Alberto Cortez

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Tito Reséndez Treviño.-

1°- POETA DE LA CANCIÓN.- Esta fue una de sus liras que  pronunció en su último concierto en el Auditorio Nacional el 22 de  noviembre del 2018.

Qué suerte he tenido de nacer, para estrechar la mano de un amigo y poder asistir como testigo al milagro de cada amanecer.

Qué suerte he tenido de nacer, para tener la opción de la balanza, sopesar la derrota y la esperanza con la gloria y el miedo de caer.

Qué suerte he tenido de nacer, para entender que el honesto y el perverso son dueños por igual del universo aunque tengan distinto parecer.

Qué suerte he tenido de nacer, para callar cuando habla el que más sabe, aprender a escuchar, esa es la clave, si se tiene intenciones de saber.

Qué suerte he tenido de nacer, y lo digo sin falsos triunfalismos, la victoria total, la de uno mismo, se concreta en el ser y en el no ser.

Qué suerte he tenido de nacer, para cantarle a la gente y a la rosa y al perro y al amor y a cualquier cosa que pueda el sentimiento recoger.

Qué suerte he tenido de nacer, para tener acceso a la fortuna de ser río en lugar de ser laguna, de ser lluvia en lugar de ver llover.

Qué suerte he tenido de nacer, para comer a conciencia la manzana, sin el miedo ancestral a la sotana ni a la venganza final de Lucifer.

Pero sé, bien que sé… que algún día también me moriré. Si ahora vivo contento con mi suerte, sabe Dios qué pensaré cuando mi muerte, cuál será en la agonía mi balance, no lo sé, nunca estuve en ese trance.

Pero sé, bien que sé… que en mi viaje final escucharé el ambiguo tañer de las campanas saludando mi adiós, y otra mañana y otra voz, como yo, con otro acento, cantará a los cuatro vientos…

Qué suerte he tenido de nacer.

Alberto Cortez, intérprete de temas como ”Cuando un amigo se va”, “En un rincón del alma”, “Callejero”, “Mi árbol y yo”, ”A partir de mañana”, “Te llegará una rosa”, “Castillos en el aire” y “El abuelo”, murió el pasado cuatro de abril, en Madrid.

Nacido en La Pampa, Argentina, su verdadero nombre era José Alberto García Gallo. Cantó con grandes músicos y colegas, entre ellos Facundo Cabral, con quien fuera su gran amigo hizo durante años el show Lo Cortez no quita lo Cabral y luego Cortezías y Cabralidades, además de varios discos homónimos.

Cortez no era un intérprete para bailar y pegar de gritos, aseguraba él mismo, pero sí para emocionarse, por lo que al regresar a México   para ofrecer quizá uno de sus últimos conciertos sinfónicos celebrado el pasado 22 de noviembre del 2018, en el Auditorio Nacional, pareciera que entreviera su final.

“El plan que tengo dijo, es continuar viviendo, no soy niño, tengo una edad que muchas veces invita al retiro, pero no tengo intención de hacerlo, sólo de quitar mi trasero de un avión.

Bien lo señaló: Pero sé, bien que sé… que algún día también me moriré. Si ahora vivo contento con mi suerte, sabe Dios qué pensaré cuando mi muerte, cuál será en la agonía mi balance, no lo sé, nunca estuve en ese trance.

Estamos ciertos que el recuento de su vida, será el reconocimiento de su valía como un gran autor e intérprete de la canción hecha poesía que recorrió el mundo y emocionó multitudes…

Lo mejor para este fin de semana, pero siempre en compañía de su apreciable familia.

 

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