Podría paralizarse el Gobierno federal

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Ma. Teresa Medina Marroquín.-

Son demasiados los acontecimientos nacionales y estatales que suscitan un número igual o mayor de comentarios.

Una gran parte de estos son simplemente puro ruido que poco nos debería importar a todos, como que el ex presidente Enrique Peña Nieto y el showman de talla mundial Julio Iglesias hayan coincidido, incluso en la misma mesa, en la boda de la hija de un abogado, supuestamente prestigiado.

Lo relevante de esta información –si las cosas no estuvieran al revés– hubiera sido que la Fiscalía General de la República (FGR) a cargo de Alejandro Gertz Manero, anunciara una puntual investigación contra el ex mandatario.

Lamentablemente la frivolidad vende mucho y llena de humo la cabeza de mucha gente que supone que estas “noticias” tienen algo de interés general.

Una nota aparentemente buena fue que en la “mañanera” de antier, el presidente Andrés Manuel López Obrador dio a conocer que se termina la condonación de impuestos a la clase privilegiada del país, a los millonarios y a los grandes empresarios.

Si el decreto con el que pone fin a esta impunidad que lleva varias décadas, es un augurio de que pronto serán procesados por evasión fiscal no pocos delincuentes de cuello blanco, todo México aplaudirá esta medida.

Pero si sólo se trata de medio cancelar estas astronómicas deudas con el fisco y dejar el pasado en la impunidad de siempre, estaremos ante otro ruidazo político que sólo busca que la aprobación popular del Presidente de la República no disminuya como ha venido ocurriendo desde hace seis meses.

Según algunas encuestadoras esa aprobación se redujo hasta este mes de mayo en un ocho por ciento, en promedio, causando un decremento de 62 al 54 por ciento.

No sobra trascender que si los impuestos se cobraran como Dios manda y aplicando el mismo rasero de justicia a todos, México cambiaría notablemente de un día para otro. Y no estamos exagerando.

En ese sentido muchas y muchos dudamos que las afirmaciones del presidente López Obrador sean precisas en cuanto a que en los últimos sexenios se condonaron alrededor de 400 mil millones de pesos.

¿Dónde está la transparencia de esta cifra? ¿Qué despacho de acreditados contadores públicos la certifica?

¿Y cómo la ciudadanía puede estar bien informada y satisfecha de que son 400 mil millones y no cuatro billones de pesos lo que se condonó en impuestos?.

DESAFÍOS Y ENCRUCIJADAS DE LOS SUPERDELEGADOS

Una noticia que también está dando mucho de qué hablar es la orden tajante que el presidente López Obrador da a los superdelegados del país, entre ellos el ‘JR’, José Ramón Gómez Leal de Tamaulipas, instruyéndolos a despedir a todos los mandos superiores y personal de confianza, así como a empleados contratados a partir de diciembre pasado.

En su afán de implementar la llamada “austeridad republicana”, el jefe de la nación parece estar metiendo en un terrible brete a todos sus delegados federales.

El desafío y encrucijada a la que se enfrentará aquí en la entidad el ‘JR’, una vez que ponga de patitas en la calle a todo mundo, es quiénes sacarán todo el trabajo más pesado y difícil que usualmente lo realizaba el personal de confianza y eventual.

Medida tan drástica, ambigua y poco meditada, que llevaría a que el servicio público que la burocracia federal presta a los casi dos millones 500 mil tamaulipecos derechohabientes del IMSS e Issste, podría colapsar.

Recordando que las áreas ejecutivas, médicas y de pensiones abarcan un trabajo interminable que requiere de muchas manos a fin de mantenerlo al menos al día.

HABLANDO DE MALOS AUGURIOS

La sorpresiva renuncia de Germán Martínez Cázares a la Dirección General del IMSS, confirma la posible paralización del Gobierno de la República en los servicios que brinda a la derechohabiencia.

En su carta de renuncia, Martínez indicó que algunos funcionarios de la Secretaría de Hacienda “tienen una injerencia perniciosa en el IMSS y ponen en riesgo la vocación de justicia, concretamente en la prestación de servicios de salud”.

Señaló que “el Presidente de México proclamó el fin del neoliberalismo, pero en el IMSS algunas injerencias de Hacienda son de esencia neoliberal: ahorro y más ahorro, recortes de personal y más recortes de personal, y un rediseño institucional donde importa más el ‘cargo’ que el ‘encargo’”.

¡Feliz miércoles!

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