Fidelidad

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Alicia Caballero Galindo.-

El término fidelidad, es totalmente relativo, porque depende del punto de vista que se dimensione. Los individuos, habrán de guardar sobre todas las cosas fidelidad a su propio pensamiento para ser respetables, y respetarse profundamente.

Fidelidad deriva de la palabra en latín, fidelitas que significa servir a un Dios. Es una característica de quien es leal, en quien se puede confiar y creer, porque es honesto y respetable. En su nivel más abstracto implica una conexión verdadera con una fuente o fuentes.  Etimológicamente proviene del latín “fidēlis” fiel y del sufijo abstracto “idad” que indica cualidad de, en forma completa se dice “fidelĭtas”.

El término es aplicado también fuera del orden teológico; firmeza y constancia en los afectos, ideas, obligaciones, y en el cumplimiento de los compromisos establecidos. Es también considerada como la convicción de un grupo, al realizar ciertas acciones sin importar las consecuencias. Recordemos cuántos cristianos fueron sacrificados en Roma a causa de la fidelidad a sus convicciones, en tiempos modernos, la fidelidad a un líder político ha costado vidas y dinero a muchos países, Hitler fue un líder maligno que logró conquistar la fidelidad de sus seguidores, al grado de borrarles literalmente el respeto a la vida de sus semejantes, haciéndolos pensar que era “bueno” el exterminio sistemático de una etnia. En nuestros días, vemos en Medio Oriente y en algunos países de Oriente y África, las acciones de distintos grupos radicales, que por fidelidad a sus creencias religiosas y políticas, constantemente se atacan cobrando la vida de seres inocentes en luchas fraticidas.

Hablamos de la relatividad del término, porque si se ven estas acciones desde un punto de vista externo e imparcial, a todas luces, estos grupos, han perdido el sentido de fidelidad con su especie y se tornan en depredadores, causando daños y siendo infieles con su instinto natural. El fanatismo religioso y político, se convierte en una lacra que nubla el intelecto, generando la infidelidad de la raza humana con su propia especie.

Si nos vamos a la esfera personal, las cosas también se complican; veamos un caso:

La señorita xxx contrae matrimonio con el joven zzz; adquieren ambos el compromiso de ser fieles, una vez realizado el contrato matrimonial civil y otro religioso, después de varios años de matrimonio y procrear hijos se da cuenta uno de ellos, que ama a otra persona y… sobreviene el conflicto; legal y religiosamente, están comprometidos con una vida familiar, ¿debe ser fiel a sus principios religiosos y morales para salvaguardar el equilibrio familiar, a costa de sus sentimientos? En ese caso, será infiel a sus sentimientos porque desea hacer una cosa y se ve comprometido a mantener una situación que íntimamente no desea… la disyunción se puede presentar en cualquiera de los cónyuges. Ser fiel a sus sentimientos naturales y darle un giro total a su vida o ser fiel a sus compromisos morales,  religiosos y civiles sacrificando sus sentimientos.

Vivir en sociedad es complicado, porque el individuo se “encadena” voluntariamente a ciertas formas de vida, si secretamente se desea otra cosa, crea en los individuos situaciones conflictivas.

En cuanto a la ideología religiosa, se da el caso que dos personas de distintos grupos, que se enamoran y son fieles a sus creencias, pero, si desean unirse, casi siempre, uno de ellos renuncia a su grupo para integrarse a otro. La fidelidad es, en este caso con la persona que compartirá su vida.

En la vida política, y más en la actualidad, se da ese cambio de camino político por “conveniencia” laboral, ¿dónde queda el concepto de fidelidad?

La fidelidad está íntimamente ligada a las convicciones personales; un individuo seguro de sí mismo y convencido de su ideario personal, salta sobre cualquier imposición o conveniencia, para conservar una personalidad y una forma de pensamiento incorruptible; se dará inteligencia para sortear con diplomacia los obstáculos del camino y callará oportunamente su pensamiento, pero guardará fidelidad consigo mismo.

La autoestima y el respeto a los pensamientos propios, son sin duda, las principales características de los grandes líderes mundiales, recordemos a Nelson Mandela; un ejemplo a seguir, tras 27 años de encarcelamiento, se mantuvo fiel a sus principios, sin odios ni rencores y un grado increíble de inteligencia y claridad de pensamiento.

La fidelidad a sí mismo es una cualidad difícil de alcanzar, porque las sociedades modernas atan a los individuos con sutiles cadenas a situaciones que castran la libertad de acción, acorde a convicciones propias.

Es necesario enseñar a las nuevas generaciones a forjar su carácter, en base a su libre forma de pensamiento, y ser fieles a sus convicciones en su diario actuar. Deben aprender a perseguir sus sueños con los pies en la tierra y luchando con honestidad para alcanzar sus objetivos. Vencer los obstáculos que se interponen en su camino y defender su integridad con razones, educación y respeto a los demás.

La fidelidad al propio SER y la autoestima, son fundamentales para la formación de un carácter capaz de luchar honestamente por sus metas hasta alcanzarlas.

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