Vacuas escaramuzas electorales

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Pérez Ávila.-

Hasta ahora, al menos en mi bastión fronterizo, no se ha parado ningún académico universitario, para llamarle la atención a los y las aspirantes a Licurgos en el ámbito legislativo tamaulipeco, sobre su repetida aberración gramatical, en torno al uso, equivocado, de dos términos: prometer y comprometerse.

Resulta que los zafios de todos los partidos y colores, creen ser tlatoanis de la responsabilidad cívica y, al mismo tiempo, enemigos irreductibles de la falsedad, cuando afirman, muy orondos, ellas y ellos: “Yo no prometo…Yo me comprometo”.

Alguien de la UAT. De alguno de esos reductos del culteranismo tamaulipeco. Un pulido docente con timbres cervantinos. Tiene la Universidad, entre sus catedráticos de méritos respetables, a quienes se distinguen por el buen manejo del idioma que mejor entiende el Buen Dios. Uno de ellos, cualquiera, ¡el que sea!, debe aceptar la responsabilidad de ilustrar a quienes se desviven por ser nuestros representantes en la cámara:

Prometer y comprometerse, es lo mismo.

Prometer, en latín, “promittere”, simplemente significa “comprometerse a hacer o dar”.

Prometer, es jurar. Es hacerle ver a una persona, o en el caso del o la aspirante, a un colectivo, que va a cumplir, que se va a sujetar a lo que está prometiendo.

Hasta hay, en ésta campaña tan carente de brillo, quienes nos aseguran, “El PAN no promete…el PAN se compromete”. Lo mismo acaece con el resto de los partidos, sea MORENA, PRI, VERDE, PRD, todos son lo mismo en su manejo equivocado de PROMESA Y COMPROMISO.

Más aún, inteligente lector, yo apostaría a que ninguno, del grupo formado por los postulantes, sabe que compromiso es también confusión, enredo, problema, embarazo, dificultad.

No les pasa por la cabeza a ellas, que si ofrecen compromiso, están ofreciendo dificultades. Ellos están peor, ignoran que compromiso es confiarle a un tercero, la solución a sus diferencias. El tan traído y llevado, tan citado, el tan llamado, “tercero en discordia”.

“Un mal compromiso es preferible a un buen pleito”.

Le pongo un ejemplo, para iluminar el tema del cual me ocupo: En Madrid, los cuatro principales candidatos a la Presidencia, sostuvieron un debate en el que se lanzaron ataques y RESALTARON SUS PROMESAS DE CAMPAÑA.

Ninguno de ellos se resbaló con el buen manejo de su estrategia, para persuadir a su favor al electorado.

Le ofrezco otro paradigma, manejado en la prensa yanqui: La terquedad de Trump, sobre el muro en la frontera con nuestro país, tiene como objetivo principal, cumplir con sus promesas de campaña.

Cuando el novio le propone matrimonio a la novia, le está haciendo una promesa seria, casi siempre con emoción y vehemencia. Prometer es sinónimo de proponer. ¿Es factible que el novio no cumpla? Por supuesto que sí, pero usted sabe muy bien que “éso”, es realmente insólito.

Por todo cuanto le he venido afirmando, me resulta hasta pleonástico, insistir en la intervención de un docto catedrático.

Cualquier cancelario, daría luces en el tema, sin más dificultad que, hacer entrar en razón, a quienes no admiten estar equivocados.

GIRÁNDULA AXIOMÁTICA: “El prometer no empobrece. El dar, es lo que aniquila”.

 

 

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