procesamiento y modificación auténtica de las emociones, podrían usarlas también en casa, lo que aumentaría la calidad de vida de sus familias.

Con Información de: HERALDO

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