Un camino de luz

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José del Carmen Perales Rodríguez.-

Para los 30 alumnos de la escuela de invidentes Camino de Luz, entre los que están niños, jóvenes y adultos mayores, ésta ha sido precisamente eso, una senda iluminada por la que han estado avanzando en su integración a la sociedad, algunos de ellos incluso han encontrado una segunda oportunidad después de una primera etapa productiva, tras la cual por problemas de salud perdieron la vista.

La institución, que depende del Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) Tamaulipas, es sin duda un baluarte para quienes buscan un lugar para aprender y desarrollar nuevas habilidades, pero sobre todo, demostrarse a sí mismos de lo que son capaces echando abajo las barreras que pudieran presentarse.

De sus talleres de capacitación de tejido y manualidades, de aprendizaje de lenguaje Braille, de computación, movilidad, jarciería y hasta música, incluso de este último han surgido alumnos que han mostrado su talento en competencias a nivel local, estatal e incluso nacional, algunos de los cuales ya obtienen recursos por sus presentaciones.

Al frente de esta escuela está Daniela Amairany Galván Mata, quien funge como administradora y a la que distingue su empatía con sus alumnos pero sobre todo con el personal que está a cargo de cada área, quien destaca en todo momento la disposición que tienen para coadyuvar a mantenerse como una institución reconocida por los logros que alcanzan quienes en ella estudian.

‘NUESTRO SERVICIO ES GRATUITO’

 

Para Daniela Amairany Galván Mata, administradora de la escuela, el trabajo que realizan con los 30 alumnos invidentes y débiles visuales no sólo contribuye a agilizar su integración y desarrollo personal en la sociedad, sino también les permite recuperar el sentido de ser útiles y mejorar su calidad de vida.

“En Camino de Luz la instrucción de la presidenta del DIF Tamaulipas, señora Mariana Gómez de García es apoyar a los alumnos a través de la capacitación en talleres laborales, a través de los cuales se generan ingresos que benefician a los propios alumnos.

“También les damos de manera gratuita los servicios de transporte, alimentos y se les enseña Braille, cómputo, arte, terapia física, música y manualidades, para poder ingresar se cubren algunos requisitos como tener discapacidad o debilidad visual, edad de cinco años en adelante y ser autosuficientes”, expuso.

Mencionó que entre los alumnos hay quienes cuentan con profesiones como ingeniería, arquitectura, leyes, así como algunos que acuden a escuelas regulares de primaria y preparatoria.

“Tenemos un conjunto musical que ha participado en concursos  a nivel estatal y se han traído los primeros lugares, es también un medio de ingresos económicos para sus familias ya que hacen presentaciones privadas, en general nuestros alumnos están integrándose a la sociedad, aunque algunos ya lo han hecho de forma destacada”.

 

PRMERO ALUMNA, AHORA MAESTRA

 

María Luisa Ramírez Mireles, quien cuenta con una licenciatura en computación administrativa, lleva alrededor de 18 años en Camino de Luz a donde ingresó como alumna de Braille en 2001 y también se integró a algunos otros de los talleres que allí se imparten, sin embargo un año después se integró como auxiliar en la clase de cómputo.

“Posteriormente me fue asignado el cargo de docente de Braille tras fallecer el titular en donde permanezco hasta la fecha, en esta área contamos con todo lo necesario para impartir este lenguaje, tenemos libros, máquinas de escribir especiales y las herramientas para que los alumnos aprendan a escribir, hay quienes incluso se les realiza un dictado diario”,  comenta.

Lo anterior en una pausa que hizo María Luisa mientras dictaba algunas palabras a su alumno José Alfredo Grimaldo Gallegos, quien también comenta sobre las dificultades que ha encontrado en los recorridos que ha realizado por la Ciudad, tanto en lo que se refiere a la movilidad como en los letreros adecuados a sus capacidades.

“Desde hace 15 años he tomado clases de Braille que me ha permitido aprender a leer pero también a escribir, tengo libros en mi casa aparte de los que nos prestan aquí”, refiere Grimaldo Gallegos.

De los problemas que ha encontrado en recorridos por la Ciudad, menciona que hace falta más información en Braille y recuerda que antaño se pusieron letreros en este lenguaje.

“Recuerdo que en Palacio Federal se colocaron estos letreros para realizar un recorrido por cada piso, pero hace falta más cultura entre la sociedad, que conozcan sobre nuestra discapacidad porque siguen atravesándose a nuestro paso y en general aumentan las barreras”, expone.

 

TEJEN SU MEJORÍA ECONÓMICA

 

En el salón de tejido están Perla, Paco, los mismos José Alfredo y María Luisa, así como otros cuatro alumnos, sentados y con sus proyectos en las manos, elaboran bolsas de distintos tamaños y estilos, así como gorros elaborados con materiales tanto naturales como sintéticos, los cuales son comercializados no sólo en tiendas filiales del DIF Tamaulipas, sino también en ferias y exposiciones municipales, estatales, aunque también se comenta que han llegado a otros países.

La maestra Angélica María Alvarado es quizá la más nueva en la escuela, sin embargo también el taller que está a su cargo también lo es, pues imparte clases de tejido crochet o gancho, con dos agujas y con aguja tunecina, esta última la más reciente que ha surgido en este tipo de manualidades y cuyos productos actualmente ocupan un lugar importante en el mercado de bolsas para uso femenino.

“Tengo ocho meses en la escuela y son los mismos que llevo con este reto de enseñar a los alumnos a tejer, pero afortunadamente he encontrado mucha disposición pero sobre todo habilidad para realizar cada puntada, eso lo podemos ver en las bolsas que están en exhibición y desde luego a la venta, antes sólo se realizaba tejido de macramé pero ahora los alumnos han adquirido una nueva técnica”, comentó. (CONTINUARÁ)

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