Guadalupe Acosta Villarreal

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Rodolfo A. Echavarría Solís.-

INFANCIA

Guadalupe Acosta Villarreal nació en el Ejido Guadalupe Victoria, municipio de Aldama, Tamaulipas el 12 de diciembre de 1955. El sexto de los catorce hijos del matrimonio formado por Silvino Acosta y Luisa Villarreal. Creció en un ambiente rural bajo la influencia de sus padres y abuelos, quienes le inculcaron los valores familiares, así como la importancia del trabajo para ayudar al funcionamiento de la casa familiar.

La costumbre de pequeño fue que diariamente debía ir, junto con sus hermanos, a saludar a los abuelos; esto no le agradaba demasiado, ya que después del saludo había trabajo para todos, como transportar basura orgánica de la cantidad de árboles y plantas de ornato. Sin embargo, recuerda con agrado que la recompensa era un suculento almuerzo, donde la instrucción era: primero los niños.

Corrían los años en que los niños quedaban completamente excluidos de la plática de los adultos, y no debían permanecer cerca en esos momentos. Ahora recuerda a sus abuelos con cariño, además de nostalgia, por no haber aprovechado más sus enseñanzas.

Sus primeros años los recuerda como una época llena de la felicidad que da la vida en el campo, su tiempo lo dividía entre los juegos, la escuela y el trabajo doméstico de acuerdo a su edad. En la comunidad, las principales actividades en aquel tiempo eran la agricultura y la ganadería. Recuerda que sus padres se levantaban a las cinco de la mañana. Su mamá tenía que moler el nixtamal en un molino mecánico, posteriormente remolerlo en el metate y preparar las tortillas.

Su papá tenía que transportar el agua de uso diario,  ordeñaba las vacas y Guadalupe, junto a sus hermanos más pequeños lo acompañaban al corral con sus vasos de peltre, para tomar leche rebozante de espuma. Sus labores consistían en barrer, recoger basura, acomodar leña, acercar algunos utensilios de labranza de poco peso, recolectar los huevos de las gallinas. Además, debía asear las bombillas de las lámparas que alumbraban las estancias por la noche, ya que no existía energía eléctrica.

 

ESTUDIOS BÁSICOS

Sus primeros estudios los realiza en la Escuela Primaria Leona Vicario, en el Ejido Guadalupe Victoria; aprendió a leer y escribir antes de los seis años, por lo que adelantó un grado, aunque después, por esa misma razón, tuvo que repetir el tercer año. Era la época de “la letra con sangre entra”, así que la regla y la vara de guayabo fueron sus compañeros asiduos.

Después de terminar el tercer año, su papá lo llevó a Aldama y lo inscribió en la primaria Enrique C. Rébsamen. Vivió con sus abuelos paternos, en una casa ubicada en un terreno muy grande, lleno de árboles frutales; las tardes y noches escuchaba las historias de su abuelo, quien había participado en la Revolución. Tal como lo había hecho en su casa natal, Guadalupe tenía que aportar a la economía familiar con actividades como lustrar zapatos, vender palomitas, lo que le enseñó el valor del trabajo. De todas maneras, la primera actividad al regresar de la escuela, y después de la comida, era hacer la tarea.

Llegó el momento de estudiar la secundaria y todo era incertidumbre para Guadalupe, ya que su familia no tenía los recursos para enviarlo a Tampico, que era la opción que elegían la mayoría de sus compañeros. Afortunadamente, apareció una de sus tías, quien lo llevó a Ciudad Victoria para que presentara el examen de admisión. Ingresó a la Escuela Secundaria Federal Adolfo Ruiz Cortines, de la cual egresó en 1970. Aunque su tía solo pudo apoyarlo en el primer año, contó con la ayuda de una amiga de la familia y posteriormente de sus tíos, con quienes vivió hasta terminar esta etapa.

 

ESTUDIOS SUPERIORES

La incertidumbre apareció nuevamente al terminar la secundaria, ya que si quería estudiar ingeniería, debía primero completar los tres años de educación preparatoria y posteriormente, trasladarse a la Ciudad de México, algo que estaba fuera de sus posibilidades económicas. La opción de regresar al campo estaba descartada, ya que no se consideraba capaz de realizar las labores propias de ese medio.

La mejor opción y por la cual se decidió fue presentar el examen de admisión en la Benemérita Escuela Normal Federalizada de Tamaulipas (Benft), localizada en Ciudad Victoria. Aunque le decían que ahí solo podría entrar con alguna recomendación, Guadalupe se dedicó a prepararse durante varios meses; acostumbraba estudiar a la sombra de los árboles de naranjas y de toronjas. Con base en su esfuerzo logró ser aceptado y ocupó un lugar entre los mejores veinticinco de alrededor de doscientos aceptados.

