La mala comunicación de los candidatos

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Mauricio Zapata.-

En una campaña política es fundamental la comunicación que haya entre los candidatos y la ciudadanía, a fin de que unos les comuniquen a los otros quiénes son y qué desean hacer.

Para la ciudadanía es importante saber qué ofrece ese aspirante para saber si le conviene o no votar por él.

Por eso, en cada equipo debe haber un conjunto que pueda establecer esa comunicación. No basta que el candidato salga a hacer campaña a algún lugar determinado y dirija un discurso si no tiene un buen equipo que haga llegar el mensaje al resto de los electores.

Vaya, me parece que es el “abc” de cualquier campaña, y más si esa campaña busca tener los votos de la población.

Pues parece que la mayoría de los candidatos no tiene claro ese precepto. Una de dos, o tiene a improvisados, o bien, los que están no le entienden a ese asunto.

Y es que una parte importante de este esquema de comunicación es la información diaria que emitan, es decir, los boletines de prensa que se generen todos los días.

Urge que capaciten a estos generadores de información, que lo único que informan son cosas banales, que para nada te llaman a votar por su jefe: el candidato.

En sus comunicados sólo te describen lo que el aspirante hizo en el día, pero no te informan sobre qué ofrece, sobre qué mensaje trae, sobre qué propuestas planteó o sobre qué le pide la gente a la que visita.

No te dejan claro qué es lo que quiere su candidato. Muchos de sus boletines ni siquiera te informan algo.

Y no hablo de algún candidato o partido en especial. Hablo en general, porque la mayoría están igual.

Una cosa es dejar bien parado al político y establecer que la gente lo quiere, y otra cosa muy diferente, emitir un informe como si fuera un diario personal que no te lleva a nada.

Para empezar, con sus encabezados te provocan un coma diabético. Ahí les van algunos ejemplos:

“Tamaulipas ya decidió…”; “La colonia Fulana le dará el triunfo a Sutano”; “Ganaremos: Perengano”; “Seré un incansable gestor…” y cursilerías de ese tipo que no te llaman a seguir leyendo el boletín.

Al ver el cuerpo de la nota, queda uno peor. Y es que te describen lo que hizo el candidato, pero no te dan un mensaje claro de lo que quiere o de las propuestas que le lanzó a cierto sector.

Te dicen que saludó, que caminó, que sudó, que se subió a una bici, que le ayudó a un albañil a cargar la carretilla, que compró un raspado, que tomó agua, que no tomó agua, que le abrieron sus puertas, que la ciudadanía se comprometió a votar por él o ella y un montón de frases muy generalizadas, trilladas y mal usadas.

En ninguno se ve una propuesta clara; en ninguno de esos comunicados puede uno establecer si conviene o no votar por tal o cual candidato. En ninguno vemos qué le pidió la ciudadanía y qué le respondió el político.

A eso agréguele que los comunicados están pésimamente redactados, que carecen de una sintaxis periodística. Que no emplean un ritmo para atraer al lector; que no cuentan con lo más elemental para hacer de ese texto una nota periodística para ese género. A veces uno no sabe si es un boletín, una crónica, una editorial, una tarjeta informativa, un reportaje, una biografía o todo junto.

Además, los envían sin la revisión de un experto, ya que muchos de ellos cuentan con errores ortográficos elementales y hasta con errores de dedo que dan la percepción de que los mandan sin leerlos antes.

En fin, si los candidatos no atienden este aspecto fundamental para que haya una verdadera comunicación entre ellos y los potenciales electores, lo único que veremos es un marcado abstencionismo.

Y eso no es de esta campaña, ese problema lo vienen arrastrando de unos diez años a la fecha.

Caray, qué les cuesta hacer bien las cosas.

EN CINCO PALABRAS: Y luego hasta se ofenden.

PUNTO FINAL.- “Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas”: Mario Benedetti.

Twitter: @Mauri_Zapata

 

 

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