¿México progresista?

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Tito Reséndez Treviño.-

1°-¿OCURRENCIA O CERTIDUMBRE? Bueno, como todo México lo sabe, el actual gobierno que comanda Andrés Manuel López Obrador, fue respaldado por Morena, partido que se manifiesta de izquierda y que pugna por políticas progresistas que mejoren las condiciones sociales del país y acaben con la corrupción existente desde hace muchos aires.

Para no pocas personas el cambio radical por fin ha llegado. Y hay quien dice que es necesario esperar más tiempo, para ver en realidad si se producen esos cambios esperados.

De cualquier modo, el maquillaje político y social tiene su atractivo y la tentación a que su gobierno sea intocable a las críticas.

Por ejemplo, las propuestas que ha expresado AMLO ahora y desde hace años: no usar el avión presidencial de lujo, vender la flota de transporte aéreo de la presidencia, reducir salarios a los funcionarios, vivir en austeridad, no aceptar guardaespaldas, no vivir en la casa presidencial de Los Pinos y convertirlo en parte del Bosque de Chapultepec.

Otorgar becas para estudiantes o eliminar los sueldos vitalicios a los expresidentes; decretar que nadie gane más sueldo que el Presidente de la República, que lo definirá en 108 mil pesos mensuales. Quitarle inmunidad al Presidente para que sea juzgado por delitos electorales y de corrupción, así como eliminar fueros y privilegios a funcionarios públicos. Tipificar como delitos graves el tráfico de influencias y la asociación entre empresas y funcionarios públicos para defraudar a Hacienda.

Lograr la autonomía de la Fiscalía General; combatir la corrupción y acabar con la impunidad; combatir el fraude electoral; no comprar más bienes inmuebles y disminuir la planta de asesores de las secretarías; eliminar los bonos a los funcionarios y las estructuras y programas duplicados en el gobierno; disminuir viáticos, viajes al extranjero y personal de confianza. Prohibir el uso de vehículos públicos para fines personales; no contratar a familiares y reducir en 50 por ciento, el gasto de publicidad del Gobierno federal.

Los funcionarios públicos no podrán convivir en fiestas con contratistas, grandes empresarios o proveedores a la función pública. Los choferes solo serán para secretarios y subsecretarios; y los policías y militares ya no estarán al servicio de funcionarios o particulares. El Estado Mayor Presidencial se ha incorporado por completo a la Secretaría de la Defensa; cancelar toda labor de espionaje o intervención telefónica que afecta a la privacidad de las personas; ahorrar en gastos operativos en todas las oficinas de gobierno; transparentar las licitaciones públicas; limitar las partidas en los presupuestos de diputados y senadores.

Los funcionarios públicos no podrán recibir regalos mayores a cinco mil pesos y eliminar la contratación de despachos de asesores. En las relaciones comerciales con empresas trasnacionales, se priorizarán aquellas cuyos países y gobiernos se caractericen por su honestidad y combatan la corrupción y se eliminará la figura de la «Primera Dama», entre otras medidas.

Abrogar la Ley de Educación, lo cual el Congreso ya la ha aprobado, con beneplácito para la totalidad del magisterio nacional, que más que una ley de educación, era una ley laboral que lesionaba al maestro en sus actividades profesionales.

Sin embargo, y a pesar de todos los buenos propósitos del presidente López Obrador, las voces discordantes de quienes se sienten afectados con sus decisiones gubernamentales, levantan protestas por verse de alguna manera, afectados en sus intereses creados de sexenios anteriores.

Creo, que por salud pública hay que apostarle a que las decisiones de AMLO sean las más certeras y que el país marche por el camino de la paz ciudadana y la concordia nacional.

BUEN DIA

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