De manera similar a su paso por la secundaria, Guadalupe contó con el apoyo de varios familiares y personas altruistas para poder estudiar en la Escuela Normal, de la cual egresó en 1974. En junio de ese año recibió un telegrama de la Secretaría de Educación Pública, en el cual se le indicaba que debía presentarse en el Estado de Nuevo León, para ocupar una plaza de Profesor de Educación Primaria. También en ese mismo año, inició los cursos de verano para obtener la Licenciatura en Pedagogía con Especialidad en Matemáticas, en la Escuela Normal Superior de Tamaulipas, de la cual se graduó en 1979.

Con poco dinero y mucha incertidumbre viajó, con el telegrama en mano, a la Ciudad de Monterrey. A la par de su trabajo, inició sus estudios en la Escuela Preparatoria Número 5 de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), en el turno nocturno. Por lo tanto, Guadalupe debía trabajar durante el día y asistir a la escuela por la noche. Gracias a su esfuerzo y a que le revalidaron materias de la Normal, pudo concluir la Preparatoria en un año.

Continuó con su espíritu de superación –que parecía que nada podía detener–, así que en 1977 ingresó a la carrera de Ingeniería en Electrónica y Comunicaciones, en la Facultad de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (FIME) de la UANL, la cual concluyó en 1981. Posteriormente, regresó a Ciudad Victoria y en enero de 1982 empezó a trabajar en el área de sistemas del Gobierno de Tamaulipas. En 1985 se incorporó como profesor al Instituto Tecnológico de Ciudad Victoria (ITCV), en las carreras de Ingeniería Electrónica e Ingeniería en Sistemas Computacionales. El deseo de superación continuaba, así que viajó nuevamente a Monterrey, con el fin de estudiar la Maestría en Ciencias de la Ingeniería Eléctrica, con especialidad en Electrónica, en la FIME de la UANL.

Posteriormente, fue aceptado en el Programa de Doctorado en la misma institución, con el apoyo del ITCV y de una beca de Conacyt. Obtuvo el grado de Doctor en 2002. Su tesis –premiada como la mejor de ingeniería de ese año en México– versó sobre el control no lineal, utilizando observadores mediante técnica de modos deslizantes en su modo continuo como en el discreto para un generador de energía eléctrica.

 

TRAYECTORIA

Guadalupe Acosta ha participado como profesor, jefe de departamento y subdirector en el ITCV. Ha sido fundador de la Universidad Politécnica de la Región Ribereña y de la Universidad Politécnica de Victoria, y Rector fundador de la Universidad Tecnológica del Mar de Tamaulipas Bicentenario. En estas instituciones ha colaborado en la creación y actualización de planes de estudio, así como en la formación de cientos de alumnos. Además, ha publicado artículos sobre control automático y pedagogía en congresos y revistas, así como un libro sobre la historia del ITCV.

Su mayor satisfacción profesional es contribuir al desarrollo de Tamaulipas y de México. Está convencido que la práctica de los valores positivos, son la palanca para el progreso social, es por ello que los principales valores que ha cultivado son el trabajo –un ejemplo de sus padres–, la lealtad, en honor a todos los que con generosidad lo ayudaron (por cuestiones de espacio no se mencionan) y la honradez, que le permite mirar de frente a todo el mundo.

 

VIDA PERSONAL

En 1980 encontró a su compañera de vida, Simona Santos de León, con quien se casó el 28 de junio de ese año. El matrimonio procreó tres hijos, que considera la luz de su vida: Orlando Guadalupe, Eduardo Haziel e Iraida Edith. Lamentablemente, en 2018 sufrieron la pérdida de Eduardo Haziel. Guadalupe dedica su tiempo libre a su familia, su hija les ha traído una preciosa nieta, que adoran. Considera a su esposa como la columna vertebral del núcleo familiar, y quien, con su buen criterio resuelve cualquier conflicto. Es aficionado a la lectura y entre sus actividades pendientes está la pintura, a la cual piensa dedicarle más tiempo, en honor a sus hijos.

 

MENSAJE

A los jóvenes les recomienda que lean mucho, que se preparen académicamente, que aprendan otros idiomas, que conozcan las matemáticas y encuentren su facilidad; que entiendan que solo el trabajo productivo genera riqueza perdurable. Piensa que México está lleno de riquezas y de oportunidades, donde la educación es una de ellas.

Actualmente, el Dr. Guadalupe Acosta Villarreal es Profesor Investigador en el Centro Regional de Formación Docente e Investigación Educativa (Cretam), en Ciudad Victoria. Dejemos el reconocimiento para este gran educador, quien, además de su labor científica, ha participado en la creación de varias universidades y en la formación de cientos de ingenieros. Además, nos da un ejemplo de vida y nos deja en claro que siempre es posible alcanzar tus sueños, que en su caso empezaron al cobijo de los naranjos y mientras miraba las estrellas, en el campo tamaulipeco.

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