¿Qué has hecho con tu libertad?

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Alicia Caballero Galindo.-

El saber humano ha sido capaz de conquistar todo el planeta, salir de él y explorar de cerca al universo, pero ¿Qué hemos hecho con la libertad que otorga el “saber”?

 

La libertad es un tema por demás controvertido y subjetivo; se ha analizado hasta la saciedad los alcances y límites de este Don, otorgado por Dios y que pocos comprenden. Hay dos situaciones complicadas; hablar de libertad individual en una sociedad gregaria sujeta a normas políticas, morales, teológicas, de usos y costumbres… sin contar la mística familiar que reina en cada hogar es complicado, debido al choque de libertad individual y la necesidad de vivir en sociedad, respetando a los demás. En su libro El miedo a la libertad, Erich Fromm puntualiza en la página dos: “El ser humano como un sujeto que trabaja y que está determinado por su situación de clase y, como un sujeto de deseo, debe reprimir el principio del placer por la exigencia del principio de realidad. (La vida en sociedad).” En otro fragmento de esa misma página y sustentado en la experiencia del autor, en un país capitalista como Estados Unidos lo conduce a plantearse con mucho énfasis la categoría de alienación que estará presente en varias de sus obras. “El sujeto debe liberarse de las formas alienadas propias de la sociedad de consumo que centran su existencia en el tener y no en el ser. Es así que hablará del hombre nuevo como aquel que puede vivir en la esencia de su humanismo dejando la apropiación de los objetos en un segundo plano.”  Algo difícil de lograr en una sociedad consumista. Recordemos que la formación de Fromm estuvo fuertemente arraigada al pensamiento marxista y el psicoanálisis.

Las sociedades contemporáneas defienden a capa y espada la libertad de pensamiento, de sexualidad, de religión, feminismo, etc. Algunas de estas libertades, choca frecuentemente provoca conflictos con algunos miembros de la familia, los más vulnerables, los niños; los padres tienen derecho a su desenvolvimiento personal, sin embargo, se requiere de gran capacidad organizativa y sensibilidad, para que no vulnere el derecho de los hijos a la atención de sus padres en el proceso de su formación. Es una maraña complicada.

Por otra parte, en esta era de  tecnología y saltos grandes por los avances científicos, la vida se vive a ritmos acelerados la humanidad se siente cada vez más libre y poderosa, pero por desgracia, ese avance meteórico, rompe el equilibrio del hábitat, porque la humanidad ha llegado a sentirse dueña del planeta y no parte de un delicado equilibrio que se ha roto en aras de la libertad. Manejo de la concepción in vitro, viajes espaciales, el consumismo llevado al extremo… es una era de “todo desechable, hasta las parejas. Decía un pequeño a su abuela:

* ¡Cómo le hiciste para vivir tantos años casada con el abuelo?

La abuela le responde:

* En mis tiempos, si un vestido se rompía, lo cocíamos y lo seguíamos usando, los zapatos rotos, se reparaban y se seguían usando, ahora, ¡todo es desechable!

Ciertamente, al grado que estamos llenando el planeta de basura; contaminando mares, ríos y …hasta al espacio se mandan deshechos. Una verdadera inconciencia

Se dice que en la medida que la humanidad avanza se vuelve más libre, sin embargo, la civilización trae consigo “esclavitudes”. Ubiquémonos en una isla alejada de la civilización; sus habitantes sólo requieren cobijo, comida y protección; con cubrir estas tres necesidades básicas encuentran la felicidad sin más ataduras. En una gran ciudad, se requiere, dinero para adquirir satisfactores que, cada vez son más sofisticados, enseres domésticos, aparatos electrónicos de todo tipo, Internet, ropa de moda, transporte que va desde el metro hasta automóviles de súper lujo… la lista sería interminable, sin olvidar los celulares que se han vuelto una “necesidad” para comunicarse y almacenar información de todo tipo. Existen en la actualidad marcas que se convierten en signos de poder con un alto valor comercial. Las familias, hacen números y se endeudan para adquirir el mejor de estos aparatos. En período vacacional “hay qué salir a alguna parte” las tarjetas de crédito vuelan como palomas en el cielo de las finanzas para empobrecer a unos y enriquecer a otros, quienes se endeudan, se amparan en un adagio muy mexicano “pero ¿quién me quita lo bailado?”

El filósofo y sociólogo Chomsky nos dice a cerca de la libertad: “Si asumes que no existe esperanza, entonces garantizas que no habrá esperanza. Si asumes que existe un instinto hacia la libertad, entonces existen oportunidades de cambiar las cosas.” “El verdadero problema del mundo es cómo impedir que salte por los aires.”  “El optimismo es una estrategia para hacer un futuro mejor. Porque a menos que usted crea que el futuro puede ser mejor, es poco probable que se dé un paso adelante y asumir la responsabilidad de lo que tenemos ahora.”

Queda entonces la pregunta: ¿el progreso genera libertad o esclaviza?.

Les comparto un poema de mi primer libro  “Poesía y Pensamiento” vol. I

 

¿QUÉ HAS HECHO CON TU LIBERTAD?

Y Dios hizo al hombre libre

con intelecto, conciencia y esperanza,

lo elevó orgulloso hasta el cúspide

forjó su entorno, su mañana.

Entre sus manos, cual brillante artífice

ha moldeado su mundo, cera blanda,

llegando a todos los confines,

al desierto, la selva, la montaña,

a los mares y a los cielos con paso firme,

ya nada detiene su marcha.

Pero envuelto en tal vorágine

no mira de su hábitat la entraña,

no ve como su prójimo vive,

no quiere ver como todo se acaba

pronto no habrá donde un ave anide,

morirá exhausta la sabana

donde aún pasta el antílope.

La pureza de los mares se profana,

la existencia lentamente se extingue…..

¿Qué has hecho con tu libertad sagrada?

El fuerte al débil oprime

y de su poder hace gala,

con la ciencia, a la naturaleza inhibe

haciendo de la vida una farsa,

¿Qué has hecho con tu libertad fallida

que ni la misma atmósfera escapa

a ese afán que todo destruye?

Emulando al Creador pretende que dirige

la naturaleza de esta tierra tan vejada.

Su gran soberbia, cegadora impide

ver que su libertad se acaba.

¡Qué ironía que el hombre mismo termine

con esta gracia por el cielo otorgada!

y pretende que en el futuro conquiste

otros mundos para repetir la hazaña.

En los corazones la esperanza vive

de reivindicar tanta desgracia,

de que llegue el día en que termine

la inconciencia que al planeta mata.

¿Qué has hecho con tu libertad perdida?

 

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