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Estados Unidos.- Hay unas tasas altas de obesidad infantil, y muchos estudios han investigado factores del estilo de vida que podrían plantear una diferencia: los que aumentan el riesgo, y los que lo reducen.

La falta de sueño se ha vinculado con el aumento de peso tanto en los adultos como en los niños, de forma que es importante que los niños duerman lo suficiente, incluso con los ocupados horarios que tienen tanto los adultos como los pequeños.

Tras seguir a casi 1,000 niños desde el nacimiento hasta los 15 años, los investigadores encontraron que se debe comenzar a prestar atención al sueño en los años preescolares. Por ejemplo, los niños de 4 años que se dormían antes de las 8 p.m. reducían su riesgo de obesidad a la mitad, en comparación con los que se dormían después de las 9 p.m. Esta sencilla modificación del estilo de vida puede hacer una diferencia en la salud de toda la vida.

Es algo complicado hacerlo cuando uno o ambos padres trabajan hasta tarde, lo que puede retrasar la cena y las actividades nocturnas. Entonces, los padres quizá tengan que hacer arreglos o ajustes, al menos las noches de semana, cuando hay menos oportunidades para pasar tiempo en familia.

Las necesidades de sueño diario de niños y adolescentes:

Desde la infancia hasta los 12 meses: de 12 a 16 horas, incluyendo las siestas De 1 a 2 años: de 11 a 14 horas, incluyendo las siestas De 3 a 5 años: de 10 a 13 horas, incluyendo las siestas De 6 a 12 años: de 9 a 12 horas De 13 a 18 años: de 8 a 10 horas

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