El horario de verano

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Rodolfo A. Echavarría Solís.-

Hace unos días la Unión Europea anunció que revisarían el tema del horario de verano con el fin de suprimirlo en el 2021. Asimismo, el Gobierno brasileño suspendió su aplicación a partir de este año, y en nuestro país se ha retomado el debate para eliminarlo en el 2020.

Los argumentos utilizados para estas propuestas se basan en que ya no representa un ahorro considerable de energía –debido al uso de lámparas más eficientes, por ejemplo– y a los trastornos que causa en la población.

 

ANTECEDENTES

La primera persona que propuso varias medidas para aprovechar más la luz solar durante el verano fue Benjamin Franklin (1706-1790). Nacido en las colonias inglesas en América (hoy Estados Unidos de América), fue científico, escritor, político e inventor. En 1784, mientras se encontraba en Francia, envió una carta al diario Le Journal, de París, en la que propone ciertas acciones al respecto.

Entre las medidas que proponía, destacaba la de hacer replicar las campanas al amanecer para que todo el mundo se despertara a la misma hora. Aunque sus ideas no fueron tomadas en serio, con el tiempo se retomaron.

La siguiente propuesta vino de William Willett (1856-1915), un constructor inglés, aficionado a las carreras de caballos y al golf. Una mañana de verano, mientras paseaba antes de desayunar, pensó en cuántas personas estaban todavía dormidas durante las mejores horas del día. Además, le molestaba terminar sus partidas vespertinas de golf debido a la falta de luz solar.

En 1907 presentó por primera vez su propuesta de adelantar una hora el reloj durante el verano en Inglaterra. A partir de ese año, dedicó la mayor parte de su tiempo y su fortuna a conseguir que su idea fuera aceptada en la Cámara de los Comunes. Su propuesta no se basaba sólo en aspectos económicos, sino también en que la gente aprovechara el tiempo extra en pasear, practicar un deporte o convivir con la familia.

La propuesta de Willett tuvo el apoyo de varios políticos, entre ellos Winston Churchill, pero no fue aprobada –en ninguno de sus cinco intentos–. La prestigiada revista científica Nature publicó un editorial que decía: “La idea es impropia de la dignidad de una gran nación y haría de nosotros el hazmerreír de las gentes ilustradas del mundo”.

El paso definitivo se dio en Alemania durante la Primera Guerra Mundial. El káiser Guillermo II decretó el horario de verano el seis de abril de 1916. Se implementó como una medida de guerra por razones de tipo energético. El carbón servía para transportar a las tropas e iluminar las fábricas, y se estaba convirtiendo en un material muy caro. El horario de verano inició el 30 de abril de 1916, al adelantar los relojes una hora a las 11:00 p.m.

Los aliados de los alemanes pronto siguieron su ejemplo, e incluso, los países enemigos –Inglaterra, entre ellos–. Estados Unidos lo adoptó también cuando entró a la guerra. Con el fin de la contienda, el nuevo horario se abandonó (excepto en Inglaterra), hasta el inicio de la Segunda Guerra Mundial. La crisis del petróleo de los años setenta reactivó la implementación de horario de verano en varios países por la misma razón: tener un menor consumo de energía.

 

EN QUÉ CONSISTE

La idea es simple, en el verano amanece más temprano, por lo tanto, se puede adelantar una hora el reloj para aprovechar la luz de sol desde el primer momento. Además, al oscurecer más tarde se permiten las actividades de esparcimiento. Es necesario anotar que la propuesta de un horario diferente en el verano surgió en países más alejados del ecuador que el nuestro, en donde la diferencia de horas de luz en el verano y el invierno es muy notoria.

En nuestro país el horario de verano se estableció en 1996 (aunque en los años ochenta se implementó en los estados del norte). Inicia el primer domingo de abril y termina el último domingo de octubre. Hay que comentar que los estados de Sonora y Quintana Roo no cambian su hora, y que los municipios fronterizos con los Estados Unidos modifican su horario en las mismas fechas que ese país.

 

AHORRO

El propósito es ahorrar en el consumo de energía eléctrica de la iluminación. El Departamento de Energía de los Estados Unidos ha encontrado que el horario de verano trae un ahorro del 0.5 por ciento. En Europa varios países han llegado a la conclusión de que sí conlleva un ahorro, pero sin cuantificarlo.

En México la Secretaría de Energía reportó en el 2015 que el horario de verano trajo un ahorro igual a 1,040 GigaWatts-hora, equivalente al 0.36 por ciento del consumo nacional y al consumo de seiscientas mil casas. Otro punto importante es que, con este ahorro, se evitó la emisión a la atmósfera de 466 mil toneladas de dióxido de carbono.

 

CUESTIONAMIENTO

El horario de verano ha sido una media muy controvertida desde sus inicios. Es principio, debe aplicarse en países ubicados en latitudes alejadas del ecuador, donde el número de horas de luz solar aumenta considerablemente en verano. En un principio se propuso para disminuir el consumo de energía eléctrica por la iluminación, pero con el desarrollo de las lámparas ahorradoras de energía, este dato tiene menos impacto.

Por otra parte, se dice que el ahorro en iluminación se pierde con el consumo extra en aire acondicionado o calefacción, dependiendo del país (además de las luces que deben encenderse por la mañana en escuelas y centros de trabajo). Existen diversos estudios en los que se muestra que no existe tal ahorro de energía, e incluso, en algunos lugares aumenta. Entre los puntos a favor que expresan algunos análisis se encuentra el tema económico, ya que al tener horas extra de luz, la gente sale más a pasear y divertirse, ocasionado una derrama económica en el verano.

Algunas investigaciones han tratado de encontrar una relación entre el cambio de horario y los accidentes de tráfico; además, se ha observado un aumento en el número y la gravedad de los accidentes laborales en los días posteriores al cambio. Una investigación sueca en el 2008 mostró un aumento del cinco por ciento de ataques al corazón en los tres días posteriores al inicio del horario de verano (aunque no encontró las causas).

En el aspecto biológico, el cambio de horario trae afectaciones similares al llamado “jet lag” que se produce cuando se viaja de una zona horaria a otra. Respecto al sueño –ya muy deteriorado en nuestros tiempos–, se dice que se ve afectado, aunque la verdad, no tanto como lo hacen el uso de aparatos electrónicos antes de dormir. Un punto importante es que, aunque se tiene más luz natural por la tardes, en las mañanas muchas personas, en especial los jóvenes estudiantes, deben trasladarse a oscuras a los centros de trabajo o a las escuelas.

 

CONCLUSIÓN

Aunque se ha demostrado un ahorro en el consumo de energía eléctrica, el horario de verano continúa siendo un tema controvertido. En estos tiempos de globalización resulta casi imposible pensar que un país pudiera eliminarlo de forma unilateral. Sin embargo, como lo comentamos al inicio, es muy probable que se cancele en varias naciones dentro de poco –aunque habrá que esperar la postura de los Estados Unidos, nuestro principal socio comercial–.

Antes de finalizar es justo comentar que, al final, Inglaterra le dio el reconocimiento que merecía a William Willet. Su idea fue implementada un año después de su muerte. En el monumento a su memoria se encuentra –lógicamente– un reloj de sol.

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