Crónica de una demanda por daño moral, filtrada inmoralmente, y mis disculpas para Yalheel

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Fernando Acuña Piñeiro.-

El viernes cinco de abril, por la tarde, cuando me disponía a hacer ejercicio, sonó el celular. Era una llamada de una compañera periodista que me informaba que tenía una demanda por la vía civil, y por daño moral de la Presidenta del PRI Estatal, Yalheel Abdala Carmona. Suspendí mis tareas de ese momento. Algo había ocurrido, de lo cual, yo como acusado, era el último en enterarme.

Le llamé a un conocido columnista tamaulipeco, y le pregunté sobre el tema. Me dijo que la citada demanda ya estaba circulando profusamente en las redes. Me llegó a decir que le extrañaba que yo no la tuviera en mis manos. Le dije que en primer lugar, apenas un par de minutos antes, que me habían informado sobre el asunto. Y era verdad, porque, hasta hoy, miércoles diez de abril, no he recibido en mi domicilio, ninguna demanda de esta naturaleza.

Pero la demanda existe. Alguien la filtró a las redes, de una manera dolosa y perversa, lo cual constituye un acto de inmoralidad, igual o más grave de lo que se me acusa, en la medida que viola la secrecía de un acto jurídico, y buscaron enrarecer las cosas, con fines inconfesables.

La gente del PRI estatal, me dice que ellos no fueron. Y yo les creo. Respeto su palabra, porque confío en que ambas partes estamos actuando de buena fe.

En lo que a mí corresponde, y dentro de este mismo espíritu de transparencia y honestidad quiero expresar en este alegato ante la opinión pública de mi estado y de mi país, que, con el respeto personal que me merece la señora Presidenta del PRI en Tamaulipas, nada de lo que se dice en la columna cuyo título es: “Ni las moscas se le pararon al PRI, en su cumpleaños”, contiene elementos que busquen dañar moralmente a la ciudadana Yalheel Abdala Carmona.

En dicha columna, un servidor formula una crítica hacia la Presidencia del PRI estatal, y hacia su titular, fundamentalmente en dos temas: el primero que tiene que ver con el papel opositor de ese partido, que en mi opinión le ha quedado a deber a la ciudadanía. Y el segundo punto, es la asignación de la diputación plurinominal.

Esos dos ángulos del comentario, son elementos recurrentes, nada nuevo en materia de opinión pública, y muchos colegas periodistas los han abordado por igual. Alguien se preguntará, ¿y entonces cual es el problema? Lo explico:

Me dicen, quienes han platicado conmigo, avalados desde luego por la ciudadana Presidenta del PRI estatal Yalheel Abdalá que lo que a ella le molestó mucho, digamos que le hirió en lo personal, le lastimó, fueron dos metáforas mías, producto de mi estilo personal de redactar. Fueron solo dos líneas las que produjeron, todo esto que se ha desencadenado ahora. No las voy a mencionar aquí, para ya no abonar al desencuentro, y porque, todo aquel que esté enterado del tema, sabe a qué me refiero.

Es por esto que, en cumplimiento de un reciente acuerdo donde un servidor se comprometió a publicar un escrito, y los demandantes se comprometen a retirar la demanda ante los tribunales, que hoy estoy ofreciendo, de una manera digna y caballerosa, una disculpa pública a la ciudadana Presidenta del PRI estatal, Yalheel Abdalá Carmona.

Si alguna incomodidad o afectación de índole personal, le originé a Yalheel Abdala, de la manera más honesta y transparente, le ofrezco disculpas, por la interpretación que haya hecho de mi colaboración editorial. Dado que su demanda, está manejada en términos de individualidad y de género, le expreso mi absoluto respeto a su integridad emocional como mujer. Como un ciudadano digno y sin mancha, le tiendo la mano, en señal de buena fe.

Espero que esto sea un elemento suficiente, como para que ella, ordene las medidas conducentes, encaminadas a retirar la demanda, pues ese fue el acuerdo.

Pero antes de concluir, quiero puntualizar lo siguiente. Espero que este desagradable capítulo por el cual yo estoy atravesando, y en el cual he contado con la generosa solidaridad del gremio como acusado por daño moral, no vaya a servir, para que en lo sucesivo, otros comunicadores vayan a ser objeto de posteriores denuncias similares, por el hecho de formular críticas hacia algún partido político, o hacia el ejercicio del poder, en todos sus ámbitos y niveles.

La clase política del país, y en lo específico de nuestro estado, debe de entender, que los periodistas somos necesarios, para fortalecer la democracia. Y que, muchas veces, tal vez, no utilicemos las palabras adecuadas, y lleguemos a herir susceptibilidades, pero en lo fundamental, lo que buscamos es coadyuvar a la solución de los complejos problemas políticos y sociales, que ahora padecemos. Y lo cual constituye la verdadera problemática. Pues en ello está en juego el bienestar  de las familias tamaulipecas.

Y en esa tarea, creo que coincidimos todos.

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